Ese hombre que vagaba con la mirada perdida orillando el mar, queriendo
solucionar la vida... Divagando entre cuerpos desnudos, dejando que sus
dedos rozaran el agua agachándose de vez en vez, como silueteando esos
cuerpos que se iban disparando a cada caricia. El viento en su cara
curtida por los años de di-vagante filosofía. Descifrando miradas y
sonrisas que le regalaban al pasar. Arreglando su boina tras cada
mirada, acariciando su entrepierna escondiendo la emergente figura tras
los cierres de su pantalón, ocultando la humedad que lo invadía.
En tanto, una socarrona sonrisa era disimulada con sus ojos de tristeza. Pensaba en las damas que le acosaban queriendo obtener un buen rato de placer, suspendiendo en el aire el tiempo que lo ocuparían, que mas podrían pedir de él. Les atraía su cabizbaja mirada que seguía y contaba sus pasos. Le imaginaban desnudo paseándose frente a ellas sin pudor ni vergüenza, les gustaba la acariciante mirada de sus ojos sobre la piel incitándolas a desnudarse y entregarse a él sin preguntas... Él no era de nadie y era de todas, pero no querían compartirlo. Les atrapaba en cárceles de deseo y en palabras envolventes que ellas sabían que jamas compartiría no tendrían sentido, eran tan vagas como sus pensamientos.
Él era único, hipnótico, mágico, pero básico en esencia,nunca había aceptado ser civilizado, era salvaje por naturaleza y debían aceptarlo.
En tanto, una socarrona sonrisa era disimulada con sus ojos de tristeza. Pensaba en las damas que le acosaban queriendo obtener un buen rato de placer, suspendiendo en el aire el tiempo que lo ocuparían, que mas podrían pedir de él. Les atraía su cabizbaja mirada que seguía y contaba sus pasos. Le imaginaban desnudo paseándose frente a ellas sin pudor ni vergüenza, les gustaba la acariciante mirada de sus ojos sobre la piel incitándolas a desnudarse y entregarse a él sin preguntas... Él no era de nadie y era de todas, pero no querían compartirlo. Les atrapaba en cárceles de deseo y en palabras envolventes que ellas sabían que jamas compartiría no tendrían sentido, eran tan vagas como sus pensamientos.
Él era único, hipnótico, mágico, pero básico en esencia,nunca había aceptado ser civilizado, era salvaje por naturaleza y debían aceptarlo.
Ese hombre, de filosofía barata y aparente de ignorancia, ese que parece
negar el amor, o huir de él... Ese que lo encarcela en su cabeza para
que ellas lo liberen de su condición de inconsecuente equilibrio , pero
libre en esencia.
Ese soy yo...
Una presentación de lujo.
ResponderEliminarMil besitos.