domingo 26 de febrero de 2012

El caliente balcón y mi día de salida.


Me han dejado salir del sanatorio, después de tanto tiempo que ya no reconozco la vida.El calor en los adoquines traspasan las suelas resecas y rotas de mis zapatos, las mujeres ya no cubren su cuerpo, lo exhiben,lo ofrecen y lo entregan a quien quiera darles unas pocas caricias a cambio de nada... La calle se siente solitaria, los rieles suelen gemir ante el inminente paso del tranvía... detrás de cada portal, entre la puerta y el farol apagado un flaco le hace empeño a una gordita que se arremanga la falda mientras el busca agacharse para hacerle el punto, pero luego de algunos exabruptos, este decide apretarla contra el muro, mientras ella agachada deja que el flaco le entre con todo... ella aprieta sus labios, se que el marido esta dentro leyendo el mercurio del puerto, sin siquiera sospechar lo que hace su mujer con el vecino detrás del portal...su rostro se rasguña contra el cemento que dejaron los escombros del terremoto.Ella pide más, él quiere huir, siente el pánico de la presencia de su marido tras el derruido muro... ella apoyada el la muralla empuja su redondo trasero contra la navaja del flaco, y golpea sus senos para sentir más placer... escena burda, pero así esta el mundo.

Desde hace un tiempo y luego del terremoto, las adivinas de Valparaíso juran a pies juntos que el fin del mundo esta cerca.Y las mujeres quieren sentir que aún pueden gozar de otro, sin perder el amor de su marido y la seguridad que ellos les dan.Luego le abrirán sus piernas aún mojadas por el semen del otro para que su marido tenga el placer de seguir a su lado. Siento que todo da vueltas en mi cabeza, y el exceso de sexo al que me han sometido las enfermeras en el sanatorio, me hace comprender que la sexualidad es sólo un deseo y que el amor esta muy lejos de lo que creíamos que estaba.Mis manos se pierde en mis bolsillos, la escena me ha excitado y busco entre las viejas escaleras de piedra a una que esté dispuesta a usar mis dotes para su satisfacción, pero parece que el calor tiene las calles vacías y muchas de esas mujeres hoy no están para mi. Mis palabras parecen no tener sentido dentro de mi cabeza, me cuesta hilar frases con sentido y las palabras se enredan y parecen viajar sin dirección ni congruencia.
Me siento en el descanso de una vieja residencial, pino viejo, húmedo y llenos de hoyos de clavos que se han clavado una y otra vez, las maderas están viejas, ya no resisten y parecen comida para termitas. las niñas se sienten en la calle, juegan a la ronda, gritan y transpiran sin parar, sus bragas han de estar mojadas... y la falta de baño las hace oler muy mal....Una mujer baja corriendo las escaleras llamando mi atención y gritándoles a las niñas para que se entren...les dice que no se ensucien más , que deben ir a ver a la abuela, recién entiendo que es domingo y por eso esta todo tan solitario y silencioso.El calor me apabulla, y  hace sudar mis testículos volviéndolos de una fragancia dulzona y muy penetrante... están cocidos por el calor, y siento aún mi pene erecto y causando dolor a mis testículos, están mojados y el olor hasta me parece agradable, pero muy profundo.Al hundir mi mano entre la pretina de mi pantalón y el elástico de mis calzoncillo para acomodar la incomoda dureza de mi pene, mis dedos liberan su olor,,, me excita sentirlo, y deseo que otra mano lo coja y me masturbe hasta el cansancio. Siento el calor aún en la sombra, ese que brota de los adoquines.... algo cayó del segundo o tercer piso, es agua, alguien tiró agua, esta se evapora sobre los adoquines, que más daría yo por haber estado abajo justo en ese momento....me asomo para ver quién lo tiró. Al pararme bajo el viejo balcón de fierro fundido y oxidado por la brisa del mar,  siento que alguien acomoda o corre una silla del mismo material, que chilla y se queja por no ser pintada durante muchos años, luego el taconeo de unos zapatos y la risa de una mujer, que parece frotar algo contra la vieja silla. De pronto el silencio, atravieso la calle para mirarla desde el frente, la silla esta en el tercer piso, esta sola y mirándome desde las alturas, esta muy oxidada, y el balcón parece reclamar el paso del tiempo, a medio desmoronar y quebrado por los efectos del terremoto, incluso inclinado hacia la calle como si fuera a caer.... la mujer sale con otro cubo entre sus manos, y lo vacía por el balcón...entra y vuelve a salir con él, para trapear el piso del balcón. Mi presencia no es notada, ¿estaré tan delgado?,,,  sus piernas regordetas están desnudas bajo la falda arremangada, es la mujer de las niñas, les grita para que se apuren que su padre esta saliendo, y no deja de refregar el piso, sus calzones asoman a cada movimiento del trapeado. Al agacharse para lavar el trapeador, sus calzónes acusan el calor y el sudor que atormenta a su vagina. ¿Será sudor?... no esta caliente como la gorda a la que le daba el flaco....me meto al portal de la casa de enfrente del balcón, cuando baja el marido vestido de eterno terno negro y gastado, como la tenida dominical que sólo se guarda para especiales domingos.Las niñas corren cerro abajo saltando de a dos escalón por escalón, nuevamente una baldeada cae de la terraza... la mujer mete su mano bajo la falda tirando del calzón que se chupa dentro de sus carnes cada vez que se agacha una y otra ve, rozan su vagina, e instintivamente lleva los dedos a su naríz y respira profundamente...el cansancio y el calor la invaden, y se tira literalmente en la vieja silla, levanta la falda y ventila aire para refrescar entre sus pierna, y con la misma se seca el sudor de la frente, dejando sus carnes del vientre desnudas, es algo vulgar el ademán, pero al sólo mirar,siento el jugo de mis testiculos correr y mi mano dentro del bolsillo acomodándolo.


Trato de no mirar, pero sus faldas están arriba y sus piernas muy abiertas para evitarlo.Incluso, ella sostiene el  trapero contra el fondo  del balde, y lo apoya entre sus piernas, sus dedos se hunden en su vajina trás el calzón, se mueve tratando de acomodar las telas, pero pellizca sus carnes y las apreta con sus dedos como con furia.Toma con su mano el mango del fregadero, y el palo es movido entre sus piernas, hasta dejarlo justo apoyado en su vagina, cierra las piernas y lo empuja hacia ella, luego tira del elastico de su calzón dejando su pubis a la vista de mis excitados ojos y tembloroso cuerpo, y veo como lo entierra entre sus carnes moviendo lo en círculos dentro de ella, y gimiendo en silencio con sus labios cerrados..corro al frente y  trato de subir las escaleras en silencio con la secreta idea que pueda abrir la puerta; Había sentido como esta se abría, pero nunca escuché que se cerrara... y sí, estaba abierta y desde allí podía mirar a esa mujer que ya desaparecía entre sus ojos cerrados y moviendo el palo dentro de sí. Me acerque a ella y me bajé los pantalones sin decir nada, y acerqué su rostro a mi sexo, procurando que su nariz se refregara contra mi sexo, ella espantada soltó el palo y tiro a huir, pero mis manos le tomaron la cabeza obligandola a oler el sudor mojado de mis testículos, hasta que ser rindió y se dejo llevar por su calentura. Ella lo tiraba con fuerza y refregaba su nariz respirando entre mis testículos y abriendo su boca para chupar eso que corría entre mis testículos, y su lengua empezó a hacer maravillas; tiraba de mis testículos y se metía todo mi pene adentro , manteniendolo apretado contra su garganta sin dejar de oler... creí que desfallecería pero estaba muy excitado y la dejé chupara hasta que me corrí dentro de ella, la que luego me miraba como a un extraño, y jugaba con el semen en su boca.El palo seguía dentro de ella y lo saco para rogarme con ademanes a que se lo chupara...me arrodillé delante de ella y abriendo sus piernas me enterrre hundiendo mi lengua entre sus labios vaginales mojados y con un gusto salado y una fragancia profunda y fuerte, era el olor del sexo, era el olor del infierno, era el sabor del pecado, y tomándome del pelo trataba que no le dejara , y me empujaba hacia su vagina desesperada y gimiendo y azotando su espalda en el respaldo de la silla hasta que sentí que su vagina reventaba sacando a chorros su excitación dentro de mi boca.... gritaba y se corría a chorros, no dejaba de gritar mientras sus piernas temblaban...mi pene estaba duro, muy duro y quería volver a correrse, entonces la tome del pelo y la arrastré hasta el catre de bronce saltado en negro, tirándola sobre la cama sin hacer y empujé entre sus piernas hasta hundirme dentro de ella mientras gritaba de placer y de dolor..me agarró entre sus manos aferrándose a mis nalgas y ayudaba a empujar hacia dentro, mientras yo me clavaba con furia, todo era violento, ella estaba desesperada por sentirme dentro, y yo por estar dentro de ella y correrme hasta que por fín solté toda mi energía y en medio de una clavada me corrí mientras ella apretaba mis nalgas contra ella para no perder una gota del caliente semen que explotaba dentro de ella a borbotones y sin parar.... hasta que mi cuerpo empezó a temblar entre sus manos, y ella cerraba sus ojos para dejarse llevar por el éxtasis de un tranquilo orgasmo infinito.
Desperté entre sus piernas y ella sólo gemía bajo de mi... me levanté y subiendo mis pantalones me fui de allí para volver al sanatorio. Esa noche las enfermeras no me molestaron, y después de la pastilla blanca me dejé ir. Su olor aún estaba en mis manos, su gusto en mi boca y sus gritos en mis oídos, pero estaba más tranquilo que nunca. Hacía mucho tiempo que no me corría con todos mis sentidos en alerta y tan gusto como aquel caluroso día de verano en el puerto.


Gustab, día de salida.

domingo 16 de octubre de 2011

Mi corazón no escucha...

Después de un año sin escribir, y seis meses de encierro entre estas cuatro paredes blancas, trataré de escribir algo lógico y que se pueda entender. Los estabilizadores y los calmantes a veces no me dejan ser un ser racional, para que hablarles de mi cabeza... pero en fin, hoy he logrado reunir algunos papeles que dejó alguna de las enfermera que pasa por aquí poniendo bajo mi lengua esas malditas pastillas blancas, y alguna aguja que logré esconder, y la tinta, bueno la tinta es producto de las pinchadas que me auto infiero para pintar con mis sangre estas letras tan locas e irracionales.
He pasado seis meses en el mismo infierno, ese que no me deja salir al exterior y ver mi mundo, y no el que quieren que vea.Hoy les trataré de explicar mi problema de comunicación, que a pesar de mi locura, logro dilucidar. Por supuesto no es el que los demás querrían.
Anoche escuche hablar a las enfermeras que esperaban que las malditas pastillas hicieran efectos para volver a desnudarse y montarse sobre mi, ya estoy por cumplir 49 años...y al parecer sigo causando ciertos desordenes hormonales en aquellas que dicen querer curarme, o cuidarme. Aunque me agrada, a pesar de saber que no es correcto.
Ellas decían que el problema que habían detectados los psiquiatras en mi, es que mi corazón no se conecta con mi cabeza, que hay una parte de mi cerebro que tiene un abismo entre un lado y otro. Y hay neurólogos que me han pasado una y otra vez por maquinas que hacen tan transparente mi estructura osea, que podrían llegar a leer dentro de mi. Es decir, mi corazón no quiere escuchar  mi cerebro, y mi cerebro no logra convencer a mi corazón, por eso que estoy aquí, por mi corazón rebelde y poco racional. Mi corazón vive en un mundo dominado por el amor, mientras mi cerebro a pesar de esforzarse en explicarme que estoy equivocado, no logra transmitir nada a mi corazón, y todo lo que el me quiere decir cae en un precipicio, en un abismo en el que las palabras nunca dejan de caer.

"Uf, mis ojos empiezan a divagar, la vida se empieza a nublar, las voces de la enfermeras se empiezan a alejar, no, empieza el viaje al abismo, empiezo a caer... mis alas están abiertas en el vacío..tengo que volar.Siento la tibieza de unas manos en mi pecho, y se empiezan a mojar mis labios, se sienten oprimidos, es un beso, estoy seguro es un beso... otra mano baja por mi vientre, otra sube por mi pierna, las siento una viene tibia , la otra muy fría...mi sexo empieza a despertar, pareciera que mientras mis ojos se cierran mi sexo se endurece, siento como la sangre abandona mi cabeza y baja por mi cuerpo para llenar mi sexo.Estoy en sus manos nuevamente... ellas volverán a disfrutar lo que yo olvidaré en unos instantes más, luego que todo esto termine.Hay unos labios que me besan, puedo sentir el peso en mi vientre de un cuerpo exaltado, me oprime a veces siento que pierdo la esperanza de respirar, y en mi sexo hay humedad, esta mojado, y algo resbala en él. no es el sexo de una mujer, esto tiene más destreza,es suave, a veces duele, algo roza y parece cortar, siento con que extrajeran o intentaran extraer algo de ahí, la sensación es agradable.... luego algo mas tibio hace que mi sexo desaparezca, emergiendo cada unos segundos para que la boca de otra lo recoja, son dos sensaciones exquisitas, mi corazón late con fuerza, mis gemidos se ahogan, mi vientre tiembla en sensaciones dificiles de escribir, una mano aprieta con fuerza mi sexo y lo agita desgarrando mis carnes, no esta duro, ni tampoco blando, hay rabia y deseo en ese gesto, luego se vuelve a hundir en la tibieza,....
-jala, tirale ....si así, ya mételo de una vez dentro de mi.... y chupele...., si esta más duro- la tibieza y la humedad  envuelven mi sexo nuevamente, es agradable, se siente rico...me gusta, puedo respirar... me besan....ahora siento un gusto en mis labios, me obligan a lamer, se mueven sobre mi boca, y quiero hacerlo bien...gimen.... se retuercen y hay momentos en que se separan de mi... les gusta...gimen, jadean y se aprietan a mi..siento el frío en mi sexo por algunos instantes y unas manos que lo agitan y unos labios que lo chupan... me exprime.... siento como el sabor que hay en mi boca se vuelve ácido, por momentos , amargo, pero vuelve a endulzar...me gustan estas sensaciones....bajan.... las sensaciones bajan, la boca y las manos hacen bien su trabajo y ya no puedo contener, y mi vida se libera, mi alma vuela, mi corazón se detiene por algunos instantes, luego me derramo me diluyo con fuerza... ellas ríen y siguen apretándose a mi, mi sexo vuelve a sentir la tibieza que me hace temblar y no poder contener los jadeos, mientras los gemidos se pierden entre las piernas de la otra que se mueve con fuerza .... todo se vuelve gemidos, locura gritos e insultos, palabras irreverentes, ellas mojan mis labios, mi cuerpo....luego entre las tinieblas las veo besarse....mi vida se empieza a borrar....que pasa, caigo en el abismo... mis alas están cerradas....sólo caigo, pero la sensación es extraordinaria...
Se que no volveré a despertar por un buen tiempo... no sé si serán días , horas, o años.... sólo serán...mi corazón no quiere escuchar a mi cerebro... él no me deja ser feliz...... 
Las hojas, dónde están esas hojas.....las vuela el viento..cierren la ventana......nadie me escucha, estoy atado a este viejo catre, todo huele a sexo, a semen, ha..ha... hay un sabor rico en mis labios, no quiero perderlo, no quiero comer... me obligan... no quiero..no quiero perder ese sabor , ni el olor que ha quedado en mi nariz..... las hojas...cierren las ventas,.... malditas pastillas blancas".

  
Gustab.... escucha a tu cerebro. Tu corazón se equivoca.

miércoles 20 de octubre de 2010

El Burdel... ( Algunas anotaciones de Gustab).


Desde muy joven asistí a burdeles, donde muchas veces escuche historias, miles de historias.
Las mujeres que trabajaban ahí, iban recopilando anecdotas que significarían un manantial de vivencias que algún dia debían ser transmitidas.
La vida de burdel esconde secretos inconfesables, pues ahí entran desde un presidente hasta el barrendero de la localidad, sin diferencias, sólo pagando por el servicio que quiere obtener.
Son en estos lugares donde los hombres lo cuentan todo, su intimidad, sus frustraciones y deseos, esto es un burdel, un gran cofre donde se esconden las vidas intimas de politicos, abogados, policias, en fin todos los escalafones de la comunidad.
Estas mujeres que se visten para satisfacer cada uno de tus deseos, por extraños y complejos que sean. Y cada una debe guardar estas historias entre las cuatro murallas de su dormitorio, conocen cada uno de tus secretos.
Amor, sexo, consuelo, angustia, deseo, de todo circula entre las historias de Burdel. Aquí podrás descubrir todos esos secretos que se guardan en lo más intimo de sus murallas y bajo las sàbanas mil veces lavadas.






Gustab; de ellas escribí mis primeras historias, y por ellas me hice escritor.

domingo 25 de julio de 2010

"Las cartas a Sofía."

" Estaba confundido con las lecturas de una cortesana, eran cartas amarradas con lienzos de seda... de ahí debía de surgir alguna historia, de ahí debía definir que había leído, y sacar conclución para escribir un nuevo libro.
Las cartas estaban ajadas, olían a humedad... asomagados papeles que relataban la más extraña de las biografías afiebradas de una mujer. Nunca dejaba de mandar aquellas letras a Sofía.. quién era sofía?.. quién era la otra... enloquecía tras cada parrafo tratando de entender... mi obseción se volvía cada vez más ulcerante en mi estomago..sentía arder mi vientre por dentro sin logarar darle calma a is pensamientos.. en cualquier momento llegarías hasta mi puerta para darme de comer aquella dichosa pastilla blanca, y luego lo de siempre, las manos regordetas de las enfermeras agitando mi sexo hasta hacerme explotar, sus labios sedientos que me harían escupir mis entrañas por la boca...luego el silencio, y mi mirada perdida en el techo de la habitación rebuscando telarañas sin habitantes, y aquellos vichos atrapados por los finos hilos de seda...los gemoidos de las enfermeras se escuchaban lejos, pero sus caderas bailaban sobre mi...las ojas de papel, aquellas servilletas que había guardado, estaban arrugadas, y la tinta se perdía diluyendose en ellas, esperaba que ellas terminarán degemir, que abandonaran el cuarto para volver a escribir, pero eran dos o tres que no dejaban de montarme y clavar mi sexo en ellas... luego del orgasmo de ellas..otros labios volvían a cubrir mi sexo para seguir succionando todas mis ideas, haciendome olvidar las letras que acababa de ecribir, perdiendo la continuidad una y otra vez de aquella historia... las palabras de aquellas amantes no dejaban de agolparse en mi mente...el silencio y la oscuridad se apoderaba de todo el cuarto encerrado entre barrotes, y los rayos del sol, calentaban mi cuerpo desnudo y entumecido por la labor de las enfermeras... yacía dormido y perdido entre las letras... hoy no podría seguir con este libro escrito en servilletas... Dios dame una oportunidad  de salir. "



Gustab, otra vez en el hospital...

martes 13 de julio de 2010

MOJADA....

"Escuchaba desde la cama como la ducha mojaba su cuerpo, como sus gemidos atravesaban las murallas del baño del viejo cuarto. Yo le esperaba semidesnudo tendido en el colchón enmohecido por la humedad del mar. Valparaíso entregaba esa magia bucólica de estar tan cerca del mar y tan lejos de él, como la altura de los cerros lo permitían. Podía imaginar como deseaba salir de aquel cuarto de baño, con su pelo envuelto el una toalla , mientras yo, inquieto jugaba con mis manos bajo mi ropa interior esperándola… su cuerpo goteando mojado envuelto tras la toalla blanca semi gastada, y roída por el tiempo… parecía un hotel barato, pero sin embargo, era la antigüedad de la vieja casona restablecida para fines de hostal turístico, cada detalle estaba hecho de adrede, cada rincón de ese hostal guardaba una historia de amantes… como nosotros..Furtivos y escondidos de las miradas de nuestras respectivas parejas, que ni siquiera alcanzaban a imaginar lo que hacíamos en nuestros viajes de trabajo. De pronto la ducha se detuvo paralizando mi corazón… el momento estaba más cerca que nunca. La impaciencia tenía mi verga henchida y endurecida por el juego lujurioso de mis manos…mis testículos estaban gordos de deseo, llenos del más exquisito de los manjares…
Guardé silencio en la espera, no dejaba de mirar la roída y oxidada manilla que abriría el escenario más maravilloso que podría imaginar. Sentí como la vieja llave giraba dentro de la cerradura… esperé.. pero no salió, no pude aguantar, la lujuria entraba en mi mente poseyéndolo todo, y sentía como el corazón luchaba por mantenerse dentro de mi… me acerqué a la puerta y miré a través de la cerradura, detrás de la puerta podía ver sus nalgas blancas temblando por el suave masaje que se propinaba con la roída toalla, podía distinguir el fin de su espalda exquisita y desnuda… Me detuve a pensar mientras la espiaba si ella lo sabía o no, claramente sus nalgas le acusaban, estaban permanentemente ante mis ojos temblando…sentí que todo quedaba en silencio mientras volteaba hacia la puerta, su sexo brillaba, y sus dedos acomodaban sus labios vaginales para que se mantuviera perfectamente mojada para mi, rosada y enrojecida por el ejercicio que había tenido dentro de la vieja bañera de loza rústica. Todo se puso Blanco, la toalla la envolvía y su cuerpo se acercaba impaciente a la puerta de alerce carcomido por los golpes del uso que había en ella. Volví a la cama y me desnude para tirarme sobre la cama de bronce, que no dejaba de rechinar, y tiré la sabana que había desordenado para sólo cubrir mi sexo a su salida, la estiré para que mi sexo se dibujara bajo las telas। Cuando ella salió del cuarto de baño, me quedó mirando a los ojos incitándome con sus preguntas…
-¿Me esperabas?.- no respondí, dejé que sus ojos buscaran las respuestas a la luz dela sabanas revueltas. – mmmmmmmmmmm, creo que si- me dijo con sus ojos bien abiertos y fijos en el sexo que se esbozaba debajo de la tela.
Mis ojos fijos en ella, su cuerpo se dejaba traslucir bajo las telas de la delgada toalla, la luz que entraba por la ventana, la esculpía con su cálida luz.. el espectáculo era maravilloso. Su cuerpo aún mojado era , dibujaba su figura, y sus palabras nerviosas no escondían su impaciencia.
-¿ Qué ves?- preguntó।
-Nada… sólo un cuerpo que tiembla de lo mojada que esta- respondí.
Ella se acercó a mí mordiendo sus labios, temblando de impaciencia y esperando el próximo movimiento que haría.. Yo la esperé, y cuando estuvo cerca, desde la cama, estiré mis manos que fueron a desaparecer debajo de la empapada tela de que cubría su cuerpo. Sus piernas se apretaron atrapando mis manos entre los muslos mojados, y su boca gimió tratando de contener el aire que quería escapar tras los gemidos tibios que salían de su alma contenida de deseo y pasión… se alejó tratando de alargar el momento, tratando de ocultar el temblor que habían producido mis dedos rozando su sexo mojado. Me senté sobre la cama, y tiré de la toalla dejándola desnuda frente a mí, ella se congeló en el tiempo y el espacio… yo no dejaba de mirarla de arriba abajo sin esconder ningún pudor. Me encantaba, y deseaba tocarla con locura, pero me contuve, sabía que a ella le gustaba exhibirse frente a mí, le excitaba hasta perder la compostura. La atraje hacia mí, procurando tomarla de sus caderas aún tibias por el baño caliente que se había dado. Recorrí su cintura, rodié sus nalgas dibujándolas con mis dedos, y acerqué mis labios a su vientre para recoger con mi boca las gotas que corrían por él, temblaba como una niña indefensa, pero deseando que mis manos y mis labios no se detuvieran. Ella, tiró de la sabana, para dejarme en la misma condición,y miró fijamente mi sexo endurecido por el deseo, se agachó para alcanzar mis labios, mientras mis manos daban exquisitos masajes en sus senos, y rozando sus pesones con delicadeza. Pero no quería detenerme ahí, y la tomé con fuerza tirándola encima de mí, procurando que su sexo quedara en contacto con el mío, y mis manos pudieran disfrutar de sus nalgas redondas y tiernas, las que apretaba con suavidad procurando que sintiera mis manos sin dañar su piel. La tendí sobre el colchón, y entre con mi rostro entre sus piernas apenas rozando su sexo húmedo, estaba mojada, extasiada por mi ímpetu y deseo… hasta que alcancé su clítoris, el que se fue hinchando entre golpeteos y chasquidos de mi lengua, le vi crecer, le sentí mojarse, sentí como su vagina convertida en charco, empujaba para que yo pudiera profundizar en su interior. Su fragancia era intensa y su sabor empalagoso… denso.. pero tan suave como jamás le habría podido adivinar. Si vientre se batía entre contracciones,su voz parecía desaparecer a ratos, y sus senos al masaje de mis manos, se fueron endureciendo, creando una locura en mi mente, mientras mis dedos torneaban sus pezones endurecidos para soltarlos y estirarlos suavemente mientras crecían duros entre mis dedos. Mi lengua quería separar y entrar lo más adentro que se podía, ella jadeaba y gemía de placer hasta las lagrimas, mientras su corazón amenazaba con escapar entre sus senos… su vientre era una serpiente enloquecida, que no dejaba de contraerse ante las abatidas de mis boca que no dejaban de saborear el manjar que más le apetecía, la miel más pura que jamás probaría, los gritos y jadeos se apoderaron del viejo cuarto, su cuerpo agitado hacía gruñir el somier, el bronce golpeaba las murallas, luego una corriente de néctar empapó mi garganta, me baño en miel espesa, ahogándome hasta la locura… abrí sus piernas y me deslicé dentro de ella hasta topar el fondo acerado y mojado de su interior… y baile en su interior mientras ella jadeaba y gritaba de placer, agarrada a mis nalgas rasguñaba desesperada clavando sus uñas en mi piel, hasta lacerar mis duras nalgas que no dejaban de clavarse en ella hasta que por fin exploté dentro de ella soltando todo el caudal de que había retenido mientras ella se bañaba y preparaba su sexo bajo las aguas de la ducha… mojada… resbalosa y cubierta del semen más espeso que no dejaba de salir, y rebalsar su sexo de placer… ella se quemaba por dentro y yo me deshacía dentro de ella liberando todo el deseo contenido del que habíamos creado chat tras chat , palabra tras palabra… besos tras beso… luego rendidos y enredados entre las sabanas nos acariciamos hasta el éxtasis, mientras nuestros cuerpos seguían temblando al menor rose de nuestra piel…
Y gemimos en silencio mientras nuestros cuerpos seguían deseándose con locura y se preparaban para una segunda herejía de lujuria y amor. "
Gustab. Eterna espera.....

lunes 19 de abril de 2010

Cartas de un amante...

Amo Valparaíso y todo lo que esconde, lo amo cual hombre moreno, de girones de canas blancas como la espuma del mar, su cuerpo delgado y desnudo haciendome el amor en un playa abandonada, lo amo mientras gime, infla sus pulmones, recorre, besa, muerde y revienta sus olas en mi sexo y a mis dedos cuando lo reemplazan.
Gustab me golpea siempre de noche, llega tarde y con bolso de cuero  a la espalda, chascón, lleno de callecitas empinadas, rincones oscuros y paredes pintadas, se hace esperar en un terminal lento y cansado, y con una sonrisa de repente lo alegra todo y a sorbos de vino y tabaco clandestino, ese que descargan los marinos gringos, me encumbra en los ascensores, mientras me acaricia para despertar mi deseo entre las piernas, aunque nadie lo nota, mi cuerpo se funde, y mis mejillas se sonrojan, mi vientre tiembla, y mis piernas se doblan.
En su cielo reconozco a Escorpión brilla entre nubes, me rio entre dunas y rayitos de sol, me dejo abrazar y medio desnudar, su mano me estremece este cuerpo cansado, a lo lejos las luces....Valparaíso entre mis piernas.
Me dejo amar por él, dejo que me tome y me penetre a su gusto, me vendo los ojos para no verlo, siento su lengua recorrerme, absorverme, succionarme, bebe mis jugos a destajo, en una ciudad ebria de mí, de mis pechos blancos y los pezones erguidos, de mi carne gorda y piernas bronceadas, de mi sudor, de mi saliva.

Despierta con mis ganas, con mis pasos cortos, con mis senos endurecidos, con mi espalda sudada, la acaricia entera caminamos  desde que amanece hasta que me duermo, desde la Victoria hasta Artillería, me monto en sus cerros, me encaramo en sus casas de colores, beso su boca, recorro su paladar y sus encías, muerdo su cuello, me pierdo en sus tetillas, hundo mi nariz en sus axilas, rasco su vientre, lo muerdo...infinitamente lo muerdo, desciendo a su centro mismo, me dejo golpear, entrar y salir, arrastrarse dentro de mí, atragantarme, soy los gemidos de una ciudad entera que lo ama y desea, Gustab es de todas y se entrega como las olas que bañan el puerto.

Con manos hábiles toma mis caderas y me embiste en plazas y bares, con borrachos y putas me llena de caricias técnicas ciegas y desconocidas, en una carpa me muestra sus virtudes, sus luces, sus artimañas patrimoniales, me adormece entre sus placeres, me duermo oyendo sus historias, entre sus brazos respiro y suspiro.

Y la luz cenicienta de su amanecer abre mis ojos, me muerde la oreja, me susurra palabras inconfesables, me cuenta secretos que no recordaré, me aplasta con su historia, como un trolebus recorre mi espalda, me masturba y penetra con sus dedos y labios hambrientos, el es único,él es un loco.Amanezco en Valparaíso, soy Valparaíso,

Amo a Gustab y sus viejos adoquines mojados, amo Valparaíso y todo lo que esconde entre sus oraciones vanales y vulgares... amo sus putas y bulevares. amo cada milimetro de su cuerpo oliendo a agua ardiente y tabaco.
 
Te amo Gustab....

sábado 6 de marzo de 2010

Terremoto

"El puerto se había convertido en un desastre del que era imposible evadirse, el mundo caminaba como zombie por las calles desoladas, y todos se agarraban a las primeras manos que se les estiraban.
Así fue como bajar por las escaleras , mientras aún temblaba y el terror se hacía presente, una mujer en ropa interior que alcanzaba a escapar, se aferraba a mis brazos para gritar que el mundo se acababa, y que era hora de liberar todo lo que ella había escondido por años de pudor.
Sentados a las escaleras esperamos que todo dejara de moverse, una vez tranquilos, entramos a lo que quedaba de su casa y a lo que quedaba parado en su habitación, y entre escombros desocupamos el viejo catre de bronce y nos tendimos a esperar la replica que sería el final de todo, podíamos ver a través de los adobes que no dejaban de caer, el polvo y la luz del sol, envolvían la habitación en un halo intimo y aterrador.
Sus manos me abrieron el pantalón, y sus dedos sacaron la verga confundida y lacia , para convertirla con suaves lamidas en el obelisco que aún no caía en la plaza del puerto. Y el corazón pasó de un temblor a otro, convirtiendo el terror en deseo. Y acomodándome en la alicaída cama, mientras los somieres reclamaban, alcance sus bombachas para deslizarlas suavemente entre mis dedos, mientras mi boca buscaba beber de la sabia que corría entre sus piernas, y aunque la tierra seguía moviendose, no nos distraía de nuestras pasiones.
Los cuerpos cubiertos de polvo , se convertían en miel, y la luz que entraba por las grietas mientras seguían abriéndose, nos dejaban ver la piel sudada y empolvada de nuestros cuerpos. De pronto ella gimió dejando escapar un rugido de placer y alegría, mientras de mis entrañas salía el néctar que mojaría sus secos labios. Yo aferrado a los barrotes me hundí en su sexo y lamí hasta el ultimo rincón de su carne abierta y gozosa... y todo el polvo que aún quedaba entre las sabanas voló por los gritos desesperados de un orgasmo que nacía, produciendo más movimiento que el terremoto que acabábamos de vivir.... separé sus piernas y me enterré en su abierta piel, que no dejaba de latir, de untarse de saliva, de apretar y soltar hasta atraparme dentro de ella para transformar todo el terror que sentíamos en placer... hasta quedar exhaustos y tirados en el viejo catre de metal.

Allí, esperamos el fin del mundo que nunca llegó, y entre replicas repetíamos el ejercicio una y otra vez, mientras nuestros cuerpos embarrados por el sudor y el polvo no dejaban de gemir..."
Gustab, entre polvos y sudor.

lunes 15 de febrero de 2010

San Valentín...


" Y le apretaron entre sus nalgas para sofocar el miembro de Gustab...Erotika y Ayanay no dejaban de gemir peleando la entrada que no podía ser... entonces le refregaron el miembro erecto hasta hacerle bañar las nalgas de ambas... después de una pausa, ambas como el ying y el yan bebían del cuerpo de la otra el suave elíxir que corría entre sus nalgas... mientras este alucinaba entre sueños eróticos, y gazas de la delicada ropa interior de sus victimas que cubrían su rostro y así, fueron turnándose para clavar la espiga del escritor por turnos entre sus delicadas piernas enfundadas en medias de seda, donde los corsé, no dejaban de apretarse a sus pechos...casi ininterrumpidamente le hacían eyacular guardando turnos de angustiosa espera, donde sólo dejaban de montar para beber de cada una, en la vajilla de piel donde la miel se acumulaba a borbotones, y que se habría cada vez que el acababa...
Abajo, el puerto bullía entre descorches de chapagne y golpes de copas, que no dejaban de resonar, en la tibia noche de San Valentín..."


Gustab, entre las sombras.

martes 3 de noviembre de 2009

Letras de sangre..

Ese Día la inspiración había alcanzado mi cabeza. En el maldito sanatorio había recogido la historia de una monja que había terminado igual que yo al ser testigo de algo que había visto con sus propios ojos, esta que inspiraría el último de mis cuentos, antes de volver a caer en depresión...

" Ese día en el claustro una aroma envolvía la capilla donde las religiosas acostumbraban a orar. El cristo de madera, de tamaño natural que tanto amaban las religiosas sangraba de sus manos envolviendo de un cálido aroma el ambiente. Al entrar Socorro a la capilla, sorprendida por el sangramiento de las manos del Cristo, se acercó para orar y en sus oraciones le hablaba con pasión.
- ¿Porqué mi señor de tus manos cae sangre? -
Los labios de la religiosa se abrieron para recoger el hilo de sangre que corría por el cuerpo de la imagen de madera sin dejar de repetir:
-déjame recoger tu sangre, purifica mis palabras, yo que te amo, deseo beber de tu carne el sabor sagrado de mi sacrificio y de tu amor eterno.
A medida que la sangre corría por el vientre de madera, Socorro lamía la sangre, y sin detener su pasión por la imagen, no se detuvo hasta caer y recoger sobre el género que cubría los genitales de la imagen, la sangre que por ahí corría. La cálida imagen de madera empezó a tranformarse lentamente en carne, y la sangre se fue convirtiendo en sudor, sudor de Cristo. La religiosa sorprendida, levantó sus brazos e incrédula, posó sus manos sobre el pecho vivo, donde el corazón de la figura se podía sentir palpitar agitado.
Su pasión por cristo lo traía a la vida para convertirlo en carne, beber del sudor de su cuerpo. Los labios de la monja circundaron los pezones del Cristo. La religiosa extasiada por la aparición demostraba su adoración bajando con su boca por el cuerpo que no dejaba de temblar entre sus dedos, hasta colgarse del genero que cubría el sexo sagrado de aquella imagen, que tantas veces había imaginado en sus sueños. El vientre de Cristo entumecido por los labios de la monja se convertía en agua, mientras su sexo erecto se dejaba ver sin pudor en gloria y majestad. La monja temblando entre sus dudas, lo rodeó con sus dedos para sostener el sagrado miembro del que nunca se había hablado, y menos , alguna vez blasfemado. Tirando de la delicada piel que le cubría, lo besó con pasión y deseo, mientras que de los labios del Cristo hecho carne, se escapaban delicados gemidos. Con ternura y amor, casi mágicamente, los dedos de la monja liberaron, clavo a clavo, las manos y pies del Cristo, que ya habían dejado de sangrar, y apoyando las perforadas manos en sus pechos, dejó que los delgados y finos dedos la desnudaran. La monja mordía sus labios dejando que el amor que le profesaba, hinchara sus senos y emergieran sus pezones levantados por el deseo, los que se fueron endureciendo entre los delgados dedos de Cristo. El hábito que cubría su cuerpo se fue deslizando por sus hombros hasta mostrarse en completa desnudez ante los ojos llorosos de la imagen convertida, ella se arrodilló, acercó su rostro hasta el sexo endurecido, para delicadamente tragarlo con deseo. Las piernas separadas de la monja clamaban mojadas con néctares biscosos que se convertían en lágrimas de deseo al engullir el sexo de su amado, al deslizar sus labios por el duro miembro erguido, enredado en venas verdosas e hinchadas por las caricias de la religiosa. Cada embestida de sus labios iban doblando las rodillas del cristo del madero, hasta que porfín liberaron todas sus bendiciones en la boca de la monja, la que al sentir el caliente líquido que la enmudecía, caía extasiada sobre el frío suelo de roca, dejando abiertas sus piernas para ofrecer su púrpura interior santificado por las promesas de celibato y virginal sacrificio. Al despertar del extasiado momento, sintió como el sexo endurecido del cristo que alguna vez fue de madera, le poseía. Angustiada por los años de deseo, dejó que su cuerpo aceitado por sus líquidos internos, se entregara en suave penetración, y entre abriendo sus labios gimió su nombre:
- Cristo, mi amado Cristo, seré tuya para siempre......
Los delicados y celestiales movimientos en su interior, fueron sofocando su corazón, y entre contracciones y gemidos el aire se fue de su vientre para explotar en gritos de placer, espasmos y sonidos.... hasta que su corazón se detuvo para siempre.....
Dicen que la encontraron al otro día muerta, abrazada a la imagen del Cristo de madera, mientras sus dedos se perdían bajo el hábito que la envolvía ya hace siete años."

La historia habría las puertas de viejas converzaciones que se tejían tras las gruesas puertas de un convento, quizá la historia que rompería con todo lo que alguna vez sentí al querer tomar los votos.

Gustab, fuera de lugar.

lunes 27 de julio de 2009

"Rememoransas.."



" Cuando eramos niños, la familia se juntaba todos los domingos después de misa en la casa de los abuelos... fue así como descubrimos la sexualidad. Elena y yo eramos muy compinches desde niños, solíamos bañarnos el el estero que pasaba por los potreros del campo de los abuelos. En ese estero no bañábamos desnudos en cada verano. Y solíamos molestar a las nanas cuando lavaban en la alberca toda la ropa, pues el agua era un bien escaso y el agua potable se debía cuidar. Con Elena solíamos escondernos tras los matorrales para mirar bajo las faldas de ellas, quienes descuidada mente subían sus faldas para esas labores. Si bien eramos unos niños la sensualidad la llevábamos bajo la piel.Cuando nos desnudábamos solíamos quedarnos mirando a los ojos para luego explorar el cuerpo del otro. La fascinación por nuestra piel era evidente, creo que hasta se podía hablar de amor, eramos unos niños libres y sin maldad... Pero la vida avanza y nuestros cuerpos fueron cambiando en esa medida. Mis genitales se hacían más grandes mientras los pechos de Elena crecían con una belleza difícil de explicar, hasta que un día el hombre que crecía dentro de mi, no pudo ocultar su condición, y en esas exploraciones junto al estero, tuve mi primera erección... los ojos de Elena estaban extrañamente confundidos, y su curiosidad no se hizo esperar.Sus manos se acercaron a mi queriendo descubrir que había pasado, y aunque un poco asustada, al igual que yo creyendo que un bicho me había picado, no detuvo su curiosidad. Aunque sentía un poco de pudor, la sensación que sus dedos causaban, daban vuelta mi mente transformando las sensaciones que en ella se acumulaban... le pedí que nos fuéramos y que más tarde conversaríamos. A la hora de la siesta solíamos dormir juntos en la pieza de los tatas, y ese día no sería distinto. Pero la curiosidad de Elena estaba fresca en su mente y me susurró al oído que me desnudara, pues quería volverme a ver... y esa manera de pedirme las cosas, volvió a disparar mi mente creando sensaciones incontratables en mi cabeza, y cuando estaba desnudándome, sentí que una corriente recorría mi cuerpo hasta sentir cosquillas en mi sexo. La condición que yo puse era que ella también debía dejarme explorar en su cuerpo.Fue así como en unos segundos ambos estábamos desnudos y mirándonos a los ojos... pero ya no era igual que antes, algo había cambiado... y nuestros cuerpos temblaban en la soledad de la habitación. Al principio, sentíamos que algo nos hacía mirar de reojo nuestros cuerpos que nunca habían sentido pudor.Mientras ella miraba yo recorría con mucha atención el de ella, estaba más hermoso que nunca, y volvió a pasar... mi sexo se hinchaba sin control. Ella no tardó en tomarlo y su expresión fue un aliciente para ir yo más allá, y mis dedos tocaron el suyo...Mi mente daba vueltas y vueltas hasta causar mareos, y los dedos de Elena, imprimían nuevas sensaciones en mi cuerpo, mi pene pulsaba creando olas en mi vientre, mientras yo no dejaba de tocarla con un poco de tosquedad... sus palabras fueron tan suaves como sus suplicas,- tòcame más suave Rodrigo, me duele...- y yo aunque asustado por las sensaciones, obedecí sin chistar. De ahí, todo fue suave, hasta sentir como su sexo se humedecía y ella gemía raramente, pero lejos del dolor. Además me animé a tocar sus senos, y pude ver con sorpresa que sus pezones crecía entre mis dedos. Yo había visto a las nanas darles de mamar a sus bebés, y tuve la idea de hacer lo que ellos en sus senos. Aunque eran muy pequeños, su suavidad era exquisita, y sus pezones tenía un dulzor especial... sus manos dejaban de ser vergonzosas y sus toqueteos empezaron a crear dolor en mis testículos, además que mi sexo alcanzaba un tamaño y una hinchazón que no había sentido nunca, y me movía el cuero para atrás para ver que había debajo de la piel, en uno de esos tirones, mi pene empezó a sangrar y vi con horror que me había tirado tan fuerte, que mi piel se rasgó dejando una cabeza dura afuera, por lo menos eso creí ese día... - me sacaste la piel deja de tirar, - entonces ella asustada me dijo que no gritara que ella me iba a curar, y dijo que ella cuando le salía sangre, se chupaba la herida y que así la sangre no salía más... y se lo llevó a la boca sin más... la verdad es que el dolor se fue... y la sangre con él. Pero de pronto mi mente se nubló y algo escapó dentro de su boca mientras lo hacía, era blanco y cremoso... espeso.. como pud, como la materia que tira una infección... y eso que me había dado un rica sensación, se convirtió en un problema más grande aún, pues luego de esto, asustados por lo que me había pasado le contamos a su mamá... La reacción fue muy inesperada, la tomó y la desnudó frente a mí, luego con una gran varilla le dio en sus nalgas sin compasión, repitiendo una y otra vez que lo que habíamos hecho era pecado... y que Dios no iba a castigar. Ese día nos castigaron y nos encerraron en un gallinero... estábamos muy asustados y lloravamos sin control... lloramos mucho hasta que llegó la noche y nos mandaron a acostar.Nadie nos habló, y cuando ya se habían acostados todos, yo me arranqué de mi habitación y me fui a la de ella... Elena seguía llorando, y estaba acostada de guata en la cama, pues el dolor de los golpes de la Varilla no la dejaban estar de otra forma... entonces levanté las sabanas y vi como sus nalgas tenían como arrugas rojas de gran tamaño. Traté de consolarla dándole besitos en las heridas, y mojando sus yagas con saliva... y nuevamente sentí la misma sensación, mi sexo se paraba una vez más... entonces avergonzado, me metí a su cama y nos acurrucamos para hacernos cariño... y ese día di mi primer beso en los labios de una mujer... pasó mucho tiempo, años, hasta que nos volvimos a ver... teníamos ya como 16 y ese día nos arrancamos al estero y perdimos juntos la virginidad... pero esta vez nadie se enteraría... hasta hoy la amo, y cada vez que nos vemos nos acordamos de lo mismo, pero ya es tarde para nosotros, y cada uno ha tomado un rumbo diferente...y lo nuestro no puede ser..."

Gustab

miércoles 15 de julio de 2009

Destilando Deseos...

" Hoy el mar amaneció en calma a lo largo de la costa, el puerto esta en silencio, aún se respira la humedad de la noche... algunos ríos de agua bajan por las escaleras del puerto y los ascensores no dejan de subir y bajar por los viejos rieles. Las prostitutas se han entrado a dormir, los marinos vuelven a sus barcos luego de una agitada noche.Yo trato de recuperar la resaca de ese ron que trajo algún navío de la isla... dicen que cuando lo preparan, las viejas comen chocolate y los negros fuman esos puros hechos de hojas secas al sol del Caribe. Su Fragancia es profunda, donde los olores a tabaco y chocolate, se mezclan en armonía con el olor a caña fresca. Te podría decir que hasta los barriles de roble viejo, dejan sus notas en su fragancia sin igual. Otros dicen que el color dorado del ron, lo dejan los sudores de los amantes... amantes si, cuando hacen el ron, los cuerpos de hombres negros, se excitan por el calor del ambiente y los senos de las mulatas al abanicarse. Esa fragancia de sudores y sexos encendidos, pueden sentirse en el licor, ellos no esperan a que llegue la noche para satisfacer sus cuerpos... ellas sólo abren sus piernas para hacer el olor más profundo, y al tocar las narices de sus machos, estos corren a meterse entre sus piernas fragantes y calientes. Ahí, en la destilería, junto al ron, dejan que sus pasiones se liberen... dicen que las gotas de sudor, y los derrames de sus sexos muchas veces van caer junto a los barriles, y que luego de hacer el amor, abren las llaves y beben de las pipas para matar la sed. Cada orgasmo produce explosiones de lluvias doradas en las mujeres, y estos dorados son retenidos por los barriles dándoles ese único color. La fragancia y ese particular color lo veo y lo siento después de beber cada copa.
Amo estos días, una noche en el bulevar rodeado de bellas mujeres, donde ayer conocí una mulata de bellos ojos negros y acaramelada piel, ella cuenta que llegó de polizón en el carguero "Sol Del Caribe", un viejo vapor de tres chimeneas que viene a traer petróleo no muy refinado, para las viejas faenadoras de harina de pescado en Ventanas, no muy lejos de aquí. Ella tubo que pagar el traslado calmando los deseos sexuales del capitán y de tres marineros que la custodiaban para que llegara sin problemas hasta acá. Su piel es hermosa, cristalinamente oscura, donde los sudores tienen un bello brillo natural, y su sexo es tan rojo como un atardecer de invierno... su interior, un manantial de fragancias y sabores caribeños, que al parecer, lo encuentras sólo en estas mujeres, que de pequeñas, son alimentadas de dulces guayabas y frutos tropicales que sólo en esa región puedes encontrar. Sus nalgas de joven textura, son duras, pero tan suaves como la textura de una papaya chilena, pero su sexo,es inigualable cubierto de néctar empalagoso y atocigador... Agradable y suave al paladar... y sus senos tan erguidos y frutosos, tan firmes como la lima, que al igual que esta fruta, dejan brotar casquillos llenos de esencia cristalina y fugaz, que se reflejan como transparentes gotas al apretar y beber de ellos.
Su piel dorada por el sol, sus largas pestañas rizadas negras y su tono a madera en el serpenteante vientre que juega con cada caricia... su calidez en todo su cuerpo, su pasión caribeña me hace sólo desear copular en ella deteniendo el tiempo y cerrar los espacios para que este cuerpo no vuelva a ser tocado nunca más por otras manos que no sean las mías. Pero el tiempo se ha acabado, gaste hasta el último céntimo en una noche loca remojada en ron, y bebido de la copa más salvaje que pude encontrar... lo dejé destilar en su cuerpo para recogerlo a sorbos entre sus piernas, y la borrachera y lo carnal... hoy me pasan la cuenta... Adentro, el olor a madera mojada, y el calor de dos cuerpos satisfechos por la pasión... las murallas desgastadas y mohosas ... afuera, los adoquines están mojados, y el vapor se escapa entre las piedras... las bocinas de los cargueros anunciando el leven anclas, y dejando una estela oscura al zarpar... debo volver a mi departamento, hay un libro que aún no acabo de terminar...."

Gustab, sabor tropical.

martes 26 de mayo de 2009

Soledad...

Hoy todo es soledad en el puerto. Al caminar junto al malecon, las olas parecen conversar con las rocas, la lluvia cae incesante sin dar tregua a los barriales que bajan por las escaleras, el frío es el único abrigo, la noche esta oscura. Intento seguir los senderos donde el agua no quiere pasar, los ascensores están detenidos. Puedo escuchar como los tirantes de acero se tensan al roce del frío, crujen como si se fueran a cortar, el propio peso los exige. Las escaleras se han convertido en caudales, las piedras tratan de contener las aguas... la humedad traspasa la suela de mis zapatos y el frío no deja respirar... es tanta la soledad que puedo escuchar los susurros del silencio conversando con la noche.
La luz de la casona esta encendida, aunque el rojo ya no es tan rojo, el farol ya no tiene el color del día de su inauguración. Al pasar frente a ella diviso un cuerpo al otro lado del cristal, es Rebeca la chica nueva... dicen que tiene 18, y que es virgen... Pero jamás lo podría creer, sus nalgas tiemblan al caminar, y sus senos cuelgan grandes sobre su cintura... y su mirada es alegre...hoy esta apoyada en el muro despintado de una fría habitación, los colores se confunden atrás, miles de brochas han pasado por ahi, esta descascarada, es raro... nunca supe cual era su color original...
Me gusta esa chica, son pocos los morlacos que llevo sobre mi cuerpo, en esos bolsillos gastados donde las chauchas se suelen descolgar, es un café cargado en el bar inglés, o una canita al aire, como dicen por ahí... de mi sombrero cae un chorro de agua intentando mantener mi cabeza seca, tengo frío, y el sólo imaginar la calidez de su piel, y ese fuego que permanece encendido en la vieja estufa a leña me hacen pensar... ¿ Virgen ?... no me acuedo de haber tenido una nunca... sería una gran oportunidad... $ 5.000 pesos... mmmmm. Meditaba cuando sentí que la luz de la ventana se iba, al mirar, el agua que caía por el cristal dibujó unos grandes pezones que se dibujaban al otro lado, el baho de la ventana pintaba aureolas alrededor de sus senos, y sus pezónes parecían soltar el más calido de los placeres, sólo una señal, un dedo en gancho que me invitaba a entrar y dejar el frío afuera... luego sus labios dibujaron un corazón en forma de beso, y de entre ellos, una lengua que lamía el cristal...
Ya adentro, el hambre se esfumó, y mi sexo entró en calor...
- Desvistace hombre que se puede resfriar, yo le haré unos cariñitos, le apetece?...
Sólo la miré a los ojos, y descubrí que sus piernas ya se habían abierto en alguna ocación... Su mirada, no tenía la transparencia, y sus parpados, ya caían sobre sus ojos ... pero que importa, ya estoy aquí.
Empezó soltando el impermeable, y coquetamente se puso el sombrero para empezar a desnudar mi cuerpo mojado y frío... temblaba como un niño, mis piernas estaban entumidas y el agua había traspasado el pantalón... mis zapatos chapoteaban al interior... Sus senos desnudos rozaron mis muslos, y no tardé en entrar en calor... sus tibios labios hicieron que mis rodillas se doblaran, ella estaba agazapada y endureciendo mi dignidad... ni siquiera podía hablar... ¿ sería virgen ?... sentí como esa lengua tibia separaba mis carnes en la punta sin pudor, y como sus labios succionaban con extrema delicadez. Intenté tomarla de sus senos, pero mis manos frías la hicieron alejarse de mi, que estupidez... como tan bruto, debía de saberlo, ella estaba tibia y yo, más frío que un frijider... sin embargo, sentí como su piel dibujaba miles de granos en su piel, y los pezónes se endurecían sin control... un gemido escapó de sus labios, y volví a tomarlos entre mis manos... esos oscuros pezónes eran un espectaculo que prometía ser... luego dejé que mis heladisimos dedos bajaran hasta encontrar el rincón más tibio de su piel... ahí donde la verguenza se convierte en placer, y la dignidad, deseo... La tendí sobre la cama de bronce gastado, y el relinchar de su somière... el aceite era algo que escaseaba en esos tiempos de recesión, y tendida sobre las sabanas amarillentas por la mala calidad el jabón, terminaban por dar un aire gastado a ese momento de degustación... El aroma de su sexo creaba un aire especial, pues el asomagado aroma de las sabanas... le daba un ascento particular. Desde ese momento sólo sentí una calida caricia sobre mi sexo, tan exquisito, que no habría podido pedir nada más... y minutos después un caudal estrepitoso cubrió mi vientre hasta hacerme volar entre luces rojas y puntos celestes que se dibujaban en mi interior. Y sin perder un segundo se montó sobre mi, para ajustar su existencia a la mía, formando un compacto final... y aunque creí que ya mi hombría desaparecería, ella no la dejó descansar...y entre gemidos se dejó llevar hasta el extasis sin pensar si habría un final..."
Gustab... cálido final.




lunes 18 de mayo de 2009

" Perfume"

Era tal el deseo de perpetuar en mi mente los aromas de el cuerpo de una mujer, que ese día desperté con la fija idea en mi mente de seducir aquella mujer que vendía su cuerpo al mejor postor en las puertas del ascensor de los panaderos. Y caminé algunas cuadras, para esa noche satisfacer esa necesidad que alteraba mi mente. Y al abrirse las puertas ella estaba parada ahí esperando su primer cliente. Vestía de rojo y negro, su corsé siempre estaba puesto sobre su ropa, y el escote que aparecía entre las telas anunciaba a viva voz el placer que ella causaría a cambio de unos pocos pesos. Pocos, porque para la belleza y encanto que envolvían esas telas, ningún valor habría sido suficiente.
Su cabellera morena, y esos labios color rubí, eran un llamado al deseo y y éxtasis supremo. Su figura era perfecta, y la sensualidad que expedía, infinita. Hablé por unos instantes con ella escondiendo el oscuro deseo que escondían mis pensamientos. Y antes de negociar pedí probar la mercadería pidiéndole que me dejara recorrer su cuerpo asegurándome de que su fragancia era la que buscaba. Sabía que su cuerpo siempre olía a sexo, era de las pocas mujeres que vendía su cuerpo no solamente por dinero, sino que además disfrutaba del sexo que vendía, y a la hora de escoger daba su tarifa dependiendo del hombre, asegurándose de acostarse con el amante que ella elegiría...Entonces, desabotonó el escote para que yo posara mis narices en sus senos... Mi mente brotó en ideas haciendome evocar aquellas imagines más oscuras de mi niñez que yo creía desaparecidas... En ella podía sentir los pechos de mi madre dándome de mamar, una calidez que sólo un cuerpo podría dar sin pedir nada a cambio... luego pude percibir los olores de la primera vez que había hecho el amor, un cuerpo más se dibujaba en esas carnes que hervían entre las telas... pero había un aroma especial, más allá de mis recuerdos, que fue el que me decidió a tomar el negocio y llevarla a un cuarto que había acompañado gran parte de mi vida, ese cuarto que en el departamento, sólo estaba reservado para ciertas personas, ese cuarto donde mi propio olor me decía cual era mi hogar. Al salir del ascensor, las cuadras se hacían interminables, pero ella dejaba que yo le acariciara mientras caminavamos sobre los fríos adoquines enmarcados en veredas desgastadas y ese olor de la tierra mojada por la salobre brisa del mar que el viento traía hasta los cerros mojándolo todo. Mil aromas invadían mi mente, y ni el frío de la noche lograba enfriar mi cuerpo. Hasta que por fin pude girar el picaporte de la puerta, y sin mediar acuerdo, empecé a desnudarla con mis propias manos, y mientras iba despegando las telas que la envolvía, dejaba que mi nariz fuera rozando su piel en ademán de caricias desfrenadas. y aunque en el trayecto se habían cruzado algunos besos, lo que realmente me importaba era su piel más allá de sus labios. Al abrir el esquivo escote, mi nariz acompañaba el recorrido, y mi boca, buscaba probar cada pedazo de piel desnudo. Por fin su cuerpo estaba desnudo, y le pedí que se recostara sobre la alfombra, la chimenea serpenteaba chispas hacia nuestros cuerpos, y los chasquidos de las brazas acompasaban el ritmo de las llamas. Al verla tendida sobre ella, dejé que mis manos recogieran su perfume para impregnarlas de sus aromas. El movimiento de mis dedos sobre su piel, dibujaban claramente cada cada rincón de su alma, mientras sus senos se endurecían entre mis dedos. Su vientre se movía como el de una serpiente a la búsqueda de una preza de que alimentarse, y sus piernas se habrían y cerraban a cada caricia. Luego vinieron los besos que fueron mojando su piel, y mi nariz que se deleitaba guardando su aroma en mi mente. Mis dedos apenas rozaron la dureza de sus pezones para remojar con mis labios y hacer brotar de su piel pequeñas gotas cristalinas que emergían al encuentro de mis besos. Su sabor era exquisito y su aroma embriagador, turgentes se dejaban acariciar para dejar que piel se embadurnara de ellos. Luego vino el recorrido por su vientre, que como olas movían mi rostro sobre él, como si fuera un barco a la deriva, era ahí donde se concentraba el aroma más puro, el sudor y la sal que emanaban de él, causaban efectos maravillosos en mi cabeza, y bajando fui entrando en el fuerte olor a deseo que salía de su sexo para envolverlo con mis labios extrayendo todo ese fuerte sabor que suelta una mujer excitada, clavado como una espada, mis labios extraían cada gota derramada desde su interior... era muy delicado y de aceites empapado... mi legua disfrutaba del banquete más erótico que pueden sentir unos labios, incluso buscando más allá de su murallas, la lengua fue centrándola para recoger todos los vestigios de su existencia, para bajar luego untando sus muslos temblorosos rogando porque estos labios volvieran a lo más intimo de su ser... Todas las fragancias de mi existencia entraron por mi naríz, y fui arrancando de besos cada gota que su cuerpo exsudaba, hasta sentir como me elevaba sobre el deseo, para sentir el climax de mi existencia, el poder de la pasión. Voltee sus caderas para disfrutar de sus nalgas marcadas por la alfombra mientras sentía como ellas se deshacían entre mis dedos, y ella las levantaba para que mi naríz se enterrara en ella... besé cada rincón de su extasiado culo, arrancando todo su intenso aroma, tan dulce como la miel, y tan fragante como la yerba después de un incendio en la piel. Su espalda no dejaba de confundirse con los aromas suaves de su vientre, hasta ahí sólo gemidos eran sus palabras, y jadeos los temblores de su piel. Mi boca estaba impregnada de ella, y sólo podía sentir amor entre sus piernas abiertas... y fue justamente por su espalda donde busqué entrar abriendo sus labios vaginales resbalando a su interior, tan suave como la brisa se traga la noche. Sólo podía percibir su placer por los gemidos que escapaban de su boca, y la delicia del goce, por los jadeos de su cuerpo que facilitaban una penetración celestial... y fui entrando en su alma, mientras mi sexo rasgaba suavemente en su interior, sin dolor, sólo placer de sentir mi cuerpo dentro de ella. Entonces pude ver como la copulación del macho a la hembra no era más que eso, deseo animal... Mi sexo parecía tocar las fibras más intimas, las zonas más sensibles, sin producir daño, sólo una sensación interminable de orgasmo infinito que no se detendría hasta que pude sacar todo lo que había acumulado en mi corazón... y todo en mi interior, fue derramándose dentro de ella mientras su espalda no dejaba de empujar para retenerme adentro, y luego nuestros gemidos se hicieron uno, los gritos de placer llenaron el silencio del universo y nos absorvimos, tragándose los cuerpos uno al otro hasta desaparecer entre las brazas de la chimenea...
Hoy despierto desnudo y pensando que eso jamás pudo haber ocurrido, pero su aroma esta en cada rincón de este cuarto vacío, donde sólo yo puedo saber lo que pasó...
Gustab, el principio del fin...




viernes 8 de mayo de 2009

Sueños en Soledad...

...Porque la soledad se dibuja en mi vida como un abismo incondicional. Han pasado muchos días encerrado entre estas cuatro paredes que me ahogan y desesperan, y aunque siento pasos en el pasillo no logro abrir la puerta para saber quién anda afuera a hurtadillas... siento que esa persona puede hacerme daño, el pánico se apodera de mi, dejo de respirar para que nadie sepa que estoy aquí.
Hoy escuche unos tacos afuera, el picaporte que se habría rechinando sus mecanismos, y un golpe me hizo pararme de mi cama y mirar por el ojo mágico de la puerta hinchada por la humedad y envejecida por el paso del tiempo, estoy seguro que cayeron las llaves de unas manos nerviosas, que con el apuro de querer abrir la puerta las dejó caer. El pasillo estaba en soledad, y curiosamente la puerta que con tanto apuro habían querido abrir como si la persiguieran, permanecía abierta. ¿ porqué?...
La aldaba que trancaba mi puerta estaba oxidada, vieja y apretada, no podría abrirla aunque quisiera, permanecía encerrado en un mundo que no me dejaba salir. Tras la puerta había alguien que no sabía quién podría ser, pero sentía su perfume que lo invadía todo sin dejar la libertad de respirar otra cosa que no fuera él. Celoso de la piel que cubría, no permitía que otro olor tocara la piel de la que lo poseía. Y me quedé ahí dentro esperando que los tacos volvieran a salir, permanecí horas sentado en el suelo hasta que el cansancio se apoderó una vez más de mi, y mis ojos se cerraron para no volverse abrir.
Sin embargo en mis sueños pude tirar de la manilla y abrir la puerta y acercarme a esa puerta que permanecía abierta invitándome a entrar. Todo en su interior tenía un aroma a frutillas, y al entrar pude divisar la puerta de la recámara abierta, los muslos torneados de una mujer permanecían cerrados como un candado sobre la colcha de raso de color azul y blanco... el sol que entraba por el oriente caía cálidamente sobre su piel, y le iba acariciando a medida que entraba por la ventana... no pude evitar acercarme y mirar como un fizgón su cuerpo semi desnudo tirado mientras dormía. Sobre el pequeño velador había una fuente de frutillas cubiertas de almíbar, y su fragancia envolvía mi cabeza haciéndola girar dentro de mi... e imaginé que al comerlas esta mujer, sus flujos vaginales olerían del mismo modo, y que al pasar mis labios sobre él, su sabor seria tan dulce como el fruto que estaba ahí. Su cuerpo giro abriendo sus piernas como atrapando el sol que ya le alcanzaba, sus vellos del color de la miel, brillaban por el sudor que empezaba a brotar con el calor del astro rey, y sus labios vaginales estaban hinchados por el calor que emergía de su alma. ¿ qué estaría soñando? ¿ que razón tubo para entrar tan apurada y tenderse en esa cama deshecha?¿porqué no tapar su cuerpo y dejar la puerta abierta estando desnuda casi por completo?...Las preguntas golpeaban mi mente, atocigando de pensamientos esquisofrenicos mi cabeza... estaba mudo y me movía por la habitación sin que ella pudiera percibir mi presencia... Y me detuve frente a sus piernas entre abiertas para observar con detenimiento su sexo que empezaba a despegarse por el efecto cálido del sol. Tras algunos segundos el carmesí interior se abrió para mostrar la intimidad más deseada por una amante, y al agacharme pude percibir el brillo que brotaba de su interior, estaba bañado en aceites que se expandían dentro de ella y se contraían a cada giro de sus piernas, era un espectáculo que no podría interrumpir, todo se veía tan claro y transparente, que mis ojos no dejaban de orvitar en su interior. Ese aceite que parecía empalagoso a la vista y espeso, no dejaba de maravillar mi sentido más preciado, era tan transparente como una fuente virginal, sin duda la perfección misma creada por las manos de Dios, hecho para acariciarse , oler y degustar. Al acercarme a su piel, mi teoría de las fragancias se cumplía a cavalidad... su fragancia era a frutillas o fresas, como le llaman en otras partes, y quise probar la segunda, y rocé levemente con mi lengua el nácar que se abría ante mis ojos invitándole a probar... era una sensación maravillosa sentir el deseo y probar sin despertarla, la adrenalina brotó en mi interior y aunque pude haberlo evitado, pose mis labios sobre la mojada piel, y mi lengua se abrió camino entre sus pliegues... e sabor era increíble, una mezcla de vino burbujean te y un delicado dulzón, sin lugar a dudas, por el efecto de este fruto que traspasaba sus aromas y sabores a la carne, absorbiendo esta todo su sabor que luego le haría brotar a través de su piel... Entre ronroneos y susurros fui creando oleajes en su vientre, tan delicados como el sabor que poseía su piel... y sus senos se fueron endureciendo y formando entre caricias, mientras sus pezones se erigían mostrando su esplendorosa belleza... no sé cuánto tiempo pasó, pero mis labios estaban untados del exquisito sabor y mi mente estaba inundada de su olor... y su cuerpo agónico fue cerrando sus rodillas, y tensando su piel hasta que por fin derramo a caudales ese aceite que cómodamente había visto hace un rato emerger timidamente desde su interior... y su cuerpo se convirtió en infinitas contracciones que hacia que su espalda se despegara de la colcha azul... su cuerpo disminuyó los espasmos y fue relajándose devolviendo la espalda a su lugar... Nada más hice, ese había sido un regalo de Dios y volvía a mi departamento, cuando sentí del fondo de la habitación un susurro afable que decía ...



- Gracias Gustab.......!!!

lunes 20 de abril de 2009

Brutal " libertad "...

He buscado explicación del sentido de ser libre en un país como éste... llevo una semana fuera del hospital, todos los días leo entre los avisos de trabajo buscando una oportunidad y no alcanzo a entender porqué no habría oportunidad para un escritor culto y deshinivido un trabajo decente.
Y no me van a decir que no es humillante golpear tanta puerta para recibir un ¡¡¡NO HA SIDO SELECCIONADO!!!. Tras cada una de estas respuestas y un gracias por postular, de lo único que tengo ganas es de darle una trompada al gil que me agradece... ¡¡¡infeliz!!!... burócrata indecente...¿ que nivel de ignorancia necesito para trabajar?....
El subir y bajar escaleras me trae muerto, dos o tres diarios para una ciudad de 3 millones de habitantes... Mi vida esta en mis letras, en mis libros que no puedo publicar por la escacéz de mente de algunos sujetos...¿ qué debo hacer...volver al hospital y olvidarme de que estoy vivo?...
Ya es tarde. sólo quiero una botella de agua ardiente para emborracharme y olvidarme que estoy vivo.
Los adoquines están rebasados por el agua que no deja de caer, como si el cielo se hubiera ensañado con los escritores, las farolas quieren apagarse, el kerosene no es suficiente para mantenerse encendido, el viento y la lluvia atentan contra el día nocturno de esta ciudad. Los letreros de las viejas botillerías no dejan de acompañar mis pasos, los cigarrillos de las prostitutas siguen encendidos bajo los portales dando calor en las bocas de los amantes... y ese tajo que nos muestra el muslo humedecido por la lluvia ahoga los pensamientos... no tengo un centavo...
Entro al bar de costumbre, donde el botillero me deja beber tres vasos de agua ardiente a cambio de algún cuento picante, cada sorbo derrite mi garganta haciendo entrar el calor a mi cuerpo cansado y tengo que tomar una de esas dichosas pastillas blancas que me dieron en el hospital.
No una no es suficiente, y de tres en tres por cada vaso nublo mis sentidos para olvidarme que en el departamento no hay que comer, ni luz que alumbre mi nostalgia.
Cuando logro salir del bar, una botella a quedado sujeta en mis manos, ¿cuántas historias tuve que contar?... no sé... en la calle una vez más Ibón me espera en la oscuridad... hola pobre escritor, ¿necesitas calor para esta noche?... y tomándome de las manos me dirige a su ínfimo departamento de la escalera del astillero... es el último ascensor de la noche... y nos perdemos en la oscuridad al ascender llenando de gruñidos los viejo rieles y los casi cortados cables de acero... estoy mareado y vomito lo que no he comido en el viejo piso encerado mil veces el ascensor... Al llegar arriba , ibón me arrastra a su departamento, me desnuda, y palmo a palmo recorre mi cuerpo muerto... sube sus faldas y juguetea con su sexo sobre mis carnes, no esta muerto, no esta muerto , repito para mi... y el sexo empieza a tomar volumen entre sus dedos... gemidos...gemidos...gemidos... y siento el calor de unos labios sexuales envolver mi carne suavemente humedecida por los labios de la estrella de antaño... sus senos están erguidos y las medias producen electricidad en mis piernas... y raspa mi sexo con agradable sensación, lo bultos son posados sobre mi boca y yo... sólo bebo sin pensar. Son carnes suaves y endurecidas a pesar del tiempo que ha pasado... aún destilan gotas de miel... a la fricción de mis dedos... su cintura se refriega sobre mis carnes, el hedor del agua ardiente me produce una extraña sensación... quema aún en mi garganta... destroza todo lo que toca al entrar por mis labios,... lo último que recuerdo, es el grito de Ibón... y sus piernas apretadas tratando de impedir que siguiera en movimiento... he dormido muchas horas, y los labios de ibón sorben mi sexo de tiempo en tiempo, su deseo es la vida que la mantiene viva... y son mis fluidos los que la alimentan... esto es un desastre... tengo que vivir para terminar ese libro, pero los labios de Ibón no me dejan salir, es membresìa y ambrosía en su vida.. es deseo, Ibón es vida... los vidrios están sucios y empañados, el frío no llega a esta habitación, y el calor de su entrepierna, me mantiene los labios rozados y no morados como en el exterior. Ibón sigue cocinando... unos huevos fritos al calor de la estufa, y ese arroz pegoteado de la olla... de beber, agua, agua ardiente de 120 º , para cocinar en ella... estoy tratando de salir, pero sus piernas me encierran en este tibio cuarto de los astilleros... los adoquines reclaman mi presencia, la lluvia no deja de golpear los cristales, y el olor a humedad lo llena todo...



Gustab

lunes 13 de abril de 2009

Nacer...

Muchas veces me habían preguntado porque escribía tanto de sexo, no me gustaba responder, o no sabía...porque sería?...
Bueno si regreso en el pasado podría descubrir de donde viene, cuando fue la primera vez que sentí que mi sexo tomaba un curso incontrolable... y Aquí atado a esta cama hoy puedo contestar, tengo todo el tiempo del mundo.
Llevo horas imaginando el principio de todo, las pastillas me adormecen y mi cabeza no quiere pensar. Afuera los adoquines me quieren recordar lo que pasó hace ya mucho tiempo, mis ojos se cierran y mi mente empieza a dibujar.
Alguna vez en mi infancia, tendría unos ocho años, acostumbraba a acompañar a mi madre y una tía a la modista, curioso nombre, pero muy evocador... Uno entraba por un oscuro pasillo que a ambos lados estaba cubierto de pedidos, vestidos encargados por señoras de todos los grupos aristócratas y no tanto, la naftalina inundaba mis fosas nasales, era un olor profundo, que entraba a mis narices rompiéndolo todo. Era algo fascinante ver desnudarse a las mujeres sin pudor. Acostumbraban a cubrirse todo, menos ese pronunciado escote que tan bellas y elegantes las hacían ver.
Esa vez mamá estaba enferma, y acompañaría a una tía a buscar un traje que había mandado a confeccionar para una fiesta de año nuevo. Ella era muy esbelta, y tenía una figura, si bien gruesa, muy bien proporcionada, era elegante y gustaba de la moda de París, en ese entonces vogué unía la moda a un delicado y elegante diseño de revista que pocas veces se podían ver acá, y de ahí nacía un modelo digno de alguna estrella de cine que todas las que tuvieran dinero podrían comprar.
Al entrar al vestidor, la modista me quiso hacer salir, pero mi tía era muy cuidadosa a la hora de alejarse de un niño. Por primera vez, vería a mi tía a solas mientras se cambiaba de vestidos delante de mi. Aunque me hicieron voltear mientras ella se probaba, la curiosidad sería más fuerte. Las escuchaba murmurar tras de mi, y eso me producía cosas dentro. Por un momento sentí salir a la modista del lugar. Era la oportunidad, la tía estaría distraída mirándose al viejo espejo de cuerpo entero de puro bronce, y muchos dibujos a su alrededor. Y sin pararme a pensar en las consecuencias volteé para verla... Enmudecí al contacto de mis ojos con su cuerpo, frente a mí, mi tía lucía hermosa, sensual y muy atractiva, pero no pude evitar detenerme en su pubis oscuro, tan negro como el carbón, y muy , perdonando la vulgar expresión, peludo, muy peludo, y eso provocó una reacción rara en mi, jamás me lo habría imaginado, ¡¡¿pelos ahí?!!...aunque no fue muy agradable, produjo , lo que yo llamaría hoy un morbo... Mi tía no hizo nada por ocultarlo, yo me sentía muy avergonzado, pero impresionantemente atraído por esto. Sus ojos me miraron, y sin mediar palabra, ni provocación, estiro sus manos hacia las mías y dijo en voz baja- ¿Primera vez?- no podía hablar y sólo asentí con la cabeza, entonces sentí por primera vez una sensación en mi cuerpo, algo se agitaba en mis pantalones, hasta el dolor. Ella lo notó, y se agacho para darme un beso en la frente... se sentó en un sofá y abrió sus piernas levemente.. un carmesí brotó de su interior, la luz de la habitación se hacía más intensa, mis manos sudaban a morir, y ese culebreo tras las telas de mi pantalón. Las batió por un rato, yo era una momia, y sin despejar la vista, no dudé en acercarme a ella...- Espera- replicó,- con calma, ¿quieres tocar?-
yo no estaba para cuestionar nada, y esa voz, sentí que mi cabeza estallaría en cualquier momento... Una de sus manos acunó la mía entre sus piernas, era una sensación exquisita. Sus carnes eran suaves, con una curiosa rugosidad, tibia, y sentía como se humedecía y subía la temperatura al hacer que mis manos la rozaran . Esa sensación de tocar y ver, de escuchar su voz tan lejana me transportaba a no sé donde, y esos pelos enredándose entre mis dedos a medida que ella me hacía recorrer. Mis dedos se hundían entre los labios carnosos cubiertos de vellos crespos y oscuros, esa sensación... estaba mojado, resbaloso en su interior... algo corría entre sus carnes, tan rico, tan suave, tan lleno de calor...-mmmmm, seee,así- saltaban sus palabras lejanas a mis oídos, y gemía entre susurros, como una gata en celo...
De pronto los tacos de la modista anunciaron su llegada, yo volteé y mi tía sonreía algo colorada en sus mejillas,.... mis pantalones estaban mojados, nunca supe cuando sucedió... desde ese día, mi visión de las mujeres cambió, y mis ojos la miraban de otra manera, un cura lo llamaría lujuria. Creo que ahí empezó todo....


Gustab...sensaciones.

lunes 6 de abril de 2009

Delirios de placer...

No podía dejar de escribir, no debía, esa era la sensación que me angustiaba. La herida estaba abierta, debía de aprovechar esas gotas que salían. Ellas, ellas tiradas en mi cama, yo en mi rincón, mis ojos inyectados de sangre, ya no dormía. Don Juan de Marco era un hombre que tenía tanto que decir, tanto que contar, el libro debía ser un éxito...ellas desnudas revolcándose en mi cama, bebiendo una del sexo de la otra, mientras ella observaba desde la puerta. Sus senos caídos en el cuarto oscuro, ya sin luz, todo olía a sus malditas inyecciones, ese olor a hospital, esos químico que lo inundaban todo, pegados al muro, sin poder salir. La espalda la sentía fría, había llegado el otoño enfriando las tardes en aquel cuarto oscuro, oscuro... y esa luz del farol que entraba por la ventana, aquel que dibujaba a las dos amantes, se lamían y gemían sobre mis sabanas blancas, revueltas por el deseo de dos amantes que no dejaban de chuparse, besarse y gemir, si gemir sin respiro. Mi sexo estaba duro, dolía de deseo, aquejado de placer, ellas me buscaban todo el día, no dejaban que escribiera... Tomaban las servilletas escritas con sangre y se masturbaban, ellas sabían lo que yo contaba, les excitaba, por eso las pastillas, para que yo no siguiera, sus sexos ardían como el infierno, extraían cada gota de mi pene herido por el placer, angustiado por el deseo... tenía que seguir, debía escribir y ellas no me dejaban...
La de la puerta me pidió que abriera las piernas mientras tiraba de mi calzón... jalaba hasta romperlo y dejarlo echo girones, tomaba si sexo con desesperación, lo agitaba desprendiendo las carnes para dejarlo brillando entre sus dedos y lo movía sin dejar que respirara, lo chupaba y mordía hasta verlo sangrar... una y otra vez trataba de hundirme una pastilla entre mis labios cerrados, no podía dejarme vencer, tenía que terminar esta historia...
De pronto las otras tiraron de mi. Al no poder levantarme, una aguja se enterró en antebrazo... yo quería escribir, pero mis dedos ya no respondían.... los ojos se nublaron y tendido en la cama, sentía como se turnaban para montarse sobre mi, eran locas, locas... se seguían lamiendo sin pudor, apretaban los senos de las otras y ellas sujetaban sus cabezas entre sus piernas... una tiraba de mi piel, mientras la otra bebía de mis testículos los líquidos que corrían por mi piel, los gustos y las fragancias de sus compañeras se mezclaban en él... chupaban y chupaban, me hacían explotar, y antes de que mi sexo se rindiera, se montaba la otra , y para mantenerlo parado entre sus manos, lo agitaban con brutalidad... donde estaba la servilleta, quería alcanzarla, aún corría sangre de mis muñecas, era la única manera de escribir... donde esta.... donde esta... estaban lejos de mi la aguja con la que escribía, el dolor se hacía inmenzo, los testículos apretados y mordidos por sus bocas hambrientas no dejaban de morder, de lamer y chupar... donde está mi libro, donde están mis notas... y gritaban y gemían, azotaban sus nalgas contra mi cara, estaba excitado, muy excitado... donde están mis notas déjeme escribir.
Mi boca tenia un gusto amargo, no dulce, no... salado... no los podría distinguir... ellas a horcajadas se refriegan ahí, mueven sus culos dejando que mi lengua las roce, gritan de placer... trato de morderlas para separarlas, pero parecen disfrutarlo más... me amarran al catre de bronce, dios que oscuridad... y esa luz que había en la calle, y esa tela de araña que colgaba en aquel rincón... donde esta?... Una de ellas sujeta mi sexo , mientras la otra entre angustioso gemidos se entierra en mi, su ojete es pequeño, duro ... apretado... raspan mi piel.. se entierra... anal anal grita desesperada mientras la otra separa sus piernas para beber de ellas... Se levanta y deja caer como una bestia, resopla, sus narices se abren para tomar el escaso aire que hay en la habitación...un grito de placer lo congela todo, cae de fauses sobre las piernas abiertas de su compañera, mientras la tercera se monta una vez más sobre mí... cuando terminará esto ... cuando vendrán a abrir las rejas de esta prisión de deseo y lujuria bestial... cuando caerá otra pastilla en mi boca...

Gustab, encerrado entre sus piernas...