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Mostrando entradas de septiembre, 2016

A Shang Yue, la perla de oriente.

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Había decidido salir del puerto para respirar otros aires. Entonces decidí visitar caleta Quintay, buscando un medio diferente para inspirar mis letras. Ahí se faenaban ballenas y la caleta que rodeaba el lugar, además del caserío, parecía un paisaje belicismo para salir de los típicos , que adornaban mis historias. En el lugar, habían muchos inmigrantes de distintas partes del mundo, lo que también aportarían a cambiar los personajes que acompañaban estas historias, además, en ese lugar vivía una mujer que había llegado de oriente a probar suerte en Valparaíso, sin embargo, la gran competencia de grandes y pequeños restaurantes en el puerto, le habían llevado hasta este lugar, en la caleta de Quintay. Aprovecharía entonces a probar comida china, que hacía tiempo no degustaba, y que por cierto, había inspirado algunos relatos en mi juventud.  Al entrar al local, alcance a ver a esta hermosa y atractiva mujercita, Sang Yue, tras un mesón viejo y roído. El pequeño restau...

Diálogo gramatical con Ameliè...

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Les mains aimants de Gustab

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Me habían invitado a dar charlas en la universidad de Valparaíso sobre literatura erótica. El luminoso día me invitaba a tomar un café con el tibio sol de la mañana. Los adoquines, lucían más brillantes que nunca, el aroma a café había entrado temprano por mi ventana acariciando mi nariz que no dejaba de deleitarse con tal fragancia. Sentado en las mesas de coloridos parasoles, aprovechaba de leer La estrella de Valparaíso, el matutino que acostumbraba acompañar mis café. Ahí me solían saludar quienes me conocían y se alegraban de verme de buen talante, pues acostumbraban a verme en estados, que me son difíciles de reconocer, luego de una noche de farra en el puerto. - Buenos días Gustab… Todo esto hacía más agradable aún la mañana. Luego me encaminé cerro abajo, camino a la universidad… los almaceneros habrían recién sus locales para despertar el comercio del puerto, otros ya baldeaban las calles reclamando por los borrachos que orinaban sus juergas donde les pillaran las ganas....

El Jardín Secreto. (A Sol)

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Las lluvias primaverales dicen que son tan especiales como los cuentos de Oriente, quizás sea sólo una fantasía para algunos, pero para mi existen. Mis noches de insomnio suelo acompañarlas de gratas lecturas, pues si no puedo conciliar el sueño, sueño con  conciliar el alma y la mente. Esa, había sido una de esas largas noches, donde a pesar del frío y la lluvia, suelo dejar mis ventanas abiertas,. El ruido incesante de las gotas sobre los tejados de lata y zinc, crean hermosas melodías en esas largas noches de insomnio,.Entonces abrí un añoso libro de asomagadas hojas amarillas para empujar mis parpados al abismo de los sueños, y abierto al azar , leí, quizás una de las más inspiradoras oraciones de melancolía y romántica sensualidad., decía así  "... tiembla; que le encanta volar esperando la caricia de otras alas que incendien la noche y la hagan llama entre sus brazos hasta que llegue la aurora. Cuanto me atrae ese vuelo, , tanto porque parece que es la única forma d...

El ensayo de Ginebra...

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Esa mañana había amanecido con una niebla que tendía a desaparecer en la medida que despertaba el día, tras ella , el sol amenazaba con despejar un día hermoso. El tiempo de encierro había congestionado mis pulmones que no dejaban de respirar tortuosamente por efecto de los cigarrillos. Decidí salir a tomar ese aire marino que en primavera calienta el sol aminorando los dolores, tomé la Rolley de dos lentes y cargue mi cámara prometiéndome no volver hasta rescatar ese dolor y falta de inspiración que me perseguía. Al pasar por la academia de danza, me detuve, recordando que Edgar encontraba una atracción inexplicable en ellas. No entendía nada, de pronto una figura bailaba con mis fantasías, detrás de la mampara de cristal, de aquellos marcos salpicados de pintura por el paso del tiempo, una imagen hacía explotar mis neuronas provocando el rastro intenso más allá del paso de los años en la mampara. Me sentía embriagado tras cada quiebre de cintura, tras cada mirada intensa que amenaz...

Diálogo interno con Alma....

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Había decidido cerrar mi ventana para siempre, de echo llevaban largo tiempo cerradas .... pero la brisa se coló entre los maderos y la humedad volvió  a brotar dentro, echaba de menos recorrer los cuerpos desnudos que dibujaba día a día mi mente, echaba de menos el aroma a sexo entre mis sábanas.... al abrir las persianas pude descubrir nuevamente el puerto, el aroma a café lo inundaba todo esa mañana... las persianas de los negocios volvían a descerrajar los candados, había mucho bullicio, la mañana se veía agitada. Volví a escuchar las gaviotas, sus graznidos roncos y dormidos me habían despertado de un lago sueño... llevaba muchas horas encerrado golpeando las teclas y doblando papeles sin saber que escribir, cuando escuche las voces de ellas en el balcón de enfrente, quizás eran gemidos, no sé, fue una extraña experiencia... pero luego, volví a cerrar las persiana , las que se quejaban del frío y la humedad, del oxido en sus bisagras, creí que caerían, y así después de emp...

El balcón de Eros..

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Empecé a notar el sudor bajo la ropa y miré hacia la ventana para asegurarme que entraba el máximo aire posible. Desde el almacén, en el quinto piso, me mostraba la calle y toda la fachada del hotel “Reina Victoria”. Me acerco para abrirla un poco más cuando mis ojos se detuvieron en uno de los balcones del tercer piso. Desde allí, podía ver con detalle a una mujer de cabello oscuro totalmente desnuda apoyada en la barandilla.  El cuerpo de la mujer me recordaba al de las pinturas de Renoir, carnosas, pechos generosos y rosados…Todo en proporción. La única diferencia, era el vello negro que le cubría el pubis y del que su dueña parecía estar orgullosa, pues lo estaba exhibiendo a toda la ciudad, vellos que solían desaparecer en los de Renoir. No obstante, tenía la sensación de que era el único que observaba. Cuando volví a la ventana, una segunda mujer se unía, con tanto vello como la otra. Era mucho más delgada y tenía el pelo enmarañado como si recién saliera de ...