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Mostrando entradas de octubre, 2024

No todas las nubes son rosa.

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Es nube cuando amanece,  y lluvia al atardecer...  No todas las nubes son rosa. Escucho venir la tormenta, el orgasmo vivo. Flujo de lluvias que hacen nube. Los truenos surgen de su boca del rayo que quema su interior. No todas las nubes son rosa. Atrapado en mí; óvulos en las nubes, secreciones de mujer,  Miro su nube de vello castaño su sabor de mar.  El brillo espeso moja mis labios,  carne que vibra gris, nube de paso, cabeza de roja luz. Va remansándose por la llanura, vibra quieta, nube que llora a gotas, elevada erupción de sal. Todo bañara ese chorro de luz, dulce lluvia que parece que no es lluvia, mas sólo un susurrar que a sí mismo olvida. No todas las nubes son rosa. Me ofrece lecho de rios, vertientes soleadas.  Por la mañana nube del alba, por la tarde lluvia que se desliza. Al pie de la terraza de sol trabajamos el vacío y gritamos el silencio. Se dispersa la fragancia exuberante de flor, Viento luminoso que vuela, se arre...

¡¡¡¡ Jaque... Mate !!!!

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De pronto, sesenta y cuatro cuadros saltaron a mi cabeza moviéndose como una ola en su vientre. Veía en una alucinación como la reina se comía a un alfil devorándolo excitada; Manantiales que corrían por sus piernas y un desangrado rey que yacía en un charco de sangre, mientras Alfil tenía su último orgasmo y la reina gemía y jadeaba enloquecida. En un mundo de ensueño, Alfil, un guerrero valiente y apuesto, protegía a la reina de la noche. Ella tenía el cabello oscuro y su piel era de marfil negro, como la oscuridad de la noche. Poseía una sensualidad que enloquecía el tablero. Sin embargo, en su corazón y deseo solo estaba Alfil, con quien pasaba las noches mientras el juego estaba en tablas. El Oráculo de la Luna profetizó, que su unión traería revoluciones al juego; Había un obstáculo, la reina estaba comprometida con el reino desde su creación. El fin estaba cerca. Una noche, bajo la luna, Alfil y  Reina se encontraron fuera de palacio. Su pasión era intensa, la reina sabía qu...