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sábado, 24 de septiembre de 2016

Diálogo interno con Alma....

Había decidido cerrar mi ventana para siempre, de echo llevaban largo tiempo cerradas .... pero la brisa se coló entre los maderos y la humedad volvió  a brotar dentro, echaba de menos recorrer los cuerpos desnudos que dibujaba día a día mi mente, echaba de menos el aroma a sexo entre mis sábanas.... al abrir las persianas pude descubrir nuevamente el puerto, el aroma a café lo inundaba todo esa mañana... las persianas de los negocios volvían a descerrajar los candados, había mucho bullicio, la mañana se veía agitada. Volví a escuchar las gaviotas, sus graznidos roncos y dormidos me habían despertado de un lago sueño... llevaba muchas horas encerrado golpeando las teclas y doblando papeles sin saber que escibir, cuando escuche las voces de ellas en el balcón de enfrente, quizás eran gemidos, no sé, fué una extraña experiencia... pero luego, volví a cerrar las persiana , las que se quejaban del frío y la humedad, del oxido en sus bisagras, creí que caerían, y así después de empezar el nuevo libro, me fuí a recostar en la cama y a pensar en que estarían haciendo esas dos, si se abrían ido, o si simplemente se habían quedado dormidas, sentí mis parados caer y no supe más de mi. 
Esa mañana sentí los tacones agitados bajar las escaleras, el granito multiplicaba su bajada, pero estabas tan cerca...  Puse mi ojo en la mirilla, y  pude ver tu derrière tan perfectamente dibujado , más abajo, alcancé a ver las lineas de tus medias, y como tus delicadas manos las iban tirando para que se dibujaran correctamente. Tu detención en el descanso, me detuvo el corazón... todo parecía tan callado., que no pude contenerme y abrí de golpe la puerta...
-Alma, dónde vas tan apurada.-
Diste vuelta tu cara  y mirándome hacia arriba, un poco sorprendida dijiste...
- Gustab, creí que andabas de viaje...- tus manos no dejaron de acomodar la linea, y hasta sentí que provocabas mi mirada....
Llevaba tanto tiempo sin acariciar una mujer, que los dedos se hicieron agua. Un silencio sensual cerró mis ojos por un instante, todo dio vueltas en mi cabeza, casi te pude imaginar desnuda. Te veías tan perfecta, tan exquisitamente alcanzable, que la imaginación jugo el más cruel de sus juegos, te veía enredada entre las sábanas, gimiendo amor y deseo, pidiendo con tus rojos labios semi cerrados, que me detuviera por un instante... entonces el silvido de la cafetera me despertó de sopetón, y te vi nuevamente mirándome profundamente a los ojos, y el brillo negro de ellos lo traspasó todo, llegando a acariciar mi alma, sujetando el corazón con tus manos y besando la  más sensible de mis neuronas, aquella que lo conectaba todo con mis hormonas, por supuesto, no están solas, la acción de ellas en el hombre no se limitan sólo a la adolescencia y el despertar sexual. Nos acompañan toda la vida, cada vez que vemos una mujer que nos atrae, y esta era la situación , que podía hacer, adentro todo temblaba y lo que la boca calla , el cuerpo grita. Todo se empezó a mover adentro, hasta sentí como bajaba nuevamente esa electricidad del día anterior...
-Gustab... ?.- 
Habías terminado con lo de tus medias y volteabas girando tus caderas mientras tu cabeza levantaba la vista para sorprenderme en la más incomoda de las situaciones, temblaba con mis ojos cerrados. Entonces emergió detrás de tu giro, el hermoso escote, haciendo aún más incomoda la situación, estaba excitado, de pies a cabeza, ya nada en mi lo ocultaba, hasta mi pantalón de pijama me acusaba, todo estaba en contra. Alcance a recoger la correspondencia que había en el buzón para cubrirme, pero notaba que tu ya habías visto suficiente. 
-Parece que el barbero no ha habierto?.- mascullaste entre los dientes.
- la verdad es...
-descuida te queda bien, eres atractivo.
Y dejaste tu mano caer por mis mejillas, tan suave , que todo mi cuerpo pareció desaparecer entre nubes.El aroma a orquídeas, dejó una huella por mi barba...
- iba a bañarme, porqué no pasas y me dices que te parece lo que acabo de escribir, habla de un balcón, y de Eros.
-Bueno, si te parece importante...
Entonces entraste y corrí a abrir los visillos y las añosas ventanas de madera , Todo olía a tabaco, y una botella de ron, yacía sobre el sofá.
Entonces quise ordenar todo, y tiré las colas de tabaco en el papelero y la botellas que torpemente resbalaba entre mis manos. Cerré la puerta tras de mi, luego de entregarte las hojas que ya había escrito, abrí la ducha y dejé que el agua tibia me despertara... Mi sexo estaba aún intentando recuperarse de todo lo que había sentido... 
Sin aviso, y mientras trataba de aquietarlo, sentí el agua de la ducha  golpeando fuertemente sobre la cortina de la ducha, que se abría inesperadamente, sorprendiéndome con él en la mano... y tus manos queriendo linerarlo....
-No, déjalo.., me gusta así....
Y entraste en  la ducha sin dejarme tiempo para pensar en lo que estaba ocurriendo, y mientras una de tus manos se apoderaba de él, la otra rodeaba mi cuello, para atraerme, atrapándome con tus labios en un beso que se  había escondido en mis pensamientos, reclamando que
nunca volvería a salir. Pero era tarde para decidir, ya el agua mojaba tu vestido dibujando tus nalgas tan redondas y maduras, que mis manos no desaprovecharon el momento para , tomándote de la cintura , ceñirte  a mí. Entonces dejé mi cuerpo libre, mientras mis manos se deleitaban dibujando tus nalgas tras la telas mojadas, y disfrutar de tus senos, dejándolos fundirse con mi pecho. Tus manos ya no necesitaban sujetar mi cuello, bajaban libremente por mi espalda hasta acabar entre mis carnes más expuestas siñiéndome aún más a ti. Abrí los tirantes de tu vestido, hasta dejar tus senos desnudos , luego subí el resto, para sentir desnuda tu piel. Mis labios no perdieron el tiempo, y se dejaron caer por tu cuello, mientras te iba devorando entre aguas tibias, hasta acabar de rodillas y tirar del vestido para dejarte finalmente desnuda y expuesta a todos mis deseos. Besé cada rincón de tu cuerpo, y pasando entre tus senos , baje por tu vientre jugueteando con el agua que corría por tu ombligo, y aunque los gemidos eran ahogados por el agua que corría por tu cuerpo, podía escucharte, y sentir como temblaba tu boca a cada beso robado, hasta que pude escabullirme entre tus piernas, y mientras una de ellas buscaba apoyo en el borde de la bañera, me hundí en tu sexo, bebiendo justo donde tu sabor se mezclaba con el del agua,  que corría buscando un cause para escapar de mis fauces. Todo se volvió fantasía, tus piernas se rendían a mis labios , buscando aún más fricción, tus caderas bailaban deslizándose agitadas sobre mi lengua, que no dejaba escapar ningún vaivén mientras mi mano sujetaba con fuerza el miembro erecto preparándolo para la acción final, hundirse entre tus carnes arrancando todos los gemidos y jadeos que permanecían atrapados, sentí como te corrías jadeando sin aire, y justo en ese momento te tome de las caderas para sujetarte y apretar tu cuerpo con el mio contra la muralla, enterrando sin clemencia mi sexo en el tuyo empujando hasta que estuvo todo adentro... embestí hasta ver como se doblaban tus piernas abatidas por un orgasmo inevitable y no dejé de empujar hasta deshacerme  dentro de ti, eyaculando todo lo que había acumulado en esa larga estadía en el infierno....
Una vez afuera y acariciada por la toalla que te secaba abrigándote con mis manos, tomaste las hojas y empezaste a leer mi historia mientras terminaba de secarte. Yo te miraba mientras te paseabas semi desnuda por la habitación, caminando de un lado a otro, y jugando con la toalla que cubría desde tu cintura hasta las rodillas, ojeando cada pagina, batiendo las manos inquieta sobre tu vientre, y hasta buscar entre tus piernas, hasta que por fin preguntaste acercándote a la ventana y hablando hacia afuera.... ¿ ése es el balcón?.....
Y tus manos se perdieron finalmente entre tus nalgas, empujando la toalla y dejándola caer, para voltear desnuda y mirarme coquetamente a los ojos, y con un brillo que invitaba a volver a empezar...

  A Alma Baires, Gustab.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El balcón de Eros..


Empezé a notar el sudor bajo la ropa y miré hacia la ventana para asegurarme que entraba el máximo aire posible.
Desde el almacén, en el quinto piso, me mostraba la calle y toda la fachada del hotel “Reina Victoria”. Me acerco para abrirla un poco más cuando mis ojos se detuvieron en uno de los balcones del tercer piso. Desde allí, podía ver con detalle a una mujer de cabello oscuro totalmente desnuda apoyada en la barandilla. 
El cuerpo de la mujer me recordaba al de las pinturas de Renoir, carnosas, pechos generosos y rosados…Todo en proporción. La única diferencia, era el vello negro que le cubría el pubis y del que su dueña parecía estar orgullosa, pues lo estaba exhibiendo a toda la ciudad, vellos que solián desaparecer en los de Renoir. No obstante, tenía la sensación de que era el único que observaba.
Cuando volví a la ventana, una segunda mujer se unía, con tanto vello como la otra. Era mucho más delgada y tenía el pelo enmarañado como si recién saliera de la cama. Parecía mucho mayor que la otra. Pensé que le sacaría por lo menos veinte años, 
Estaría bien que las espiara en vez de trabajar?. Lo cierto era que no podía apartar la mirada de ese balcón. La escena me excitaba, desde luego, le añadía un punto de emoción a la rutina de la máquina de escribir, del trabajo que necesitaba, para no volver a mis obsesiones.
La mayor azotó a la otra en la nalga, haciendo que se volviera con una sonrisa en los labios. Se fundieron en un beso largo y apasionado. De pronto todo era una erección, intentando sentir algo parecido a la morena de pubis negro. ¿Qué estarían sintiendo una y otra? ¿Serían amantes o desconocidas que acababan de acostarse por primera vez?... en el puerto arisco y a veces lúgubre, todo podía suceder sin que nadie se escandalizara, los adoquines acostumbraban a ver esas noches de locura y perversión. La mayor dijo algo, se miraron a los ojos… y la mujer morena desapareció. 
Pero entonces, la morena volvió al balcón con algo morado en las manos. No se veía de qué se trataba hasta que se puso a lamerlo,
revelando una forma fálica, Era enorme, y bastante grueso. Quedé agazapado y quieto, cuando la mayor perdió su vista en las ventanas de mi departamento, como si presintiera mi mirada. ¿De verdad iba a meterle eso?
Sosteniendo la impaciente mirada de su compañera. La segunda asintió y separó las piernas apoyándose en el pasamanos de bronce verde enmohecido por la sal del mar. Abandonándose al juego, dejó que la morena introdujera la cosa apoyándola ligeramente entre sus nalgas, y balanceando su cuerpo a la estocada . Debía de estar empapada, porque la joven esbozó una sonrisa burlona mientras le metía todo aquello sin ningún tipo de esfuerzo, la otra, levantó la cabeza , para dejarla caer mientras le penetraba, mientras sus cabellos se movían salvajes tras un viento, que parecía entumirla por algunos instantes.
Un gemido me hizo volver a la realidad, el mio. Apreté la boca por acto reflejo y noté un golpe eléctrico que bajaba por mi cuerpo. Volví al escritorio y trate de escribir, sin poder dejar de pensar en ellas.
Esperé unos minutos, para luego acercarme a la ventana otra vez con sigilo. Cuando miro al balcón,, habían cambiado posiciones. La morena sentada en la mesa de la terraza, con las piernas abiertas, recibiendo, una y otra vez. La otra la embestía con fuerza.
La espalda de la que estaba siendo penetrada se arqueó, y azotó la cabeza contra el respaldo de la silla de metal oxidada, varias veces. Observaba las manos de la mayor, que agarraban las caderas de la morena con ansi; así como los pechos turgentes de la segunda, danzaban de un lado a otro con cada embestida.
Mis dedos se colaron por la bragueta y viajaron hasta agarrarme el endurecido sexo que sólo pensaba ya, en ser liberado. Quise recrear las atenciones de la mujer mayor y me sorprendí retorciéndome hasta la angustia, por la fuerza que agarraba mi sexo. En aquel gesto encontré un placer insólito. Siguió con los huevos. Aquello me producía placer y dolor, es más, producía escalofríos que me obligaban a cerrar los ojos y seguir.
El roce era eléctrico; jamás había sentido esa sensación tan extraña, era un fisgón embrutecido. Aproveché aquella sensación para seguir acariciándome, despacio. Enseguida dejé de percibir la corriente que había sentido antes y aumenté la fuerza y la velocidad de los jugueteos en mi sexo. Eché la cabeza hacia atrás, con los ojos abiertos descubriendo el abismo entre las ventanas, En la mente sólo estaba el rostro de la mayor colgando del pasamanos agitando la cabeza como una histérica del hospital, y la morena con las piernas abiertas a más no poder,
azotando la cabeza, mientras el juguete entraba y salía, iba de una a la otra y se lo metían tan duro, rápido, fuerte que temía que si paraban, la electricidad en mi sexo desaparecería. Me detuve un segundo para mirar al balcón y me desilusioné al verlo completamente vacío. Pero eso no hizo que me detuviera. No las necesitaba para mi placer, notaba el sudor que ya, a estas alturas, corría por todo mi cuerpo, el viento que aparecía de improviso por la ventana, entumeció mi piel. pero estaba a punto, había trabajado para mi orgasmo, hasta que del balcón del frente, sentí un grito, la mayor gemía desbocada y volvía a tomarse de los viejos fierros para aguantar como la penetraban, hasta caer de rodillas; mientras mis manos sentían el resultado de mi esfuerzo… todo se oscureció de pronto, sentí perder el sentido ..
Al salir de la inconciencia, la morena me miraba fijamente y sonreía , mientras la madura seguía temblando y golpeando su cabeza contra los barrotes sin dejar espasmos sin gemidos... Yo no tenía fuerzas para separarme ni esconderme tras las cortinas, dejando que ella disfrutara de lo que yo había disfrutado segundos antes, ella agitada no dejaba de jadear y disfrutar de ambos espectáculos.
Abajo, tras los tranvías y trolebuses, empezaba a apagarse del bullicio del día, las sirenas anunciaban sus idas y venidas, y el olor de la refinería de harina de pescado, perfumaba el puerto, el sol se apagaba en el mar y el frío de la costa , obligaba a cerrar los balcones y ventanas para esperar un nuevo día en Valparaíso.

Gustab, vuelve a escribir después de un tiempo de sequía literaria.

jueves, 10 de marzo de 2016

La rubia de las antigüedades...


Dentro de mi melancolía , acosado por la vertiginosa hoja en blanco enquistada en la vieja royal, los ruidos de las lineas del tranvía, el aroma a café que entra por mi ventana al amanecer, y las sirenas del los buques, decidí despedirme de mi vida de escritor saliendo a buscar mi última historia.
Era domingo, las campanas redoblaban en la catedral, el sonido viejo y oxidado de las campanas me atrajo como hipnotizado por su melancólico sonido, pero cuando ya estaba por entrar al sagrado salón,, y al llegar a la plaza, vi como los anticuarios empezaban a montar sus puestos y como era de suponer, el pasado golpeó a mis ojos desviando definitivamente el camino.
Recorría los puestos y la vi, entre candelabros , cuchillerías bellamente labradas, figuras de porcelana y juegos de tazas de la lejanas china, una señora de 60 y tantos años , montando una lampara de eternas lagrimas, que no dejaban de tintinear sobre un cableado preparado para la exhibición, de espaldas asemejaba a la sinuosa figura de la estrella de Hollywood, quizás , la chica del tranvía, que alguna vez les hable; de frente una señora de muy buena familia, educada y dama, una verdadera dama. Tras la delgada tela de su vestido, se dibujaba un hermoso derrière enmarcado por una delicada prenda que no alcanzaba a cubrir sus hermosas nalgas redondeadas y mantenidas por los mejores cirujanos del país y un profundo escote que sugería todo el deseo que llevaba oculto en su alma. Impávido y medio muerto en el tiempo quedaron mis ojos mirándole, como la más hermosa de las piezas de colección de antigüedades, y aunque su rostro reflejaba el paso del tiempo no en vano, su cuerpo despertaba al más exquisito de los espectadores. Cada vez que se movía entre los tambaleos de la vieja silla de batro, su empinado culo volvía a emerger, enmarcado en la delicada prenda oscura que le "cubría" tras el vestido azul , insinuando la rosada piel que le envolvía, hasta que por fin cedieron las patas de la vieja silla para lanzárla justo a mis brazos, como si fuera una ofrenda a mi despedida, y un regalo de Dios, que no guardaba rencores por haber desviado mi camino.
- Gustab, el famoso Gustab.... que colchón divino a puesto Dios a mi caída, he leído todo lo que has escrito.- y no terminó de hablar hasta las 16 horas, cuando ya el fresco viento del puerto, arremetía sin piedad sobre sus delicadas prendas de vestir, congelando sus brazos y haciéndole tiritar de frío... Mientras hablaba y tiritaba , sus senos no dejaban moverse envolviéndome en los más oscuros pensamientos de mi cerebro maltratado por las pastillas del sanatorio. Y sus nalgas no dejaban de traslucir el oscuro vestido que las cubrían. Su perfume se impregnaba en el aire hasta caer sensualmente en mi nariz y volverse pastoso en mis labios.
- Recojan chicos, es hora de migrar, mientras tomaré un café con el señor.- Y sin más nos perdimos entre las calles , para seguir hablando en el "bar Inglés"... Sus manos me acariciaban tras cada palabra, mientras que el tiro de mi pantalón, perdía la forma clásica, para convertirse en un inmenso iceberg a punto de estallar.Todas sus palabras y conversaciones se escuchaban lejos, huecas y muy difusas, mis sentidos se perdían en el espectáculo de su belleza y atractivo, a pesar de su edad. No estuvimos más de media hora, según lo marcaba en longines de cadena adosado a mi bolsillo del chaquet, y su perfume me tenía embrujado, apoderandose definitivamente de mi mente y alucinado despierto... esos senos no dejan de temblar, esas pecas que lo cubren todo, ese abismo que no llegó a imaginar la profundidad.
- vamos al hotel, te deseo.- fué lo único que lograron pronunciar mis morados y cafesosos labios, el aroma a café terminaba por coronar mi fantasía, tiré unas monedas sobre la mesa y acerque mi mano para levantarla de su embobada expresión. Sólo se colgó de mi brazo y se dejó llevar sin pronunciar palabra.
Lo siguiente que llegamos a ver, fueron las hermosas manillas labradas del hotel , y un dormitorio que se abría para acogernos en su mullido colchón vestido de sábanas negras de seda, que no dejaban de brillar para sugerirnos envolvernos en ellas.
Sus ojos no dejaban de mirar los míos, su piel empezaba a enrojecer con el calor de la habitación , mientras mis labios se acercaban para sellar la cita inesperada que ella nunca habría imaginado. Mis manos no estaban tranquilas , envolvían su cintura como el más preciado tesoro , para escurrirse por sus caderas hasta sujetar su derrière atrayendola hacia mí con violencia sutil, hasta unir mi poco pudoroso sexo, que apenas rozaba la delicada tela del vestido azul, con el suyo, que se acomodaba, como si le hubiera deseado siempre con ardiente e infernal pasión.
Suavemente deslice mis dedos por los tirantes delgados de su vestido , para verlo caer acariciando su cuerpo, los casquillos de sus senos se endurecían tras la tela , el vestido cayo vertiginosamente siguiendo la forma delicada de su cuerpo, hasta dejarlos al descubierto, para mostrarme cada retazo de piel, su cintura, su ombligo, para finalmente deslizarse por sus muslos dejándola completamente desnuda a mis ojos, y sólo cubierta por la delicada prenda que me había hipnotizado tras las telas. La tome de su cintura ,para alcanzar sus nalgas y dejarla caer sobre la mullida cama hasta dejarla tendida mirándome profundamente a mis ojos, temblaba de deseo, y sus ojos no dejaban de sorprenderse ante lo que la vida le había puesto por delante, tantas veces había soñado con él imaginándole a través de sus escritos, que no dejaba de jadear profundamente, mientras su corazón acusaba sus ganas de salir por la boca. Me arrodille frente a ella, dejando que mis dedos la recorrieran suavemente, dibujando con ellos todos los rincones que alcanzaban a acariciar, cayendo desde su rostro por el cuello, para esculpir sus senos con mis dedos deteniendose en los enquistados casquillos, que duros de excitación, dejaban escapar un liquido cremoso por las puntas ennegrecidas por un agradable calor, para liberar sus temblores y seguir bajando por la forme de su vientre, deteniéndose delicadamente con besos en la profundidad de su ombligo y así gozar las gotas de sudor que se perdían en su interior. Mis dedos se engarzaron en los costados de la delicada prenda de ropa interior para deslizarlo por sus muslos lenta y suavemente, mientras mis ojos se regocijaban con la escena de la liberación de sus vellos crespos emergiendo tras los elásticos finos que le adornaban, como si naciera la primavera en ese delicado rincón de su cuerpo..., la tela acusaba la humedad que emergía dentro, soltando los más exquisitos néctares para alimentar los hambrientos labios de Gustab. Erguido frente a ella , ya de pie, empecé a desnudarme para ella, mientras mis ojos no se dejaban de sorprenderse por las pecas y manchas de su piel, de los aguzados casquillos que temblaban sin dejar de jadear, quintando el aire a tan excitado cuerpo desnudo y expuesto como maravilla a mis ojos... el color de los rizos entre sus piernas, con tintes colorines y brillos mágicos, y esas largas piernas que no lograban encontrar comodidad, agitándose a cada movimiento, mientras sus ojos angustiados no perdían momento de ver cada detalle del delicado y delgado cuerpo de escritor dejando a la vista cada detalle imaginado en sus lecturas.
Me recosté junto a ella , la acomode entre las sábanas delicadamente , mientras ella me daba la espalda para dejar que la recorriera trazo a trazo, mostrándome la delicada curva que mantenía su cuerpo joven, mientras mis dedos se hundían entre sus nalgas buscando retener la dulce fragancia que les cubría. Fui volando entre su perfume y la suavidad de su piel, hasta volverla cara a cara, y perderme entre sus labios, bajando a sus senos para degustar la delicada piel que le cubría, extraer el néctar de sus casquillos , y guardar en mi memoria su aroma endulzante y embriagador, estuve mucho tiempo disfrutando de su vientre, todo era gemidos en la antigua y perfumada habitación. Mis dedos se apoderaban de cada espacio de piel, mientras mis labios se acercaban sinuosamente a su sexo ya vivo de almibares y húmedo deseo. Cuando por fin alcance sus labios vaginales , los jadeos nos envolvieron en un agudo silencio, donde sentía como ella contenía su respiración , para soltarla con suaves silbidos, mientras su vientre agitado, se movía como las olas del mar , gemidos y jadeos , era todo lo que podía escuchar, lejos quedaban las sirenas de los buques, el agitado taconeo sobre los adoquines , y el campanario de la catedral.
Las sábanas se fueron empapando de nuestra pasión, el deseo fluía como las profundidades del mar, todo parecía en silencio, hasta que sus jadeos y gemidos anunciaron la resurrección, y sus piernas se apretaron para soltar un gran balido , que se fue ahogando entre los muros de la habitación.. quedo tendida y entregada a que mis manos separaran sus piernas , para entrar suavemente entre ellas, dejarme mover con embestidas y entregarse a todos mis caprichos, mientras era yo quién tomaba el timón para dirigir el navío al fondo y perderme sólo en lo que sentía mi cuerpo, sin pensar en nada y hundirme en lo más profundo, hasta soltar todo el deseo que llevaba dentro.... ella gemía y jadeaba a solas, hasta que se derramó el vino contenido sin perder ni una gota del néctar que se se había acumulado desde que la vi empinada en esa silla que la trajo a mis brazos para hacerla mía para siempre,y volver a mi departamento para escribir mi última aventura literaria que cerraba el ciclo de mi vida como escritor. Ahí nos quedamos sin hablar, con nuestros cuerpos desnudos y suaves como los de un niño recién nacido, acariciándonos sin hablar y mirándonos a los ojos como si fuera la última vez.



Gustab, y la rubia de los anticuarios. Dedicados a todas aquellas que me han seguido durante este último viaje




miércoles, 9 de marzo de 2016

La despedida sin final.-

La humedad lo inunda todo, la fragancia del moho se cuela por las ventanas, las escaleras gritan mi nombre anunciándome como el escritor del puerto.... Muchas me esperan al pasar para invitarme a acurrucarme bajo sus sabanas, ellas creen en el amor del escritor extraño, aquel que no pregunta, sólo se desnuda y se deja caer entre las  sábanas revueltas de cuánta falta de amor encuentre en el camino, adoran sus embestidas y sus historias sin pudor. Saben que él siempre responde cuando alguien les ha abandonado en sus camas, llenando sus espacios y pensamientos ... tras cada orgasmo una historia, tras cada deseo una letra, tras cada polvo, un respiro. Al otro día vuelven a sonreír en silencio, acordándose del loco que se les metió entre las sábanas. No pide nada, sólo da.

Abren sus ojos y el ha desaparecido, pero saben que se lo volverán a encontrar en cualquier momento subiendo las escalas de piedra, aquellas que se desmoronan entre los cerros, aquel que cuenta los adoquines uno a uno, que piensa en quién sabe que, aquel que se angustia tras cada relación como si marcara su vida, pero luego olvida... y nunca sabe con quién estuvo la noche anterior. De vez en vez,  cae en el cuarto del manicomio, donde se alimenta de pastillas blancas, dónde las enfermeras vuelven a profanar su cuerpo, donde ellas saben que nunca quedará un recuerdo... él también lo sabe, y escribe y escribe sin nunca terminar un libro, él es un escritor con rasgos de esquizofrenico , pero con un deseo incontrolable que no lo deja respirar.... amar a cuantos pechos se le crucen por el camino, con la única esperanza de no olvidar... ellas lo desean en silencio mientras miran a escondidas por sus roídas ventanas carcomidas por la sal del puerto, por el olor de la pesca, la harina de pescado, el petroleo que aceita de azul el mar  y de los buques que no dejan de varar entre las tablas del viejo muelle, aquel que alimenta el morbo de la silueta triste y oscura del escritor, el viejo sombrero que tapa la luz que cubre sus ojos y que no dejan ver su color, el largo abrigo que excita la mirada de las desconocidas ninfómanas de la ciudad, de los cafés que fragantes perfuman las piedras y el ron que muchas veces no deja respirar, que lo quema todo. Ahí, vagando por las escaleras, caminando en silencio y mirando de reojo el viejo farol y las viudas del puerto que murmuran en silencio su nombre...Gustab...Gustab, mi loco amante solitario, el naufrago de pensamientos e historias, el ermitaño de desear.... aquel loco que no deja de amar.Luego bajan la vista, corren los visillos y nuevamente a laborar, a no ser que estén viudas de macho, pues es el momento de salir a su paso e invitarlo a pasar... las que están acompañadas , sólo se conforman con mirar la hora, para esperar al día de mañana e invitarlo a amar.
Si, es Gustab , el amante de las viudas momentáneas del puerto, aquel que nunca se negará a recostarse entre sus tibios muslos y degustarlas hasta verlas explotar.
La vida es dura y corta para saberlo todo, pero él se conforma con haber cubierto  de calor los tibios cuerpos de las viudas de amores. Éste es Gustab Volhonof, el que hoy guardará silencio, el que ha muerto entre lineas. el ya no escribe, porque nunca pudo terminar un libro..

Dios te bendiga Gustab.

martes, 23 de junio de 2015

A cambio de unas pocas palabras de poeta.


 “…ella conduce su cuerpo con toda decisión, su culo es más sonoro que los mundos de Rubens y se parece a la esquina de las palomas de l´Avenue des Champs Elysées …todo lo más habrá que ver cómo vivir sin ella…no me voy solo cuando salgo de tí, sólo busco otra para guarecerme del respingado culo que acabo de desenfundar, ya estaba húmedo y sus carnes descansaban sobre las fundas gastadas del viejo catre de bronce, hasta las bolas estaban negras por el paso inexistente del tiempo... es un bello culo, pero se me antoja otro ..”....
Nada hoy tiene sentido, lo que acabo de escribir no tiene principio ni fin, ni lógica alguna, a veces pienso que el sanatorio en algo había cambiado mi mundo de escritor, y aún cuando intento retomarlo, no logro encontrarle sentido... Veo en mi ventana los últimos rayos tibios del Otoño que nos acaba de dejar... el sillón de batro paja seca medio desarmado , me invita a recostarme en él, el sol entra por la ventana y da de lleno, la manta de huaso que alguna vez me regaló Pablo, toma sentido sobre el sillón, aunque los marcos de la ventana están un poco roídos por la humedad. Todo me invita, me invita a sentarme a conversar con esos últimos rayos del otoño que me acaba de dejar....
Tendré que pintar los marcos, hasta telarañas cuelgan de él, huele húmedo, pero es un tono agradable después del aroma del sanatorio. A pesar del moho que adorna los rincones del ventanal, y el encadilamiento del sol sobre mis ojos, me recuesto para pensar una vez más esas lineas sin sentido, cierro mis ojos, el tibio rayo calienta mi rostro y mi cuerpo frío.. uf que ganas de dormitar, que ganas de dormir, pero debo esperar la noche, sino, terminaré en algún bar desvelado....El ruido del puerto me mantiene despierto, y no es el mar, tampoco el trafico en la ciudad, son las voces del cerro.. el del diario que no deja de gritar... mercurio mercurio...el que me trae la leche que discute con alguna cristiana bajo mi ventana, la de la fruta, que aunque no esta fresca, no deja de ser.... y el café, si el café, con la ventana abierta todo despega, los aromas se cuelan por todos lados e inundan el departamento que tanto tiempo lleva cerrado... el pan recién horneado es una delicia ... y la fritura de huevo que le cocinan a algún marino u obrero, que de trasnoche se atrasó... pero, todo se mueve lentamente en los cerros. La royale que de seca su tinta, sólo me perfora las hojas, no me deja concentrar.. sólo necesito un momento, sólo un momento, quiero dormir.
La cama no deja de rechinar, hasta el somier esta oxidado, y la chica que duerme ahí, esa de las nalgas de paloma, se mueve de un lado a otro, bellas nalgas, tan frescas y jóvenes, el sol también alcanza sus cara y no la deja dormir... quien la manda a embarcarse con un escritor tan loco como yo... pero como ella escribe, seguro que quiere sacar algo de mi, pero la royal, la vieja royal, ya no tiene tinta, sólo golpea y perfora.. que voy a escribir... pero luego vierto un poco de tinta de pluma y las letras aparecen mágicamente.... Pero que bella es, que bella. Su cuerpo es tan perfecto, tan perfecto, que podría escribir sobre ella toda la noche. También es algo vulgar , media hippie, de esas gringas blancas como la leche, pero tan joven... es rica, es muy rica. Su piel tiene un olor descuidado, como si el desodorante no fuera su mejor amigo... lo que más me gusta de ella , es que es natural... su sexo esta  cubierto de vellos, como sus brazos y sus piernas, pero son tan blancos que hasta me parecen atractivos... es como ... chupar un tesoro, rubios rubios... y su sabor es más suave que la de una piel morena... no lo entiendo, pero me gustó... y se entregan tan libremente al sexo, que hasta parecen que se hubieran enamorado de ti.
Desde la silla logro que mis manos la recorran, y hasta se pierdan entre sus nalgas, y que ese olorcito a sudor y sexo, impregne mis dedos, además que del sexo se puso a dormir, tiro como 5 frazadas en la cama, sudó como china, si anoche podía sentir las lagrimas de sudor entre sus carnes, eso mismo me permitió entrar entre ellas, carnosas y respingadas... ¿porqué le gustará tanto por el culo?... porque quedarse con todo ese olor entre las nalgas... de sólo pensar me vuelvo a excitar... pero ya le entro más suave y las pastillas dicen que disminuirá mi libido, pero yo sé que no es así, sólo me siento más cansado, pero sexualmente, las ganas y la facilidad de tomar forma y estructura , se mantienen intactas... la deseo ... se que la deseo y antes de echarla a la calle , quiero volver a hacerle el amor... ojalá no despertara...
ahí esta, entregada a mis caricias, gime como un bebé, refunfuña y reclama, quiere seguir durmiendo, y mis besos sobre sus nalgas no la dejan dormir, pero se deja...remolona , que exquisita eres, que fragancia.. me volviste loco desde la primera vez que te vi en el bar, entre intelectuales hablando de literatura, hasta que alguien me señaló a mí. De ahí, sólo un baso de ron...y nos comunicamos sin hablar, tu hablabas y hablabas de mis libros, y yo sólo fumaba y bebía, hasta que no pude más y te dije que te callarás y fuéramos a hacer el amor, no quería escucharte hablar ni preguntar nada, y los vaqueros hechos tiras, de donde tu piel florecía .. me excitaban , en que querías que pensara, conocías mis libros más que yo, de que íbamos a hablar... y a tan sólo cruzar la calle, mi cama revuelta reventó tus sentidos, y no demoraste en dejarte desnudar y te dejaste obligar a beber de mi sexo, para obtener sólo unas palabras de poeta a cambio... yo sólo me tiré en la cama sólo a gozar de la fina sonrisa que me abrazaba haciéndome tiritar y agarrarme de los barrotes de la cama mientras repetía y repetía...

-fock me.. fock me... fock me ... hasta derramarme en Tu boca, de ahí en sólo una aventón baje los vaqueros donde yo los quería y mientras tu gemías he implorabas, te volteaba el culo para hacerlo mío... me habías convertido en un salvaje, y tu sólo te entregabas a lo que mi mente inventara. 
Tengo que pintar estas ventanas... tengo que llamar a rosa para que limpie el departamento, y comprar algo para comer, aunque sólo sea café y pan... que día será hoy.. que día.. que ricas  nalgas. ¿Porque hoy despiertas en mi cama?... ni se quién eres y resultas ser morena, ahora eres morena y yo sin saberlo hasta hoy en la mañana... me encanta el sol que entra por mi ventana "

…ella conduce su cuerpo con toda decisión, su culo es más sonoro que los mundos de Rubens..." y se va sin siquiera saber yo su nombre, pero que importa, ella sabía el mío y había leído todos mis libros...que rico culo tiene, que lindo ....





Gustab, blasfemo y sin remedio.


lunes, 1 de junio de 2015

Otoño

Caminaba por los patios del jardín del sanatorio y divagaba entre mis escritos creados en lo más profundo de mi mente, las hojas se quebraban bajos mis pies, crujiendo y llevando el sonido hasta sus oídos...muchas mujeres, muchas vidas. Entonces los recuerdos volvían a surgir, otoños dorados y lluviosos, los distintos aromas a jazmines , a tierra mojada, y el frío que entraba por los pies, el rostro de la vecina brotaba chispeante entre las hojas,... alta y de constectura grande, una gran sonrisa, unos ojos café dorados y profundos.
 Solía mirarla mientras caminaba, de andar elegante y sinuoso, una hembra de tomo y lomo, juguetona como una chiquilla mimada, seducía a cada paso con su pañuelo envolviendo su cuello, mostrando su escote entre las telas desordenadas... un perfume dulce y con notas cítricas entraba por mi nariz, haciendo inevitable el seguirla con la mirada, cuando apenas se acercaba y pasaba por mi lado... luego su falda más arriba de las rodillas, sus caderas y sus nalgas turgentes que iban de lado a lado insinuando todos los placeres que uno podía soñar, luego volteaba disfrutando la mirada fisgona de adolescente que sabía encender cada vez que se me acercaba.
 En esa mirada el tiempo se detenía, pasaban siglos por tu cabeza, y sentías como tus piernas se doblaban, y se te humedecía el sexo con sólo pensarla. Todo entraba en tu mente como un gran tornado revolviéndolo todo, y así, cada día que salía a pasear esperando su llegada. Mmmm , la palabras se congelaban en tu boca, los labios parecían atados a tus pensamientos, y tu estomago serpenteaba dentro llevándote incluso a las nauseas... el deseo se hacía carne, y tu pantalón pitillo, no ocultaba la erección que te producía.
Ella disfrutaba las miradas de los adolescentes y les hacía imaginar justo lo que sabía que provocaba. Señia un ojo y juntaba sus labios para hacerlos más gruesos y carnosos. Todos nos escondíamos cuando por el barrio aparecía su marido, un caballero de sombrero y bastante mayor que ella, pero acaudalado, cosa que demostraba en cada cosa que lucía su vestuario, cadenas, espejuelos de oro, grandes puros apretados por sus labios, y esos dientes quebrados y fundidos en oro puro, el se pavoneaba cada vez que salía del brazo de su mujer... pero no escondía su rabia cuando todos le miraban... se sentía envidiado, pero además muy inseguro a los gestos de su mujer.
En mi época de adolescente, disfrutaba del otoño como ninguna estación, el ruido de las hojas secas, su caída de los Liquidámbar, sembrando el suelo del exquisito dorado y de algunas hojas rojizas que parecían sangrar entre las amarillas, me tiraba para descansar y acostarme mirando el cielo azul cubierto de nubes blancas. De ahí mi cabeza se disparaba en las más exquisitas alucinaciones y sueños despiertos sin que nadie me perturbara. Los matorrales hacían de mi descanso una guarida de donde nadie me podía ver, el viento frío de otoño y la humedad del cesped,hacía que todo se sintiera aún más agradable...Hasta que un día, en esos sueños imperturbables escuche el crujir de las hojas suaves cerca de mis oídos, tan cerca, que casi podía oler cuando se quebraban y abrí los ojos para encontrarme con unas piernas largas, y una enagua que serpenteaba ante mis ojos, unas pantorrillas tan dibujadas como la obra de un gran artista,... ahí estaba ella, mirándome fijamente a los ojos y sonriendo socarronamente... Sin pudor sus piernas se separaban buscando mi rostro, y dejando a la vista todo lo que podía ver de donde estaba... seguí cada centímetro de sus piernas, e inevitablemente terminé justo en ese triángulo oscuro y perfumado que dejaba caer el aroma más exquisito sobre mi rostro encendido de purpura escandaloso, y cuando quise reponerme y levantar mi cabeza, me vi prisionero por sus tobillos, y amenazado con sus filosos tacos aguja.
 -Te gusta mirar?.- preguntó
 -Si,.- respondí con una seguridad que no sabía de donde aparecía.
 -Entonces disfruta esto,. .. Así fué como sus piernas empezaron a separarse ante mis ojos tan abiertos, que parecían salir de sus órbitas, atónitos con lo poco pudoroso de sus palabras y pude ver en detalle como los encajes de su calzón se agitaban de un lado a otro, dejando escapar sus labios íntimos entre las costuras, los que se dibujaban suaves entre vellos que se quebraban entre los hilos...

 - Mira, si mira y dime que tan bello es.- temblaba su voz en cada palabra. Y yo sólo atine a levantar mi cabeza para alcanzar ese rincón tibio y húmedo que me embriagaba. Ella apretó sus piernas amarrando mi cara entre sus muslos y dejó que la tela se separara dejando entrar mi nariz y mi boca dejando que mi lengua entrara, sin vergüenza, afirmó mi cabeza para que se clavara dentro y mojarme de su esencia, impregnando su fragancia en mi rostro ya afiebrado de excitación.... mis ojos se nublarón y un calor entibió en frío que segundos antes sentía, agitó sus muslos y parte de sus nalgas sobre mi rostro hasta hartarse y terminó gimiendo y doblando sus piernas , para ahogarme contra el suelo, y refregarse hasta que un profundo quejido enmudeció el otoño,... se derramó sobre mi boca y dobló su cuerpo para alcanzar con su boca mis labios y besándome dijo... .
-Eres un niño exquisito, sigue así y me tendrás antes que el otoño llegue a su final y podrás conocer porque una mujer no puede vivir sin un hombre...

 -¡¡¡Vamos Gustab, vamos !!!!... hora de tus pastillas, ven acá viejo travieso. En que piensas este otoño, en que lugar de tu vida estas ahora...alguna mujer que no conozcamos?.- reían y gritaban las enfermeras desde el balcón del sanatorio mientras yo apretaba mi mano sobre el pantalón...
pero yo ya no escuchaba, mi mente divagaba en otoño.

Gustab.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La mosca española.

La depresión me hacía caer una vez tras otra en el sanatorio, y siempre era recibido con las caricias de las enfermeras, aquellas que aprovechando el uso de calmantes, abusaban de mí sin consideración alguna, pero esta vez curiosamente deseaba estar con ellas, ya llevaba algún tiempo sin sexo, y dentro de mis bolsillos llevaba un preparado de “La Mosca Española”,
un afrodisíaco que guardaba para alguna ocasión especial. El afrodisíaco se elaboraba con el cuerpo disecado de la Cantharis Vesicatoria,una especie de escarabajo verde intenso, entre otros ungüentos y pócimas. Sus efectos eran, según se dice, diferente para cada sexo. En las mujeres, el afrodisíaco actuaba enervando la sensibilidad femenina, hasta el punto en que el ardor púbico las excitaba de tal manera que eran capaces de cualquier aberración. En los hombres, los efectos eran más bien sencillos: provocaban lo que los monjes llamaban animalis erectio, las cuales no se diluían hasta pasadas varias horas de la tertulia. Al pasar por el pasillo donde estaban las enfermeras, las veía sonreír tras el escaparate, a mi paso, y yo les devolvía la sonrisa con mis ojos enrojecidos por los efectos de las pastillas. Sin pensarlo, vacié parte del sobre en la cafetera de las enfermeras, y el resto los guardé en mi bolsillo para beberlo junto con las pastillas de la noche. Al control nocturno llegaron dos de las tres enfermeras que acostumbraban a revisar las fichas y dar las patillas blancas. Una regordeta, pero bien dibujada de amplias caderas y senos maternales, sus pezones se podían apreciar, a pesar del grosor de la tela, la otra, una chiquilla muy fina, de senos de adolescente y un derriére delicado y grácil. La más joven traía sus mejillas muy rojizas, y sus ojos parecían perturbados, la gorda parecía indiferente, pero solía llevarse los dedos a la entrepierna de cuando en vez. Al levantar las faldas de la camisola que me ponían para dormir, se encontraron con los efectos de la Mosca española en pleno, mi sexo estaba muy duro y muy enrojecido, las venas parecía empujar hacia fuera, queriendo liberar todo esa energía que llevaba días acumulada en mi… la gorda pidió lidocaína a la segunda enfermera, la aplico sobre mi sexo y masajeo por algunos instantes, hasta que sentí el cuerpo del pene completamente dormido. La joven enfermera preguntó, que qué hacía y la gorda respondió muy exaltada: -¿te excita? ¿te gusta este pedazo de porro que tengo en mis manos?, ven tócalo y siente como pulsa… - pero le estas durmiendo, tonta, déjame tocarlo mientras permanezca así- replicó la chica , con su voz entrecortada, déjame por favor… - anda, ven, tócalo, esta tibio.. y esta crema evitará que sus ansias le lleven pronto a un desenlace que no queremos, porque ¿no lo queremos verdad?. Dejé de sentir sus manos, me dieron las pastillas blancas, me dejaban una vez más indefenso ante ellas, sin embargo, mi sexo seguía tan erecto como antes de esa crema. La pequeña enfermera no dejaba de cogerme el pene y lamerlo suavemente, y aunque no sentía nada, la sensación de verla disfrutar, me envolvía en sensaciones íntimas que no puedo explicar. La gorda se saco su calzón y me ordeno que le masajeara mientras maullaba como una gata en celo, le exigía a la pequeña enfermera, le dejara ver como saboreaba mi sexo. Y empezó a tirarle las manos a la entrepierna de la excitada joven. -Sácate eso y muéstrame como estas de mojada, ven quiero tu tierno chochito empapado- y le saco la ropa intima a la otra para llevársela a sus narices, exhalaba tomando todo el aire de la habitación y seguía con sus maullares contrayendo su vientre cual bailarina árabe, mis dedos y ese olor le apretaban el pecho, dejándola sin aire … Mis caricias cada vez fueron más profundas , mis dedos se perdían en su sexo a un ritmo furioso, como si la estuviera cepillando por dentro, hasta que un grito escapo de su boca y se derramó entre mis dedos, parecía una niña caprichosa que se orinaba luego de una pataleta… sus piernas se apretaron y suplicaban para que no me detuviera. Le ordenó a la otra que se desnudara, y mientras lo hacía engullía mi pene hasta hacerlo desaparecer en su boca, hasta las arcadas, ahogada en su deseo loco y me agarraba la mano para que no se la sacara de su hambrienta y angustiada vajina que no dejaba de pulsar y derramar todo lo que había adentro como un río desbocado. Luego la chica se monto en mi, y empezó a jadear dando aullidos, mientras la otra aprovechaba de de chupar todo lo que el sexo de la chica expulsaba, parecían dos locas más enfermas que yo. El tiempo se hizo infinito, mi corazón parecía que no respondería, y mi cabeza gravitaba dentro de mi, nublando mis ojos, creando mil oleajes en mi vientre, y el aire parecía no salir, pasaron muchos minutos en eso, una tras otra se turnaban para montarme y desgarrarse sobre mi, hasta que los gritos se perdían en la oscuridad de la salvaje noche del hospital, sólo se podía escuchar a través de las murallas blancas y acolchadas, los gemidos de los demás enfermos, que gritaban y se tapaban los oídos a cada aullido de las enfermeras, golpes sin motivo ni razón, todo daba vueltas en mi cabeza y no dejaban de llorar, los otros no dejaban de llorar. Mi cuerpo volvió al sentir el efecto desvanecido de la lidocaína que cedía entre los jugosas carnes de las enfermeras, y de pronto sentí mi cerebro estallar, y un efecto salvaje se desbocó en mi cabeza recorriendo todo mi cuerpo, para pulsar hacia mis genitales, el oleaje bruto y enloquecido , movió mi estomago para pasar a través de mí y estallar en una eyaculación violenta, que pulsando escupió sobre los rostros calientes de las enfermeras que se apresuraron en enterrarse en mi para quemarse por dentro sin dejar de aullar como unas perras en celo, y lo que cayera fuera, era recogido por la boca de la otra que no dejaba de moverse y meterse los dedos en lo más profundo de su sexo, desbordándose en pegajosos ríos de espuma y orinándose sobre las baldosas…
Mis ojos se cerraron, mi cuerpo pulso por un espacio de tiempo que lo lograría definir, los techos y murallas se vinieron encima y la oscuridad lo cubrió todo, mis oídos sólo escuchaban aún los gemidos ardientes de las enfermeras, y podía sentir como seguía mojándose mi vientre, como la suave voz de la joven se apagaba, dejando caer su cuerpo desnudo sobre el mío, tibio y jadeante… todo fue silencio al fin. Los locos descansaban, y pude sentir el frío que entraba por la ventana una vez que la chica se desmontaba de mi… luego una fría sabana me cubría, y podía sentir los labios y las manos regordetas de la otra mientras me dormía…. Gustab, una larga agonía….

sábado, 6 de abril de 2013

Borrando huellas.....

Dos cuerpos fundidos por el deseo, reclamando atención, buscando destruir cualquier rasgo de historia... tratando de sanar viejas heridas que habían dejado viejos amantes.
Las manos eran serpientes deslizándose por sus sexos, provocando contracciones involuntarias... sus cuerpos quebrados por la pasión, no dejaban rincones sin descubrir... sus mentes divagaban entre paisajes calientes, buscaban el deseo permanentemente; si este no se concretaba, provocaba la ira y la angustia, la inseguridad, y aparecían los fantasmas del pasado brotando la rabia en sus cabezas. Entonces las manos de ella tomaban el sexo de él, lo acariciaban y erguían para prepararlo para el gran viaje, él se retorcía por dentro, mientras buscaba entre los encajes y telas que los separaban .... sus dedos dibujaban en su vientre la ruta del deseo, hasta alcanzar la humedad que brotaba desde dentro, dedos enredados entre parajes crespos y morenos buscando la tibieza entre sus labios que rodeaban la profundidad de su sexo... ella gemía en silencio, botaba el aire que le provocaba sentirlo, entre sus labios silentes y apretados, nadie debía escucharlos, la oscuridad que había en la habitación los cubría, y se hacía cómplice en esas horas de angustia. Él le provocaba ese deseo incontrolable, salvaje de ser poseída; ella, y su piel morena inquieta, le provocaba saltarse los protocolos de los amantes y desnudarla con sus manos embrutecidas por la excitación; entonces se abalanzaba sobre sus senos endurecidos por el deseo, hasta que sus labios llegaban a morder suavemente los casquillos oscuros... su lengua los acariciaban con ternura, los rodeaban provocando angustias en su mente y oleajes en su vientre, entonces, ella se entregaba a las manos suaves y dulces del maduro amante que la trastornaba.
 Ella no dejaba de agitar el sexo endurecido por sus manos, de buscar que su cuerpo temblara descontroladamente   ante sus ojos... le disfrutaba en deseo, y reía por lo que provocaba. él desesperado se retorcía hasta que lograba soltar la correa que sujetaba ese pantalón de tela que les separaba, y sin preguntar, los sacaba, desnudando el pudor que ella trataba de controlar y mantener oculto. Una vez desnuda, lograba liberar su sexo de las manos de la mujer, para deslizarse por su vientre hasta alcanzar su sexo grueso y sus hinchados labios mojados, que apretados eran chupados por los labios del hombre frenético y audaz, que sin respetar a los que dormían cerca, la hacía a su cuerpo y apretaba su sexo con el de ella, provocando jadeos y gemidos ahogados entre las telas de la almohada, entonces y sólo entonces, los fantasmas del pasado desaparecían mientras dos cuerpos sudaban y se agitaban en la oscuridad de la habitación... las manos del hombre buscaban agarrar sus caderas y acomodarla para penetrarla en silencio, apretando sus labios para no jadear ni gritar en medio de la noche, ella, volvía a tomar el sexo de su amante para agilizar y apurar la penetración que tanto le angustiaba.. él no dejaba de que le aprisionara, y tomándola de las caderas, la arrastraba hasta el borde de la cama , para recostarla y entrar a sus espaldas, buscando una acción salvaje,  sodomizar su cuerpo entumecido por el deseo y saciar la angustia que estos cuerpos sentían al no poder gritar en cada acto que sus orgasmos provocaban... luego se deslizaba suavemente entre sus carnes hasta alcanzar el último rincón que enmarcabas sus perfectas nalgas... ella mordía las telas de la almohada para ahogar sus gemidos, él se apretaba a su cuerpo provocando contracciones ahogadas.... sus embestidas eran cada vez más salvajes, parecían desgarrar las carnes internas en gozoso vaivén, y cada entrada se hacía eterna, sus mentes divagaban y se dejaban llevar por el calor de sus cuerpos... gritaban en silencio, gozaban en la oscuridad, mientras los otros dormían y el sólo echo de ser descubiertos, aumentaban las probabilidades de un orgasmo infinito, de pronto, mientras ella sentía que su cuerpo despegaba, el se deshacía por dentro dejando escapar un gemido ausente, y lo hacía sentir en sus manos que se aferraban  a los senos de ella empujando con rabia hacia el fondo de su  paraíso mojado y candente, hasta alcanzar la profundidad más vertiginosa de sus jadeos, apretándose a sus nalgas y dejando su cuerpo pendiendo de un espacio infinito, sin tiempo ni lugar... ella era bañada por dentro del licor más espeso y dulce, más caliente y jugoso.... el cuerpo de ella no dejaba de jadear, el de él, temblaba...y en silencio se deslizaba por su espalda, para voltearla y quedar cara a cara con el cuerpo de su amante, bajaba por sus senos hasta su vientre, y se perdía entre sus piernas besando el sexo mojado de la mujer... Viviana experimentaba la más exquisita de las sensaciones, rodrigo,  buscaba impregnarse de la miel de ambos en su sexo, para luego llevarla a los labios de ella y reirse en silencio como dos chicos traviesos... así terminaba la noche, así la rabia, y dejaban difusas las imagenes del pasado, para disfrutar del presente imperfecto y dichoso.


Gustab, historias de amantes.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Marginal

Hoy camino solitario entre callejuelas oscuras y mal olientes, los adoquines parecen más opacos que de costumbre, los tambores de aceite usados de basurero aromatizan la noche, sólo en algunos rincones se pueden ver ligeros brillos, pero son los orines de algún borracho que no pudo llegar a algún lugar donde fuera permisivo desaguar esas cervezas baratas que bebió en algún bar de mala muerte, pues de esos abundan en este puerto, donde no todos tiene un buen pasar para beber algo de más categoría.
 La noche esta fría, y en los rincones, lejos de las farolas, algunas muchachas de dudoso pasar, expelen bao de sus bocas calientes y cuerpos fríos. El invierno a sido duro, los clientes escasean, pero nunca falta algún marinero, que por algunos morlacos esta dispuesto a comprar un cuerpo tibio que le haga creer y sentirse amado, aunque este sentimiento dure, lo que su cuerpo sea capaz de resistir los embates de su amada, y finalmente eyacule entre embestidas contra la muralla, unos cuantos besos cuneteados y caricias olientes a pescado frito y sexo barato.
Las bombillas a kerosene titilan sin parar, las calles están más oscuras que nunca, sólo nubes que esconden la luz plateada de la luna, logran contar y volverse testigos de estas furtivas amantes, que por dinero, son capaces de hacerte sentir el hombre más bello y atractivo del paisaje. Sus almas vacías, sus cuerpos llenos de caldos espesos de muchos amantes y pocos amores. Lánguidas y tristes se esconden en los rincones queriendo ocultar su vergüenza, y atentas a esos hombrones que prometen hacer valer la noche, y rescatar desde su vergüenza, el costo que pagan por seguir sobreviviendo a las noches frías del callejón. A veces las veo acariciarse entre ellas para calentar sus cuerpos vestidos en cortas telas y profundos escotes que huelen a perfumes baratos comprados en el mercado de las pulgas que se instala cercano al muelle y escalando los cerros abarrotados de personajes lúgubres y marginales, que buscan entre sus baratijas, una razón para seguir viviendo y sintiéndose parte de una sociedad que los ignora, fantasmas sin cuerpo ni esencia.
Mientras recorro estas calles vacías y malolientes, rescato entre los adoquines algunos pasos sin sentido, pienso en algún contenido que haga que mis escritos vuelvan a tomar sentido, pero el frio no me deja pensar, la bufanda esta gastada, ya no abriga mi delgado cuello por falta de comida y exceso de aguardiente que va envejeciendo mi desafortunado cuerpo. Y este abrigo que algún día saque de un escaparate del corte ingles, cuando mis libros aún vendían ilusiones, y no narraciones gastadas y patéticas historias de puerto.
Mis años en el sanatorio, parecían haber congelado mis neuronas , transformándome en un vago más de la literatura, y frustrado escritor.Los medicamentos que embutían las enfermeras en mi boca para luego abusar de mi estado, y mi belleza loca empobrecida por el desgaste de la droga que acostumbraba fumar cuando me juntaba con la bohemia de las expresiones artísticas más envanecidas de la época; crak,  aquellos que nos considerábamos distintos y eramos mantenidos por amantes, que llenos de dinero y vacíos, necesitados del toque de la vara mágica e ilusoria de la educación y la cultura que ellos no tenían por tener que sostener su nivel social, preocupándose que sus maridos empresarios portuarios y mineros mantuvieran en sus lujosas casas las fiestas que mantendrían las relaciones comerciales para seguir viviendo en el lujo.A ellos no les importaba la labor de sus mujeres, ni sus entretenciones fuera del hogar, pues necesitaban de sus fiestas y correctas políticas de negociación.

Gustab, vagando por las calles del puerto.

sábado, 31 de marzo de 2012

La Soledad



Con soledad, muy lejos del deseo
y cerca de la locura enferma.
En la tristeza de mis pensamientos
lejos de las caricias.
Enfrentando un mundo de abismos, egoismos y egocentrismos.
Sòlo, en pensamientos absurdos
en transito, recorriendo caminos sin retorno.
Lejos de la pasiòn cerca de la soledad.
En un espiral que no me deja respirar, rodeado de todos y de nadie. lejos...por un tiempo de todo lo que me hace vibrar.


Desconectado del mundo. Con la hoja enquistada en la vieja royal, en blanco, mientras las teclas en silencio tararean un tango lejano.,quiero volver, siempre vuelvo a beber de este veneno que entró en mi, sacudiendo mi vida.




Siempre vuelvo.... 

"La soledad es virtud de quién la aprecia y estima, necesitamos de ella como el agua de los peces para sentirse viva."


Y luego escribí, ya perdido, y aún sin saber que me traería el destino, mentiras, humillaciones... y aún esperaba.





"La voz se quiebra entre gemidos,


las sal fluye entre sus dedos.
Resvala, gime entre besos.
Ella es la fruta madura que se pierde entre mis dedos.
Soy SAL, soy VIDA, soy virgen de amores y sabio de olvidos.
Soy carne....soy un angel caido". 




Ella sabía, y lo seguía buscando entre los adoquines mojados.

"ël sabía la fragancia de sus dedos
él conocía el sabor de su piel,
él sabía que sus libros eran una provocación....
ël sabía, pero no dejaba de escribir....
Sus letras transparentes se fijaban sobre un cuerpo mojado por el sudor y el deseo...." 




Ella Un día escribió removiendo mis neuronas, y me hizo entender que era....:




"Yo queria conocer a Gustab ese escritor tan cerca de la locura...






Si es verdad, andaba por la vida buscando al "amante perfecto" a aquel que me hiciera volar con sus palabras, con sus caricias, con su pasión... Y saben algo, lo encontre!!!! estaba ahí, con sus palabras para seducir, para enamorar a cuanta "Dulcinea" necesitada de amor anduviera por la acera, entre calles adoquinadas, un hombre al que todas amamos, pero que no es de ninguna, un hombre libre, un hombre de una belleza tan particular que no existen dos iguales, apasionados y sensitivos, dispuestos a lo que sea por conseguir ese trozo de locura que les falta para salir disparados de la tierra y quedarse allá arriba donde estan los que son felices. Un hombre que encanta, un hombre que sana heridas, un hombre que diluye cualquier signo de cansancio y que entrega fuerzas para volver a amar... De esos hombres que conocen perfectamente a las mujeres, y saben como hacernos temblar con tan solo un par de palabras, de esos hombres que no tienen dueña, porque ellos aman de una forma especial, aman a las mujeres que los utilizan, se dejan utilizar por nosotras, se van con la primera que les ofrece palabras de pasión y cariño, de esos hombres que son felices siendo utilizados por mujeres que sufren y viven vidas "vacias" y aburridas, asi era el hombre que conoci, asi es, y allí esta esperando a que mi cuerpo sane, a que mi corazón descance, a que mi deseo vuelva, allí esta él con sus brazos extendidos esperando a que esa pequeña tentación vuelva a ser la que lo excitaba, la que lo enamoraba..."





El cuarto vuelve abrirse, tu tienes las llaves, siempre vuelvo, aunque ya muchas no me necesiten.
Quiero el amor, amo el sexo, y el amor sin sexo es como el sexo sin amor.
Desde lejos abro las puertas más atrapadas por la humedad, aquellas que al abrirse gruñen reclamando ventilación.
Soy libre a la hora de amar.
Podrán poner candados a mis puertas,
pero jamás trancas a mi corazón.
Soy de todas, porque por ellas lo he dado todo. No hay quién reclame mi corazón, porque quien lo reclame
jamás fue dueño de él. 






Gustab , lejos de la vida....tan cerca de la soledad.

domingo, 26 de febrero de 2012

El caliente balcón y mi día de salida.


Me han dejado salir del sanatorio, después de tanto tiempo que ya no reconozco la vida.El calor en los adoquines traspasan las suelas resecas y rotas de mis zapatos, las mujeres ya no cubren su cuerpo, lo exhiben,lo ofrecen y lo entregan a quien quiera darles unas pocas caricias a cambio de nada... La calle se siente solitaria, los rieles suelen gemir ante el inminente paso del tranvía... detrás de cada portal, entre la puerta y el farol apagado un flaco le hace empeño a una gordita que se arremanga la falda mientras el busca agacharse para hacerle el punto, pero luego de algunos exabruptos, este decide apretarla contra el muro, mientras ella agachada deja que el flaco le entre con todo... ella aprieta sus labios, se que el marido esta dentro leyendo el mercurio del puerto, sin siquiera sospechar lo que hace su mujer con el vecino detrás del portal...su rostro se rasguña contra el cemento que dejaron los escombros del terremoto.Ella pide más, él quiere huir, siente el pánico de la presencia de su marido tras el derruido muro... ella apoyada el la muralla empuja su redondo trasero contra la navaja del flaco, y golpea sus senos para sentir más placer... escena burda, pero así esta el mundo.

Desde hace un tiempo y luego del terremoto, las adivinas de Valparaíso juran a pies juntos que el fin del mundo esta cerca.Y las mujeres quieren sentir que aún pueden gozar de otro, sin perder el amor de su marido y la seguridad que ellos les dan.Luego le abrirán sus piernas aún mojadas por el semen del otro para que su marido tenga el placer de seguir a su lado. Siento que todo da vueltas en mi cabeza, y el exceso de sexo al que me han sometido las enfermeras en el sanatorio, me hace comprender que la sexualidad es sólo un deseo y que el amor esta muy lejos de lo que creíamos que estaba.Mis manos se pierde en mis bolsillos, la escena me ha excitado y busco entre las viejas escaleras de piedra a una que esté dispuesta a usar mis dotes para su satisfacción, pero parece que el calor tiene las calles vacías y muchas de esas mujeres hoy no están para mi. Mis palabras parecen no tener sentido dentro de mi cabeza, me cuesta hilar frases con sentido y las palabras se enredan y parecen viajar sin dirección ni congruencia.
Me siento en el descanso de una vieja residencial, pino viejo, húmedo y llenos de hoyos de clavos que se han clavado una y otra vez, las maderas están viejas, ya no resisten y parecen comida para termitas. las niñas se sienten en la calle, juegan a la ronda, gritan y transpiran sin parar, sus bragas han de estar mojadas... y la falta de baño las hace oler muy mal....Una mujer baja corriendo las escaleras llamando mi atención y gritándoles a las niñas para que se entren...les dice que no se ensucien más , que deben ir a ver a la abuela, recién entiendo que es domingo y por eso esta todo tan solitario y silencioso.El calor me apabulla, y  hace sudar mis testículos volviéndolos de una fragancia dulzona y muy penetrante... están cocidos por el calor, y siento aún mi pene erecto y causando dolor a mis testículos, están mojados y el olor hasta me parece agradable, pero muy profundo.Al hundir mi mano entre la pretina de mi pantalón y el elástico de mis calzoncillo para acomodar la incomoda dureza de mi pene, mis dedos liberan su olor,,, me excita sentirlo, y deseo que otra mano lo coja y me masturbe hasta el cansancio. Siento el calor aún en la sombra, ese que brota de los adoquines.... algo cayó del segundo o tercer piso, es agua, alguien tiró agua, esta se evapora sobre los adoquines, que más daría yo por haber estado abajo justo en ese momento....me asomo para ver quién lo tiró. Al pararme bajo el viejo balcón de fierro fundido y oxidado por la brisa del mar,  siento que alguien acomoda o corre una silla del mismo material, que chilla y se queja por no ser pintada durante muchos años, luego el taconeo de unos zapatos y la risa de una mujer, que parece frotar algo contra la vieja silla. De pronto el silencio, atravieso la calle para mirarla desde el frente, la silla esta en el tercer piso, esta sola y mirándome desde las alturas, esta muy oxidada, y el balcón parece reclamar el paso del tiempo, a medio desmoronar y quebrado por los efectos del terremoto, incluso inclinado hacia la calle como si fuera a caer.... la mujer sale con otro cubo entre sus manos, y lo vacía por el balcón...entra y vuelve a salir con él, para trapear el piso del balcón. Mi presencia no es notada, ¿estaré tan delgado?,,,  sus piernas regordetas están desnudas bajo la falda arremangada, es la mujer de las niñas, les grita para que se apuren que su padre esta saliendo, y no deja de refregar el piso, sus calzones asoman a cada movimiento del trapeado. Al agacharse para lavar el trapeador, sus calzónes acusan el calor y el sudor que atormenta a su vagina. ¿Será sudor?... no esta caliente como la gorda a la que le daba el flaco....me meto al portal de la casa de enfrente del balcón, cuando baja el marido vestido de eterno terno negro y gastado, como la tenida dominical que sólo se guarda para especiales domingos.Las niñas corren cerro abajo saltando de a dos escalón por escalón, nuevamente una baldeada cae de la terraza... la mujer mete su mano bajo la falda tirando del calzón que se chupa dentro de sus carnes cada vez que se agacha una y otra ve, rozan su vagina, e instintivamente lleva los dedos a su naríz y respira profundamente...el cansancio y el calor la invaden, y se tira literalmente en la vieja silla, levanta la falda y ventila aire para refrescar entre sus pierna, y con la misma se seca el sudor de la frente, dejando sus carnes del vientre desnudas, es algo vulgar el ademán, pero al sólo mirar,siento el jugo de mis testiculos correr y mi mano dentro del bolsillo acomodándolo.


Trato de no mirar, pero sus faldas están arriba y sus piernas muy abiertas para evitarlo.Incluso, ella sostiene el  trapero contra el fondo  del balde, y lo apoya entre sus piernas, sus dedos se hunden en su vajina trás el calzón, se mueve tratando de acomodar las telas, pero pellizca sus carnes y las apreta con sus dedos como con furia.Toma con su mano el mango del fregadero, y el palo es movido entre sus piernas, hasta dejarlo justo apoyado en su vagina, cierra las piernas y lo empuja hacia ella, luego tira del elastico de su calzón dejando su pubis a la vista de mis excitados ojos y tembloroso cuerpo, y veo como lo entierra entre sus carnes moviendo lo en círculos dentro de ella, y gimiendo en silencio con sus labios cerrados..corro al frente y  trato de subir las escaleras en silencio con la secreta idea que pueda abrir la puerta; Había sentido como esta se abría, pero nunca escuché que se cerrara... y sí, estaba abierta y desde allí podía mirar a esa mujer que ya desaparecía entre sus ojos cerrados y moviendo el palo dentro de sí. Me acerque a ella y me bajé los pantalones sin decir nada, y acerqué su rostro a mi sexo, procurando que su nariz se refregara contra mi sexo, ella espantada soltó el palo y tiro a huir, pero mis manos le tomaron la cabeza obligandola a oler el sudor mojado de mis testículos, hasta que ser rindió y se dejo llevar por su calentura. Ella lo tiraba con fuerza y refregaba su nariz respirando entre mis testículos y abriendo su boca para chupar eso que corría entre mis testículos, y su lengua empezó a hacer maravillas; tiraba de mis testículos y se metía todo mi pene adentro , manteniendolo apretado contra su garganta sin dejar de oler... creí que desfallecería pero estaba muy excitado y la dejé chupara hasta que me corrí dentro de ella, la que luego me miraba como a un extraño, y jugaba con el semen en su boca.El palo seguía dentro de ella y lo saco para rogarme con ademanes a que se lo chupara...me arrodillé delante de ella y abriendo sus piernas me enterrre hundiendo mi lengua entre sus labios vaginales mojados y con un gusto salado y una fragancia profunda y fuerte, era el olor del sexo, era el olor del infierno, era el sabor del pecado, y tomándome del pelo trataba que no le dejara , y me empujaba hacia su vagina desesperada y gimiendo y azotando su espalda en el respaldo de la silla hasta que sentí que su vagina reventaba sacando a chorros su excitación dentro de mi boca.... gritaba y se corría a chorros, no dejaba de gritar mientras sus piernas temblaban...mi pene estaba duro, muy duro y quería volver a correrse, entonces la tome del pelo y la arrastré hasta el catre de bronce saltado en negro, tirándola sobre la cama sin hacer y empujé entre sus piernas hasta hundirme dentro de ella mientras gritaba de placer y de dolor..me agarró entre sus manos aferrándose a mis nalgas y ayudaba a empujar hacia dentro, mientras yo me clavaba con furia, todo era violento, ella estaba desesperada por sentirme dentro, y yo por estar dentro de ella y correrme hasta que por fín solté toda mi energía y en medio de una clavada me corrí mientras ella apretaba mis nalgas contra ella para no perder una gota del caliente semen que explotaba dentro de ella a borbotones y sin parar.... hasta que mi cuerpo empezó a temblar entre sus manos, y ella cerraba sus ojos para dejarse llevar por el éxtasis de un tranquilo orgasmo infinito.
Desperté entre sus piernas y ella sólo gemía bajo de mi... me levanté y subiendo mis pantalones me fui de allí para volver al sanatorio. Esa noche las enfermeras no me molestaron, y después de la pastilla blanca me dejé ir. Su olor aún estaba en mis manos, su gusto en mi boca y sus gritos en mis oídos, pero estaba más tranquilo que nunca. Hacía mucho tiempo que no me corría con todos mis sentidos en alerta y tan gusto como aquel caluroso día de verano en el puerto.


Gustab, día de salida.

domingo, 16 de octubre de 2011

Mi corazón no escucha...

Después de un año sin escribir, y seis meses de encierro entre estas cuatro paredes blancas, trataré de escribir algo lógico y que se pueda entender. Los estabilizadores y los calmantes a veces no me dejan ser un ser racional, para que hablarles de mi cabeza... pero en fin, hoy he logrado reunir algunos papeles que dejó alguna de las enfermera que pasa por aquí poniendo bajo mi lengua esas malditas pastillas blancas, y alguna aguja que logré esconder, y la tinta, bueno la tinta es producto de las pinchadas que me auto infiero para pintar con mis sangre estas letras tan locas e irracionales.
He pasado seis meses en el mismo infierno, ese que no me deja salir al exterior y ver mi mundo, y no el que quieren que vea.Hoy les trataré de explicar mi problema de comunicación, que a pesar de mi locura, logro dilucidar. Por supuesto no es el que los demás querrían.
Anoche escuche hablar a las enfermeras que esperaban que las malditas pastillas hicieran efectos para volver a desnudarse y montarse sobre mi, ya estoy por cumplir 49 años...y al parecer sigo causando ciertos desordenes hormonales en aquellas que dicen querer curarme, o cuidarme. Aunque me agrada, a pesar de saber que no es correcto.
Ellas decían que el problema que habían detectados los psiquiatras en mi, es que mi corazón no se conecta con mi cabeza, que hay una parte de mi cerebro que tiene un abismo entre un lado y otro. Y hay neurólogos que me han pasado una y otra vez por maquinas que hacen tan transparente mi estructura osea, que podrían llegar a leer dentro de mi. Es decir, mi corazón no quiere escuchar  mi cerebro, y mi cerebro no logra convencer a mi corazón, por eso que estoy aquí, por mi corazón rebelde y poco racional. Mi corazón vive en un mundo dominado por el amor, mientras mi cerebro a pesar de esforzarse en explicarme que estoy equivocado, no logra transmitir nada a mi corazón, y todo lo que el me quiere decir cae en un precipicio, en un abismo en el que las palabras nunca dejan de caer.

"Uf, mis ojos empiezan a divagar, la vida se empieza a nublar, las voces de la enfermeras se empiezan a alejar, no, empieza el viaje al abismo, empiezo a caer... mis alas están abiertas en el vacío..tengo que volar.Siento la tibieza de unas manos en mi pecho, y se empiezan a mojar mis labios, se sienten oprimidos, es un beso, estoy seguro es un beso... otra mano baja por mi vientre, otra sube por mi pierna, las siento una viene tibia , la otra muy fría...mi sexo empieza a despertar, pareciera que mientras mis ojos se cierran mi sexo se endurece, siento como la sangre abandona mi cabeza y baja por mi cuerpo para llenar mi sexo.Estoy en sus manos nuevamente... ellas volverán a disfrutar lo que yo olvidaré en unos instantes más, luego que todo esto termine.Hay unos labios que me besan, puedo sentir el peso en mi vientre de un cuerpo exaltado, me oprime a veces siento que pierdo la esperanza de respirar, y en mi sexo hay humedad, esta mojado, y algo resbala en él. no es el sexo de una mujer, esto tiene más destreza,es suave, a veces duele, algo roza y parece cortar, siento con que extrajeran o intentaran extraer algo de ahí, la sensación es agradable.... luego algo mas tibio hace que mi sexo desaparezca, emergiendo cada unos segundos para que la boca de otra lo recoja, son dos sensaciones exquisitas, mi corazón late con fuerza, mis gemidos se ahogan, mi vientre tiembla en sensaciones dificiles de escribir, una mano aprieta con fuerza mi sexo y lo agita desgarrando mis carnes, no esta duro, ni tampoco blando, hay rabia y deseo en ese gesto, luego se vuelve a hundir en la tibieza,....
-jala, tirale ....si así, ya mételo de una vez dentro de mi.... y chupele...., si esta más duro- la tibieza y la humedad  envuelven mi sexo nuevamente, es agradable, se siente rico...me gusta, puedo respirar... me besan....ahora siento un gusto en mis labios, me obligan a lamer, se mueven sobre mi boca, y quiero hacerlo bien...gimen.... se retuercen y hay momentos en que se separan de mi... les gusta...gimen, jadean y se aprietan a mi..siento el frío en mi sexo por algunos instantes y unas manos que lo agitan y unos labios que lo chupan... me exprime.... siento como el sabor que hay en mi boca se vuelve ácido, por momentos , amargo, pero vuelve a endulzar...me gustan estas sensaciones....bajan.... las sensaciones bajan, la boca y las manos hacen bien su trabajo y ya no puedo contener, y mi vida se libera, mi alma vuela, mi corazón se detiene por algunos instantes, luego me derramo me diluyo con fuerza... ellas ríen y siguen apretándose a mi, mi sexo vuelve a sentir la tibieza que me hace temblar y no poder contener los jadeos, mientras los gemidos se pierden entre las piernas de la otra que se mueve con fuerza .... todo se vuelve gemidos, locura gritos e insultos, palabras irreverentes, ellas mojan mis labios, mi cuerpo....luego entre las tinieblas las veo besarse....mi vida se empieza a borrar....que pasa, caigo en el abismo... mis alas están cerradas....sólo caigo, pero la sensación es extraordinaria...
Se que no volveré a despertar por un buen tiempo... no sé si serán días , horas, o años.... sólo serán...mi corazón no quiere escuchar a mi cerebro... él no me deja ser feliz...... 
Las hojas, dónde están esas hojas.....las vuela el viento..cierren la ventana......nadie me escucha, estoy atado a este viejo catre, todo huele a sexo, a semen, ha..ha... hay un sabor rico en mis labios, no quiero perderlo, no quiero comer... me obligan... no quiero..no quiero perder ese sabor , ni el olor que ha quedado en mi nariz..... las hojas...cierren las ventas,.... malditas pastillas blancas".

  
Gustab.... escucha a tu cerebro. Tu corazón se equivoca.