"Durante un interminable momento, él la observó inmóvil hasta comprenderlo todo... entonces pudieron abrazarse... hambrientos de pactos y de confidencias, de palabras prohibidas, de promesas de mañana, compartiendo, por fin, el más recóndito secreto...“ Isabel Allende, Encendió un cigarrillo, mientras yo terminaba el mío, nos mirábamos con lujuria y sorpresa, una delicada cortina de humo nos mantenía separados. Ahí estábamos los dos, para romper todos los pactos y promesas de sólo amistad. La delgada tela de raso, dibujaba su delgada figura, la delicada forma de sus senos, que a pesar de la edad, se mantenían en su lugar con digna forma y volumen. Sus pezones parecían dormidos, pero se alcanzaban a dibujar en la suave tela que les escondía. Su vientre respiraba agitado, haciendo bailar los senos como a las olas del mar, temblaba. La mirada era cómplice de sus pensamientos, sus ojos pestañeaban con intranquila inquietud, su rostro no dejaba de insinuarme los efectos sensuales del...