Escucho y huelo.
Escucho tu cuerpo con la avidez hambrienta. Tranquilo emerge el puñal, quien se extiende saturado, como un recorrido de esperma, mientras la humedad se abre paso entre tus piernas, cifrada y suave, espesa, entregándome tu templo que a boca abierta espero. Embalse tibio de tu origen, bebo tus raíces abiertas, embalsamado en tus costas lascivas los designios musgosos, tus savias densas, larvas de lianas ebrias. Huelo en tus bordes suaves y profundos, expectantes a las brasas, en tus selvas tupidas y endulzada vertiente. Escucho los venenos; Lamo entre tus aguas vivas, los rastros de tu fragua envolvente, los indicios de un deseo extasiado por la oscura luz de mis besos. Abro tus muslos bendecidos por la húmeda carga de tus deseos, zumantes, vertidos de brillos, mientras la luz los atraviesa.Oigo entre gemidos tu arcillosa vehemencia, agria en la orilla. En mis labios la huella vítrea, las libaciones, el hervidero turbio de tu orgasmo. Gustab El Poemario Erótico...