Siete Días, Seis Noches
En el hospital , suelen visitar a los enfermos todos los días muy temprano por la mañana, para llevarles la palabra de Dios, labor encomendada a las monjas descalzas del cerro Barón, Particularmente, a Sor Marie. Quién a pesar de sus 40 y tantos años, ejerce su labor sin faltar un día. Entre las enfermeras es conocida como la monja dulce de hierro. Quién gana su apodo, por su fanatismo religioso, tan dulce como agrio, pues suele castigar a aquellos enfermos que rehúsan escuchar la palabra de Dios, o practicar sus oraciones. Cuando esto ocurre, con autoridad manda a encerrar a estos en frías celdas de castigo, y someterse a tempranos baños de aguas heladas antes de que ella llegue al hospital. Tampoco era querida entre sus pares, pues era osca y huraña en el convento, al extremo de comer encerrada en su habitación entregada a sus oraciones y espiritualidad. Su soledad era infinita y su silencio su cárcel de apatía, se le conocía por la sonrisa de lucifer. Gustab, reconocido ...