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Mostrando entradas de enero, 2022

Concupiscente...

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Atado al piso, con los chasquidos del fuego tras mi cabeza, dos columnas de mármol negro abiertas sobre mi, en la altura, coronada por vellos oscuros y crespos enredados entre sus dedos, gotas de sudor y éxtasis que caían en mi rostro encendido en la oscuridad de la habitación. El deseo iluminado en su rostro oscuro, donde la luz del fuego la iluminaba, su vientre perfecto, sus senos colgantes endurecidos por el deseo y un par de casquillos aún más negros y erectados por la imaginación. Ella perfecta con su cabello desordenado y desbordantes de rizos sin brillo ni luz, estilando sudor en su cintura, gotas que buscaban un camino para caer sobre su sexo mojando sus recovecos entre piel brillante, hasta suspenderse en el aire, susurraba jadeante gemidos que me quemaban por dentro mientras el deseo despertaba entre mis piernas. Sus rodillas se doblaron, abriéndo su sexo, como alas de mariposa en dulce vuelo, soltando el esperma de polen entre sus labios, posando la humedad cálida que se e...

Amor.. ( sólo eso).

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  ¿Cuál es el rayo venenoso que despierta algunas almas en la noche, les roba el amanecer y las ahoga en una existencia de tinieblas?.... Ese  rayo divino  se llama amor.  Sólo importa  que  te despierte aunque no sea lo que esperabas , para no hacer de tu vida sólo eso, vida. El amor lo encierra todo, las ganas de amar y sentir con deseo  al otro. Sin deseo no hay amor, y sin amor no hay deseo, aunque los quieras separar sólo como una escusa.  Eso no es amor, eso no es deseo... le tenemos otros nombres y están llenos de vulgaridad. Gustab.

El Juego.

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La sola mención de la palabra manicomio nos trae a la memoria imágenes de un mundo desolado, donde el enfermo mental yace en la más absoluta inactividad, expuesto a toda suerte de abusos, encerrado contra su voluntad y sometido al poder de un saber médico, que se ha dado en llamar, psiquiatría. En el Manicomio parecía vivirse en un mundo desolado, donde los enfermos parecían yacer en la más absoluta inactividad, sin embargo eran sometidos a toda suerte de abusos, por lo menos para algunos.  Dentro de ellos, estaba en carro Románo.   Una larga cuerda se enrollaba alrededor de unos cinturones de piel, y estos cinturones se cerraban alrededor de la cintura de las cincuenta y dos personas que eran sacadas a los patios a practicar un horroroso ejercicio que los mantendría agotados por el resto del día. Algunas gritaban todo el tiempo, mientras otros parecían gozarlo . Al final de la cuerda había un pesado carro de hierro y, en él, dos enfermeras, "Las mujeres de la cuerda", co...

Melancolía.

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"Una larga cuerda se enrollaba alrededor de unos cinturones de piel, y estos cinturones se cerraban alrededor de la cintura de las cincuenta y dos personas, ocupadas en sus propios trastornos. Algunas gritaban todo el tiempo . Al final de la cuerda había un pesado carro de hierro y, en él, dos enfermeras, "Las mujeres de la cuerda", como las llamaban los otros pacientes.""  (En Algún Manicomio alguna vez.) La sola mención de la palabra manicomio nos trae a la memoria imágenes de un mundo desolado, donde el enfermo mental yace en la más absoluta inactividad, expuesto a toda suerte de abusos, encerrado contra su voluntad y sometido al poder de un saber médico, que se ha dado en llamar, psiquiatría. Pero no siempre es así, algunos caemos por estados, que no siempre son agresivos, intolerables, depresivos o simplemente insanos, algunos caemos aquí, solamente por tener una mirada diferente que enternece a otros y termina por empujarnos a un abismo, del cual nunca se...

Silencios.

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Aquel escritor que encendía su cuerpo a cada sílaba desnuda, emergió desde el fondo de su silencio, para recrear en su oído cada letra abandonada. -¿Cómo sería el sonido de sus caricias?- los dedos del tiempo entrelazaron sus latidos huérfanos fundiendo los suspiros entrecortados al unisono por cada gemido extendido en la penumbra , y el tiempo escurrió despacio entre sus piernas y el tiempo dejó de ser frío y tempestuoso y la escarcha se quedó en el vidrio de aquella ventana hasta que su amante poeta atravesara el espacio para sumergirse en ella de nuevo.   Sólo dejo que los dedos hablen, sembrando en su vientre cada sensación que quiero provocarle, al llegar a sus nalgas dejó que mis yemas vayan contándome como es, y dejo que mis labios me digan el sabor que sueltan sus noches. Sigo sembrando en cada trozo de piel el deseo que de su cuerpo arranco, para finalizar entre sus muslos bebiendo todo lo que ellos me quieren ofrecer como ofrenda. Me gusta tu olor, me gusta tu sabor y los...

Avecita dormida.

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Nadie nunca había descrito mejor las desilusiones del amor... Nadie nunca lo había entendido, y así llegó un día un niño al sanatorio. Huérfano y falto de la vida que algún día nos alcanzó a temprana edad, dejándonos sin aliento y encerrado tras los barrotes de una cálida celda de cristal. De ahí, solo un vertiginoso abismo de apoderó de su niñez, él con ya 38 años sigue buscando esa rama donde perdió la vida. "¿Habéis oído cantar un pájaro en la noche?       Suele ocurrir que un rayo de luna, un rayo levemente dorado, derramándose, derramándose por entre el misterio del follaje, alcanza la rama donde se acurruca el avecita dormida, y la despierta.  No es el alba, como imagina el ave. Pero... ella canta. Luego, si el avecilla es lo que se llama un equilibrado y fuerte pajarito, descubre su engaño, hunde otra vez el pico en la tibieza de las plumas y se vuelve a dormir.. No obstante, avecitas hay, inquietas y frágiles, para quienes el rayo de luna tiene un poder ...

Un lobo una vez.

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Un lobo estepario puede ser visto como una metáfora de un tipo de hombre. Es ante todo una persona insatisfecha consigo misma y con su vida, debido a que cree estar compuesto de dos naturalezas irreconciliables: El lobo y el hombre... “¡Cómo no voy a ser un Lobo Estepario, un ermitaño desgreñado, si estoy hundido en este mundo cuyas metas no comparto, cuyas alegrías no me atraen!”. Herman Hesse. Ojalá lo entiendan, porqué yo me encuentro justo en esa frontera de querer entender a los que no me entienden y de porqué soy el que soy. Para leer a Hesse se tienen que tener 15 a 17 y estar enfadado con la vida, los padres, el sistema, Dios y todo aquello que implique orden, buenas costumbres y tedio. No leerlo en esa etapa en la cual las hormonas reinan, es pasar en coma la adolescencia, es perderse esa cruda señal de la juventud acosada de ambigüedad y de muchas expectativas propias y ajenas.  Otros seguimos buscando a avanzada edad soluciones , yo decidí terminar en un sanatorio, donde...

Cuore pazzesco. (confesiones)

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Il mio inferno, il mio peccato, e il mio amore occupano i miei pensieri, sono tre desideri e confessioni. Con tutti loro cerco di conoscere tutti i loro segreti.Sono distratto dai loro desideri cercando di capirli, ma sta cadendo in un abisso senza fine. Lo sono corpo e pelle, ma tutti cercano la mia anima condannandomi ad esistere solo per loro. Gustab

tu sei il mio inferno. (confesiones)

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Il mio desiderio per te è l'inferno, la mia rovina, la mia prigione e anche se volessi tirarti fuori dalla mia pelle dove ti respiro, non ci sarebbe libertà possibile. La tua pelle, il tuo profumo, il gusto che riassume la tua pelle, sono le catene di afrodite che mi tengono legato a te, mentre il desiderio mi consuma dentro. Apri le tue cosce e lasciami bere il tuo sesso, il frutto del melograno, immerso in succhi, vino rosso e aromi di frutta, finché l'orgasmo non mi porta via di nuovo dalla tua pelle, per ritrovare la sanità mentale. Gustab

Desvaríos... ( cuentos en el velador)

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El Señor de Las Aguas espera su visita, el cambio de turno es a las 22hrs, mira acorralado por el catre de bronce, pierde su ojos atrapado entre los barrotes...  Danzan las arañas en los rincones esperando el ritual, mesen sus telas acariciando el rostro sumiso de quién conoce todos los secretos. Puede ver los peces dibujados en las aguas, y prepara el anzuelo con que será cazado, fundido en la esperanza de ese nuevo encuentro. Sus ropas permanecen húmedas obligándolo a vestir desnudo. Aún siente esos dedos que bajaron por el vientre, bajo la camisa, que resbala por la acción de sus dedos, dedos que se perdieron bajo el pantalón en la tupés de los vellos encrespados que escondían su secreto.  Da vueltas por su habitación y cabeza, la deja caer sobre los barrotes azotando sus sentires. A sus ojos, ella desnuda y culpable, vestida sólo del delantal, rodará las manillas atadas por un cerrojo, dejará caer llaves en el piso, y temblara ante su figura sometida. Cual vasallo, esperar...

Perdiendo pasos.

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Baltasar se encaminaba al encuentro con el niño que estaba por nacer, pero al atravesar el desierto, la silueta de una mujer semi desnuda detuvo su andar. Con el rostro cubierto por el sudado pañuelo, dejó que sus mantos cayeran a la arena para cubrirla. Desnudo frente a la mujer y atormentado por la piel que le vestía, se acercó a ella para despertarla de su inconsciencia. Al despertar, la mujer, perdida en el desierto, no dejaba de preguntarse, ¿ porqué un hombre tan moreno le seducía sin siquiera imaginar su rostro?. Su cuerpo prendía en deseos al verlo a torso desnudo y buscaba resolverlo bebiendo de él la gracia divina. Un calor, donde las gotas de sudor corrían por los pechos, apagarían su sed. A besos fue bebiendo el sudor del beduino, mientras éste jadeaba de deseo y dejaba escabullir sus manos bajo las faldas de aquella extraña, que no pensaba en nada más, que descubrir a que sabía el cuerpo salvaje de aquel extraño amante. Aquel surgido de las arenas candentes del abandonado ...

El Señor de Las Aguas.

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Él conoce el mar, camina sobre sus aguas acariciando las olas. Le gusta sentir la humedad entre sus dedos, la fragancia intima que los baña. Posee el mar ,como las olas a las rocas, entrando lentamente sobre la caliza. Se rodea de peces de colores violando su belleza, se mueve al ritmo de sus aguas, es parte de su naturaleza, de su salvaje existencia, sin horizontes que le limiten, ni atardeceres que lo apaguen. Se ríe cuando entra en sus profundidades, posee el don de encenderlo , de poseer cada uno de sus secretos, de bañarse en ellos y salir a respirar cuando necesita el aire con que le hace temblar y gemir. Neptúno le cela, Venus se alimenta de su energía, atrapándolo entre sus labios, lo seduce y posee. Se alimenta de sus jugos hasta vomitar la esperma que la alimenta. El secreto de venus es presentarse desnuda y frágil a sus ojos, dejarse amar, esperar sus besos cuando sube la marea. Ella sabe que su sexo le domina, que es de esencia salvaje y espera que su instinto lo esclavice ...

Mirada Blanca. ( Detrás de la pastilla).

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" En un mundo blanco, se generan historias blancas, blancas de luz. Las perlas blancas adornan cuellos blancos de luz blanca, mientras los blancos arrecifes se llenan de corales blancos, blancos de luz blanca." Gustab, vestido de blanco, con mirada blanca, cierra sus ojos blancos y escribe letras blancas, letras blancas de luz blanca. Gustab.

El aprendiz. (Confesiones)

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  " Y sus viejos temores sobre el niño comenzaron a evaporarse como una leve niebla corroída por el sol de verano limeño. Había olvidado echarse encima la bata. Iba desnuda bajo el ligero camisón de dormir de seda negra y sus formas blancas, ubérrimas, duras todavía, parecían flotar en la penumbra entrecortada por los reflejos de la calle(...) Conmovida, lo besó también, en las mejillas, en la frente en los alborotados cabellos, mientras vagamente, como venida de lejos, sin que se percatara bien de ello, u na sensación diferente iba calándola de un confín a otro de su cuerpo, concentrándose sobre todo en aquellas partes - los pechos, el vientre, el dorso de los muslos, el cuello, los hombros, las mejillas- expuestas al contacto del niño.(...) mientras regresaba al dormitorio, doña lucrecia sintió que ardía de pies a cabeza. -pero no es fiebre-, se dijo aturdida. ¿era posible que la caricia de un niño la pusiera así? (...) ¿sería el primer síntoma de envejecimiento? porque, lo ...

Rebeca, la perra de Gabriel. ( Otra vez, después de los monstruos de Goya).

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"Una tarde, cuando todos dormían la siesta, no resistió más y fue a su dormitorio. Lo encontró en calzoncillos, despierto, tendido en la hamaca que había colgado de los horcones con cables de amarrar barcos. La impresionó tanto su enorme desnudez tarabiscoteada que sintió el impulso de retroceder. «Perdone», se excusó. «No sabía que estaba aquí.» Pero apagó la voz para no despertar a nadie. «Ven acá», dijo él. Rebeca obedeció. (...) Ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse cuando una potencia ciclónica asombrosamente regulada la levantó por la cintura y la despojó de su intimidad con tres zarpazos, y la descuartizó como a un pajarito. Alcanzó a dar gracias a Dios por haber nacido, antes de perder la conciencia en el placer inconcebible de aquel dolor insoportable, chapaleando en el pantano humeante de la hamaca que absorbió como un papel secante la explosión de su sangre." Gabriel García Márquez (100 años de Soledad) No podía entender lo que recitaba, murm...

Cortázar (una vez en el sanatorio).

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 «Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme (...) se negaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada (…) No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante (…) Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo». Nadie más que Cortázar. Nunca pudimos decir nada claro, las enfermeras nos llamaban, "los torcidos". pero todas acudían a las citas nocturnas del sanatorio, cada uno una pastilla y algo más. Julio, despierta los tacos vienen a nosotros... tac tac tac, luego unos dedos suaves dejaban caer una pastilla,...