Mi día de salida.
Me han dejado salir del sanatorio, después de tanto tiempo que ya no reconozco la vida.El calor en los adoquines traspasan las suelas resecas y rotas de mis zapatos, las mujeres ya no cubren su cuerpo, lo exhiben,lo ofrecen y lo entregan a quien quiera darles unas pocas caricias a cambio de nada... La calle se siente solitaria, los rieles suelen gemir ante el inminente paso del tranvía... detrás de cada portal, entre la puerta y el farol apagado un flaco le hace empeño a una gordita que se arremanga la falda mientras el busca agacharse para hacerle el punto, pero luego de algunos exabruptos, este decide apretarla contra el muro, mientras ella agachada deja que el flaco le entre con todo... ella aprieta sus labios, se que el marido esta dentro leyendo el mercurio del puerto, sin siquiera sospechar lo que hace su mujer con el vecino detrás del portal...su rostro se rasguña contra el cemento que dejaron los escombros del terremoto.Ella pide más, él quiere huir, siente el pán...