Encierro.
Llevaba días perdido, no sabía donde me encontraría. El encierro del departamento, las fragancias asomagadas y el olor del cigarrillo me habían envuelto, la hoja enquistada en la royal no se había teñido´, ni una sola tecla había golpeado sobre su cara. Las hojas alrededor del papelero se amontonaban formando cerros de desconcentración, cerros de mudas letras. No quedaba ni una pieza de loza limpia en el repostero de madera labrada de la cocina centenaria. La grasa en los platos ocupados una y otra vez me estaban envenenando. Pasé días divagando en mi memoria buscando alguna frase que hilara con otra. La verdad el laberinto que se formaba en mi cabeza no me dejaba pensar. Recorrí cada rincón de mi mente buscando algo que contar o escribir. Pero en mi mente sólo se dibujaban cuerpos desnudos haciendo el amor. Los corsé y los labrados sostenes en telas, las bombachas y enaguas, no me dejaban ver nada más. Mi mente divagaba sin rumbo. Los enormes senos de las chicas del bulevar me envolv...