Mi tristeza es callada, abstraída y predecible; gusta de pasear por los mismos pasillos, de salir o entrar abriendo el mismo postigo como si fuera un castigo . Es de seguir la rutina, de vestirse con los mismos trapos, de tomar el mismo licor, de beber de la misma copa, aunque haya mejores y más limpias. Mi tristeza va y viene, se santigua antes de entrar, pero por lo general se siente desnuda, excitada, caliente... mi tristeza es antigua . Más cuando viene; sabe de senderos y gusta de ir por la misma línea, besando la misma piel tomando su sabor y perfume. Mi tristeza sabe de oscuridad, sabe detenerse en el mismo lugar, siempre tibio y espeso, y en qué determinado lugar tomar el sol. Es caliente , es la tristeza del poniente . A veces, mi tristeza es fría; por eso siempre me pide que apague el fuego o que la queme, que la funda en oro y plata o la deje envolverse entre las sábanas, en la dureza de mi deseo y en la desesperación. Después se queda quieta, tendida de espaldas, repo...