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Mostrando entradas de marzo, 2016

La rubia de las antigüedades...

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Dentro de mi melancolía , acosado por la vertiginosa hoja en blanco enquistada en la vieja royal, los ruidos de las lineas del tranvía, el aroma a café que entra por mi ventana al amanecer, y las sirenas del los buques, decidí despedirme de mi vida de escritor saliendo a buscar mi última historia. Era domingo, las campanas redoblaban en la catedral, el sonido viejo y oxidado de las campanas me atrajo como hipnotizado por su melancólico sonido, pero cuando ya estaba por entrar al sagrado salón,, y al llegar a la plaza, vi como los anticuarios empezaban a montar sus puestos y como era de suponer, el pasado golpeó a mis ojos desviando definitivamente el camino. Recorría los puestos y la vi, entre candelabros , cuchillerías bellamente labradas, figuras de porcelana y juegos de tazas de la lejanas china, una señora de 60 y tantos años , montando una lampara de eternas lagrimas, que no dejaban de tintinear sobre un cableado preparado para la exhibición, de espaldas ...

La despedida sin final.-

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La humedad lo inunda todo, la fragancia del moho se cuela por las ventanas, las escaleras gritan mi nombre anunciándome como el escritor del puerto.... Muchas me esperan al pasar para invitarme a acurrucarme bajo sus sabanas, ellas creen en el amor del escritor extraño, aquel que no pregunta, sólo se desnuda y se deja caer entre las sábanas revueltas de cuánta falta de amor encuentre en el camino, adoran sus embestidas y sus historias sin pudor. Saben que él siempre responde cuando alguien les ha abandonado en sus camas, llenando sus espacios y pensamientos ... tras cada orgasmo una historia, tras cada deseo una letra, tras cada polvo, un respiro. Al otro día vuelven a sonreír en silencio, acordándose del loco que se les metió entre las sábanas. No pide nada, sólo da. Abren sus ojos y el ha desaparecido, pero saben que se lo volverán a encontrar en cualquier momento subiendo las escalas de piedra, aquellas que se desmoronan entre los cerros, aquel que cuenta los adoquines uno a uno,...