Sin aliento... (En Palabras de Jorge Luis Borges)...
...Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo;… L a piel compartida se funde en este encuentro de la misma forma que la marea golpea la roca, en que el viento sopla en las arenas marcando sus caderas... entonces el desierto se confunde con el universo. Un espacio infinito despojado de ropa y defensas que abruma y suspende al amante al borde del colapso. Un orgasmo que viene impetuoso e insostenible en la olas que dibuja su vientre marcando el deseo, el placer de contener el aire . Se contempla indómito y salvaje en ese cuerpo tendido lleno de signos divinos... el rastro del sudor, la línea de la columna, el pulso en el cuello dibujado hasta su cintura... leyes universales del deseo que la razón intenta comprender en vano. La hora de la tarde se vuelve infinita, el ocaso tiñe los cuerpos de sombra y oro, es ese instante de frontera, donde el orden del pudor se disuelve; allí es donde el misterio del placer se deja entrever dibujado en su cuerpo; Inenarrable, de ...









