Al cerrar mis ojos ante el último movimiento que rozo mi
deseo, dejé caer la noche cargada de
estrellas. Mil bermellones se dibujaron en mi cabeza, mientras la sangre iba y volvía
en mi cuerpo... La tensión se dibujó en mi cuerpo, detuvo mi corazón por un instante,
arqueando mis caderas, se contrajo mi
pecho quedando suspendido en el aire...
Ahí , donde se
detiene la vida, donde las ideas rebotan sin sentido... un silencio que se hace
eterno, hasta que estallas cayendo al más profundo de los abismos. Cual infinito,
de sub reales jadeos sin sentido, liberando todo en un pincelazo ,
el más cálido y exquisito. y Al segundo, me liberas abriendo tus piernas, para soltar todo el resto,
donde tus ojos puedan ver la expresión de mi rostro. La expresión
más pura del clímax, transparente e inevitable... donde los gemidos sueltan y
liberan gemidos de placer, restos de un orgasmo que disfrutas sentir ... donde
el clímax del otro te hace sentir todo tu poder, el dominio total del otro. Donde
el alma se somete al más intimo de tus caprichos, un cuerpo entregado a tus
designios, al más sublime de tus regalos. EL PLACER DEL OTRO.
Gustab
Me encantó y me encanta volver a leerlo. No hay nada como ser partícipe del placer del otro.
ResponderEliminarMil besitos y feliz día.
Cuerpos entregados al placer de los gemidos.
ResponderEliminarBesos.