Flor Silvestre.
Hace un semana se detuvo el tiempo por un instante...Pensé que se detenía para siempre, su respiración bajó, y los pulsos se volvieron eternos. Miré su rostro pálido y frío, mientras mi viejo tapaba sus manos sin entender que pasaba. Entonces un silencio ocupo´ toda la habitación. Por arte de la magia de su partida, el tiempo se hizo nada y volé por su historia y la mía, la tristeza de su partida nublo mi mirada y viajé, viaje sin detenerme en un instante eterno. Sus ojos ya no me miraban... ni su boca sonreía. Quise entender, pero no entendí nada. Mil imágenes retorcían mi cabeza, la vida se agolpaba entre silencios, su corazón ya no latía. Fui a los comienzos de su vida buscando el porqué de su partida, no encontré nada, nada... Intranquilamente tranquilo, la dejé ir, partir en un viaje sin retorno, llovía. El silencio del tiempo, y una maquina que iba y volvía. Vi tantos rostros ya olvidados que se acercaban a despedirla y a todos los reconocía. Sin embargo, la maquina no...









