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viernes, 28 de diciembre de 2007

Los Amantes ( De una escritora, mi amante).-






"Te duermes a mi lado. Caes silenciosamente en ese mundo donde yo puedo ser alguna remota conocida, una compañera de banca de parque o la amante que acabas de dejar para evadirte a esa región donde, mutuamente, nos privamos de la palabra. Me conmueve verte dormido, hundido en las sabanas con el abandono del sueño, enigmáticamente encerrado en tu cuerpo. También yo me dormiré y, entonces quizás te despiertes y pienses esto que yo estoy pensando, tal vez me imaginarás enredada en algún árbol enmarañado de los que sabes que me encantan y me quieras alcanzar tocándome, sacándome del mutismo de estación de radio apagada, volviéndome a traer hacia tu lado, hacia el amor que nos dio el sueño" .-

Siempre he pensado que entre el arte y la sexualidad, más que la sensualidad, siempre ha habido un vínculo que no se puede romper, es como ese vínculo entre padre e hijo. Podrán pasar muchas cosas, pero jamás ha de romperse, y si algún día se rompe, es porque jamás existió.
Cuando yo escribo, logro unir esos dos mundos, tan distante como el amor de los amantes y los convierto en uno, creando reacciones tan fuertes como los sentimientos de obsenidad, muchas se enamorarán de mi forma de escribir, y será en silencio y a la distancia, pero sus dedos me reemplazaran obcesivamente, y hasta el orgásmo. Aunque no sea lo mismo que beber de mis carnes sacándo el sabor de la pasión y el deseo que me esclaviza, aquel que me encierra en la soledad..



Los adoquines siguen mojados en el puerto, dicen que es la bruma matinal, pero yo creo que es el sudor de los amantes, ¿y ustedes?...

Gustab.

lunes, 24 de diciembre de 2007

La vida es así....

Ahora, tirado en mi cuarto, a horas de celebrar la navidad, sólo. Alguna vez escuche una canción que decía así:
" A veces ríes, a veces sufres, a veces lloras...la vida es así"
Si es triste que después de haber tenido tantos amigos, la noche de navidad la tengas que pasar sólo. Cuando tube fama y dinero, y hasta una cierta posición social, por abajo de mi puerta pasaban muchas cartas, tarjetas de navidad, recados y hasta algunas tarjetas personales de algunas mujeres de sociedad. Las fiestas abundaban y me daba el lujo de rechazar muchas invitaciones para tener un rato de tranquilidad. Hoy es distinto, al mirar por la ventana de mi cuarto hacia el puerto, veo muchas luces, pero estoy tan lejos de ellas que la melancolía reflota entre las olas. Las luces de mi calle ya no son tan atractivas, hasta aparecen más opacas y menos luminosas. Sobre los adoquines veo pasar muchos pasos solitarios. Madamme Ivonne, quizás esperando que algún porteño la invite a tomar un trago esta noche. El café luce oscuro y solitario. Del cabaré, ni hablar. Sin embargo, los aromas a café, a trago, y algunas corcheas salen de un viejo saxofón. La tanguería luce muy iluminada, muchas parejas de ancianos entran y salen de sus puertas, quizás arrancando de la soledad de sus hogares, buscando alguna pareja para bailar esta noche, pero sus cuerpos lucen cansados. A lo lejos escucho un Bandoneón, interpretando "El mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 503 y en el 2000 también" que razón tiene esta triste canción, el tango suele reflejar los vivíres de un pueblo. Es cierto la música sigue reflejando al mundo.
Mientras tanto, yo sigo detrás de las roídas cortinas de tull. Mi sonrisa no se dibuja como en otros días, y pienso.... que pasará esta noche ... que habrá en la Japonesita... en que estará Amanda, que será de lila, con quien pasará estas fiestas Katty, o mi vecina, la escritora, aquella que alguna vez me invitó a un trago, y que luego de espiarme tras el biombo, salió de ese lugar vestida de lila, envuelta en encajes.... que harán sus grandes ojos verdes esta noche. La verdad que salí a golpear su puerta esta noche, pero de seguro está en alguna reunión de políticos planificando porque protestaremos esta noche. En fin seguiré solitario pensando en que hacer, seguro que Amanda tendrá una chica para mi esta noche.



Gustab.

martes, 18 de diciembre de 2007

Camino al cielo...

Venía de ver el mar, debía dirigirme a casa para escribir algo que me hiciera sentir vivo. Al enfrentar las escaleras, miré hacia arriba, era larga, eterna y cansadora.
Puse el pie en el primer escalón de piedra, como las suelas eran blandas, bajo mi pie se dibujaron las piedras, el dolor entró intenso por mis muslos, sentí el calor del día, y una gota que resbalaba entre mis testículos y la pierna, había olvidado que no me había puesto ropa interior. Mi boca se quebró en muecas, el dolor fue intenso, tan intenso como el placer de una eyaculación entre las piernas de una virgen. Me senté para esperar que el dolor se calmara, descubría como la edad hacía lo suyo a cada paso que daba, estaba cansado , y el cigarrillo se conservaba encendido, mire lo que creí que sería mi última mirada al mar. El dolor me traspasaba los huesos, pero mis ojos no dejaban de mirar las piernas, bajo las faldas de aquellas chicas que subían la escalera, hasta alcanzar las media lunas de sus nalgas, hasta una que apareció sin ropa interior, la vista se llegó a a nublar buscando el curioso vaivén de su sexo, donde el sudor y el calor del día lo hacía brillar, casi podía sentir la fragancia de su sexo respirando excitación, también el brillo viscoso de su sexo, hasta que la luz encegeció mis ojos y tube que retirar la vista de tan bello y sensual espectáculo. El erotismo de esa falda, me hacía recordar la primera vez que vi el sexo de una mujer desnuda, y cerrando los ojos divagué entre recuerdos y excitaciones de juventud. Que obra maravillosa la de Dios cuando pensó la forma que debía tener el sexo de una mujer, y lo cubrió de vellos para hacer más atractiva la búsqueda y el deseo que produce dejarse deslizar por un vientre desnudo hasta llegar a él y beberlo hasta que sus sabores y olores se impregnen en nuestros labios, dejando que el salado sabor del deseo nos alimente por minutos, horas o días dependiendo de que tan sólo se amen esos cuerpos.
Al sentir que el dolor se disipaba, volví a tomar las escaleras con el triste afán de alcanzar esas piernas para devorarlas entre las sabanas de alguna cama, entre almohadas de plumas y ahogarme en su sabor. Nunca las alcance, no sé que camino tomaron, pero el deseo de poseerla me llevó a seguir las escaleras hasta que me perdí entre la espesa niebla que iba cubriendo el puerto, las luces se encendieron, y el último tranvía hacía rechinar sus frenos tras de mi.
Desolado, me senté en el descanso de alguna escala de piedra de alguna ruta que jamás había tomado, las frías y húmedas piedras del cual estaba hecha, humedeció mis nalgas, encendí un cigarrillo y fumé hasta que ya no sentí mi cuerpo por el frío del viento helado que se dejaba caer sobre esa calle.
Gustab.