Mariposa
No sé cuánto tiempo llevamos en cuarentena, ya ni las puertas permanecen cerradas, todas están abiertas en el sanatorio. Las enfermeras tiran las pastillas y vagan por los corredores sin dirección ni asunto, nadie se protege, no quedan mascarillas , fuimos abandonados por Dios. La rabia me consume, la impotencia me encadena, y mis demonios vagan por mi cabeza sin sentido. Una mariposa blanca siempre llega a mi ventana, no me habla, no tiene que decir ni contar. Pero todos los días vaga por mi habitación. Hoy se posó sobre mi sexo erguido, su suave caricia al aletear me produce un cosquilleo, como si unos labios ligeramente me probaran. Me excitan sus alas rozando mi piel.... pero vuelve a volar al pequeño movimiento de mi verga, al temblar por su caricia. Necesito follar, sacudo mi somnolencia y salgo a los corredores. Siento las duchas correr en el baño de las enfermeras, el vapor empaña mis ojos , pero las logro ver entre vaho del salón. Todas perfectamente desnudas y ...