Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2019

Asomagado.

Imagen
Escape del hospital por las puertas de servicio y corrí a refugiarme en mi departamento. Al entrar , las cuentas no dejaban correr la puerta, y el olor asomagado se apoderaba de mis sentidos, la sensibilidad aparecía en mi rostro humedecido por la niebla que cubría el puerto.  Un frío se apoderó de mi. Había decidido cerrar mi ventana.... pero la brisa se coló entre los maderos y la humedad volvió a brotar dentro, echaba de menos recorrer los cuerpos desnudos que dibujaba día a día mi mente, echaba de menos el aroma a sexo entre mis sábanas.... al abrir las persianas pude descubrir nuevamente el puerto, el aroma a café lo inundaba todo esa mañana... las persianas de los negocios volvían a descerrajar los candados, había mucho bullicio, la mañana se veía agitada. Volví a escuchar las gaviotas, sus graznidos roncos y dormidos, me habían despertado de un largo sueño...  Llevaba muchas horas encerrado golpeando las teclas y doblando papeles sin saber que escribir, cuando es...

El placer del otro.

Imagen
Al cerrar mis ojos ante el último movimiento que rozo mi deseo, dejé   caer la noche cargada de estrellas. Mil bermellones se dibujaron en mi cabeza, mientras la sangre iba y volvía en mi cuerpo... La tensión se dibujó en mi cuerpo, detuvo mi corazón por un instante,   arqueando mis caderas, se contrajo mi pecho   quedando suspendido en el   aire...   Ahí , donde se detiene la vida, donde las ideas rebotan sin sentido... un silencio que se hace eterno, hasta que estallas cayendo al más profundo de los abismos. Cual infinito, de sub reales   jadeos   sin sentido, liberando todo en un pincelazo , el más cálido y exquisito. y Al segundo,   me liberas abriendo tus piernas, para soltar todo el resto, donde tus ojos puedan ver la expresión de mi rostro. La expresión más pura del clímax, transparente e inevitable... donde los gemidos sueltan y liberan gemidos de placer, restos de un orgasmo que disfrutas sentir ... donde el clímax del otro te ha...

Ocres y azules...

Imagen
Hoy los pinceles permanecen secos, sin vida. Entre sus hilos se esconden azules permanentes y ocres cansados, no logran suavizar sus crines. La pintura se reparte en grumos de verdes azulados... amarillos tristes que no dejan de buscar su color. Secos, están secos, la trementina no logra suavizar sus cerdas. La paleta de colores empastada, luce oscura, no distingo los colores, me pesa el alma entre morados, entre rojos coloniales y oscuros negros fúnebres. Mis manos duelen, sienten como los clavos perforan un reumatismo incansable, los tubos lloran colores aceitosos que no logran adherirse firme a la tela. Mmmmm, la pastilla es cada vez más amarga, no distingo los colores, las malditas pastillas los hacen borrosos a mis ojos... Son pinceles cansados, las  paletas viejas y los oleos secos. Los rostros son agrietados en mis pinturas, aunque trato de suavizarlos con la trementina y sus componentes.  La gente ríe al verlos, los retratos lucen cansados, sus ojos tristes y grue...