La mujer de la ventana..
Que podía esperar, llevaba horas caminando sobre los desordenados adoquines, las puntas desencajadas se clavaban en las suelas de mis zapatos, eran las cuatro de la mañana. El bar del inglés había cerrado de una vez. La lluvia no permitía que el puerto se movilizara. Las calles vacías me hacían ver en la soledad que me encontraba. El aire marino calaba los huesos y el frío no lo podía detener el inmenso abrigo que me cubría. Era tan largo , que el chapoteo en el agua mojaba el corte donde no se podía colocar una basta. Las rodillas molestaban más que nunca, miles de alfileres se clavaban entre los gastados huesos. Los faroles iluminaban de una manera tenue, perecía que el petróleo que los alimentaba, no dibujaba la energía que los hacía funcionar. Las puertas cerradas de los locales. Las botillerías que se mantenían abiertas, parecían invitar a que el viento entrara como Pedro por su casa. Los viejos botilleros cubrían sus espaldas con improvisados y gastados mantos de lanas Tomé. Roí...