Le Chat Noir.
Por mis frutos me conoceréis, todo árbol bueno da frutos buenos. El que beba del agua que yo le daré, no tendrá jamás sed: Mi nombre, os hará recordar todo lo que yo os he dicho, y os lo hará entender. Yo llevo su nombre y sabor entre mis labios que le han dado la vida... Gustab. Los adoquines reflejaban la luz de los neones de la Rue Victor Massé, mientras la lluvia corría por anteojos mostrándome que el puerto no perdonaba las noches de juerga a los que me tenía acostumbrado. El frío atravesaba las telas de mi abrigo del corte ingles. Le Chat Noir, cabaret del puerto maullaba con atractivo sonsonete la música habanera que atraía con sus amargos compases del desamor de bolero. Al entrar, la morocha del puerto, salía al escenario con salvaje ademán de cazadora. El calor de los braseros, repartían el calor desde los rincones ahogando mis pulmones al entrar. Al verla con sus cortos plumajes de seda, cómo el Junco al río, me entregué al baile de la vedette; Su entrepier...