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Mostrando entradas de 2007

Los Amantes ( De una escritora, mi amante).-

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"Te duermes a mi lado. Caes silenciosamente en ese mundo donde yo puedo ser alguna remota conocida, una compañera de banca de parque o la amante que acabas de dejar para evadirte a esa región donde, mutuamente, nos privamos de la palabra. Me conmueve verte dormido, hundido en las sabanas con el abandono del sueño, enigmáticamente encerrado en tu cuerpo. También yo me dormiré y, entonces quizás te despiertes y pienses esto que yo estoy pensando, tal vez me imaginarás enredada en algún árbol enmarañado de los que sabes que me encantan y me quieras alcanzar tocándome, sacándome del mutismo de estación de radio apagada, volviéndome a traer hacia tu lado, hacia el amor que nos dio el sueño" .- Siempre he pensado que entre el arte y la sexualidad, más que la sensualidad, siempre ha habido un vínculo que no se puede romper, es como ese vínculo entre padre e hijo. Podrán pasar muchas cosas, pero jamás ha de romperse, y si algún día se rompe, es porque jamás existió. Cuando yo escribo...

La vida es así....

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Ahora, tirado en mi cuarto, a horas de celebrar la navidad, sólo. Alguna vez escuche una canción que decía así: " A veces ríes, a veces sufres, a veces lloras...la vida es así" Si es triste que después de haber tenido tantos amigos, la noche de navidad la tengas que pasar sólo. Cuando tuve fama y dinero, y hasta una cierta posición social, por abajo de mi puerta pasaban muchas cartas, tarjetas de navidad, recados y hasta algunas tarjetas personales de algunas mujeres de sociedad. Las fiestas abundaban y me daba el lujo de rechazar muchas invitaciones para tener un rato de tranquilidad. Hoy es distinto, al mirar por la ventana de mi cuarto hacia el puerto, veo muchas luces, pero estoy tan lejos de ellas que la melancolía reflota entre las olas. Las luces de mi calle ya no son tan atractivas, hasta aparecen más opacas y menos luminosas. Sobre los adoquines veo pasar muchos pasos solitarios . Madamme Ivonne, quizás esperando que algún porteño la invite a tomar un trago esta noch...

Camino al cielo...

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Venía de ver el mar, debía dirigirme a casa para escribir algo que me hiciera sentir vivo. Al enfrentar las escaleras, miré hacia arriba, era larga, eterna y cansadora. Puse el pie en el primer escalón de piedra, como las suelas eran blandas, bajo mi pie se dibujaron las piedras, el dolor entró intenso por mis muslos, sentí el calor del día, y una gota que resbalaba entre mis testículos y la pierna, había olvidado que no me había puesto ropa interior. Mi boca se quebró en muecas, el dolor fue intenso, tan intenso como el placer de una eyaculación entre las piernas de una virgen. Me senté para esperar que el dolor se calmara, descubría como la edad hacía lo suyo a cada paso que daba, estaba cansado , y el cigarrillo se conservaba encendido, mire lo que creí que sería mi última mirada al mar. El dolor me traspasaba los huesos, pero mis ojos no dejaban de mirar las piernas, bajo las faldas de aquellas chicas que subían la escalera, hasta alcanzar las media lunas de sus nalgas, hasta una ...

Encierro.

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Llevaba días perdido, no sabía donde me encontraría. El encierro del departamento, las fragancias asomagadas y el olor del cigarrillo me habían envuelto, la hoja enquistada en la royal no se había teñido´, ni una sola tecla había golpeado sobre su cara. Las hojas alrededor del papelero se amontonaban formando cerros de desconcentración, cerros de mudas letras. No quedaba ni una pieza de loza limpia en el repostero de madera labrada de la cocina centenaria. La grasa en los platos ocupados una y otra vez me estaban envenenando. Pasé días divagando en mi memoria buscando alguna frase que hilara con otra. La verdad el laberinto que se formaba en mi cabeza no me dejaba pensar. Recorrí cada rincón de mi mente buscando algo que contar o escribir. Pero en mi mente sólo se dibujaban cuerpos desnudos haciendo el amor. Los corsé y los labrados sostenes en telas, las bombachas y enaguas, no me dejaban ver nada más. Mi mente divagaba sin rumbo. Los enormes senos de las chicas del bulevar me envolv...

El dolor y el deseo.

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A la distancia, más allá de los almendros, entre los olivos, donde el mar baña con las olas del deseo, un cuerpo se agitaba en las arenas desnudo, desamparado y con las carnes trémulas . Su piel erizada por la brisa del puerto, acariciado por el aire marino, la soledad embargaba sus sueños. Sus ojos perdidos en el horizonte anunciaban la llegada de la soledad. El sol se escondía allá donde se pierde el mar. Unas manos recogían los senos hinchados por la pasión, los dedos de un extraño la acariciaban de lejos, su cuerpo se estremecía , temblaba, y el frio se apoderaba de todo. Sus sueños, sus padeceres , su soledad. Ella no sabía que el amor y el deseo duelen, y ese dolor brota de lo h ondo . El vientre arde desde su interior, la tranquilidad que fue creada para acoger a un niño se transforma en fuego, los músculos se contraen sin control enloquecido por los dedos que agitados buscan provocarlo, el torrente se desata, el sexo se lubrica con rapidez, mientras la imaginación va dibuja...

Los Ángeles cantan para tí....

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Muchas veces he amado. Ese día en la misa del difunto encontré a muchas caras que hacía tiempo no veía, retrocedí muchos años a mi infancia, me gusto volver a verlos. Desde el pasado florecía una voz, el coro que acompañaba la misa del difunto, ellos me miraron y dijeron..." Los ángeles cantan para ti" ... si dije yo, y si son esos ángeles me iría con ellos ahora mismo. La voz del coro era muy conocida, si muy conocida. Hacía años que no la escuchaba. Patricia, aquella niña que alguna vez ame como no he amado a nadie en el mundo. Del pasado una flor volvía a florecer, y como imán volví a encontrar sus ojos chispeantes, como hace 34 años atrás. Si eran esos ojos los que una vez me enamoraron, y para siempre.T odos sabían de mi amor por ella, todos sabían que amaba ese tono pastoso de su voz, aquella que me trasladaba cada vez que la escuchaba. Si, ella seguía siendo un ángel. De aquellos ojos me enamoré, y nunca los olvidé. Cuando me acerqué a ella, sus ojos sorprendidos me m...

Cuando un amigo se va....

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El Angel

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Ese hombre extraño sabía que tenía una misión en la vida. ¿Pero cual era? . Lo dejaron caer entre arrabales y boites, el no sabía que cosas le tenía deparada la vida, pero a cada esquina aparecía un alma errante. El ángel como le llamaban las mujeres siempre estaba para conceder los deseos de quien lo necesitara, se sabía que el se comunicaba de una forma especial con las mujeres sobre todo, ellas veían en él, la imagen del hombre con el que se podía copular dejando fluir la vida. Al caer la noche en el puerto, su alma vagaba entre cafés , boites, bares y encumbradas calles tapizadas de adoquines, su imagen aunque oscura, reflejaba un halo de luz a su paso. Los perfumes que emanaban de su figura, marcaban la ruta a su paso cansino. Siempre con sus manos en los bolsillos del pantalón y el abrigo al viento. Muchas deliraban a su paso, pocas se atrevían a dar el paso que las llevaría a la cama, aquella que rodeada de barrotes de bronce se perfilaba como una cárcel dorada, tan dorada como...

Los demonios.

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Corrí por el puerto buscando refugio, ellos me perseguían, si me detenía ellos se vendrían encima. morderían mi cuerpo, extraerían la poca sangre que quedaba en mi cuerpo. Los adoquines se levantaban a mi paso, como explosiones lunares se venían sobre mi rostro.Los demonios no se detenían, pisaban mis huellas, las iban cubriendo de sangre. Al pasar frente al bar, la figura delgada de madama Ibón se cruzó en mi camino, de bruces calló sobre las piedras mojadas, pero no me podía detener, sería el último paso que daría en mi vida, sin detenerme seguí corriendo, los perros me perseguían cuando pasaba por su lado, los gatos saltaban de los basureros sorprendiendo y llenan do de bullicio los callejones. Todo se volvía confuso, a ratos parecía que los demonios desaparecían, pero no, al mirar atrás las adoquinadas calles se seguían levantando, un poste se cruzó en mi camino, la cabeza azoto el pavimento de las veredas, mi rostro se cubría de un liquido rojo, espeso, negro..... Mis ojos se cerr...

Los tres deseos.

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Esa tarde mi aspecto era triste, acongojado, las culpas por la vida que había elegido me perseguían. Esa tarde decidí que la mejor manera de salir de este estado era bajar a la playa de los pitucos. La lluvia torrencial que acompañaba mi soledad no era un impedimento para tirarme sobre la arena mojada y dejar que la lluvia terminara por lavar mi rostro envejecido por el abuso de estado de bohemia permanente que me perseguía. Por abajo una arena mojada, por arriba una lluvia incesante que amenazaba con las penas del infierno. Sin embargo me tendí sin pensar las consecuencias, por dentro la cálida compañía de la soledad me mantenía vivo. Mi cumpleaños se acercaba, eran muchos años de divagar entre historias, y hasta ese momento me preguntaba que desearía para ese día. No esperaba compañía, el alejarme para escribir del mundo me había dejado abandonado, sin embargo mantenía, curiosamente, mis deseos latentes. Me preguntaba que pediría este año. El vaivén de las olas acompañaba mi intranq...

mademoiselle Ibón

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"Al entrar al bar, ya noche, al fondo de la barra, una bella mujer fumaba con una larga boquilla un cabaña, uno de esos cigarrillos que van dejando a su paso una gran estela de humo, denso, de olores fuertes. Han pasado diez años, Madame Ibón, una francesa que vivía de sus recuerdos en el Beaudeville, una actriz de exuberante belleza, de platinados cabellos y unas ojeras, que de largas, se podían pisar, le conversaba al mozo de la barra de sus tiempos de estrella, delante de ella, las copas de ginebra llenaban el mesón. Ibón era una francesa que venía de París. Cuando ya su fama se apagaba como los faroles de las viejas calles adoquinadas, decidió viajar y recorrer el mundo, hasta que su marcha se detuvo en este puerto lejano, lejos de su París, y lejos del Beaudeville, terminando en los espectáculos del viejo burdel, donde cantaba con su voz gastada, y vestida de viejas cedas y demás, quería revivir su época de oro en la ciudad luz, y entre borrachos se hacía escuchar acom...

Libertad.......

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" Ella estaba obcesionada por él, maldijo tantas veces su belleza y seducción, que se alejó de todos sus principios, la moral se había derrumbado, el deseo había superado todas sus creencias, casi para renunciar a su vida, y darle todo a él, más la sombra cubrió el camino a su corazón, y escuchando el cerrojo que salía de su pecho, quedó vacía, y aún así seguía viviendo por él." "Ella se apoderaba de todo lo que palpitaba en él. Su atracción por aquél desconocido, no la dejaba pensar, lo quería todo, pero él había nacido libre, y quería escribir.  Nada era más importante para él, de sus atractivas letras nacían las atracciones que sentían por él, pero cuando quería hablar, se convertía en uno más de sus personajes, escondiendo su deseo y personalidad, se dejaba querer. Sólo el temor y la adrenalina lo llevaban al orgasmo, el seguiría seduciendo no importaba si por ese hecho algún día tendría que morir." "Luego al entrar nuevamente a su cuarto daba vuelta el t...

Caos en el puerto.

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Entre ojos verdes y pañuelos artesanales. Entre voces sensuales que liberaba el auricular, Gustab divaga día a día, Tan lejos y tan cerca.Venus siempre se presenta en su vida extasiando la mente lujuriosa del escritor. "Hoy la hoja enquistada fluye. En la vieja casona de Arturo Prat, Las cintas amarillas no dejan entrar, Las balizas invitan a los mirones a alejarse del lugar. El descendiente de los Belmar sigue escondido tras las puertas de prostíbulos y bares de baja monta. Las gitanas del puerto tiran las cartas tratando de averiguar que paso con el extraño de vista perdida, de ojos divagadores. Los enrojecidos ojos del poeta maldito delatan su locura, y su propia maldición." Gustab se pierde entre las teclas de la vieja Royal. El tranvía hace rechinar los rieles que están incrustados en los adoquines, el café no deja pensar. Los Músicos del Gato viudo no dejan escuchar. Las prostitutas de aguzados tacos golpean sobre las piedras de la vieja calzada, los burdeles cierran ...

"Ella sabía"....

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"Ella sabia que no debía, pero cada noche volvía a ese mismo lugar. Ella sabia que no debía, pero cada vez lo deseaba mas. Ella sabia que él seria su perdición, aquel hombre que le había sido predecido hace un par de años atrás, aquel que rompería  con su cordura, con su compostura y la convertiría en la hembra que siempre ha llevado por dentro. Ella sabia que debía alejarse de él, ya que una vez probado aquel manjar, volvería por él  a saciar su hambre, a saciar su sed... Ella sabia, pero no quería dejar de sentirlo entre sus piernas, en su piel y en su corazón, ya era tarde el hombre la había embrujado, la convirtió en parte de su piel." Cada vez que caía la noche ella hojeaba mis libros, y me fui convirtiendo en su obsesión. Mis letras encendían la noche, su cuerpo. Cada rincón de su piel se erizaba, su única manera de sobrevivir al vacío que había en ella, era hojear una y otra vez esos libros que alguna vez había escrito. Uno especialmente particular, " Dos escorpi...

La Rolley ....

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Cargué la Rolley Flex en mi bolso, esa cámara que tantas veces se había convertido en mi única amiga en mis días solitarios de Artista. Necesitaba un espacio de relax, y nada mejor que buscar un tema de inspiración para mi nuevo libro.... " Eróticas literarias de Don Quijote", un libro que llevaba tiempo en la editorial, hasta que por fin le habían dado el visto bueno. Sin embargo, me pedían que por la escasez del presupuesto, y aprovechando que yo era fotógrafo, buscara la imagen que vestiría las portadas de mi libro. Recorrí mucho buscando un lugar, una imagen, algo que hiciera de vitrina para que la gente se interesara en él. Después de mucho caminar, al anochecer, en la puerta de la japonesita, el prostíbulo del pueblo, una muchacha me invitaba a pasar. Estaba cansado, y excitado, necesitaba un momento de distensión. Al entrar, Amanda la regenta, me salió a recibir: -Y bien Gustab, que aires te traen hasta nosotras....? - Amanda, necesitaba una imagen para mi nuevo libro....

Tango y burdel...

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Tango, ligado desde su origen a la danza y a su desarrollo musical. Más allá de su principal labor, las prostitutas bailaban con sus clientes en patios y antesalas del burdel. En los burdeles el ambiente libertino y el alcohol desinhibían a los concurrentes y favorecían improvisaciones, obscenidades y osadías. Las letras de habaneras y milongas se modificaban y adaptaban, generando así un producto que con humor y groserías era un reflejo del ambiente que le daba vida. Era frecuente encontrar en los barrios prostibularios cafés de hombres solos donde los clientes del burdel se juntaban antes o después de asistir al mismo. Estas melancólicas reuniones se acompañaban por conjuntos de dos o tres músicos o solistas de varietés. Ese día, sin más entré al café, al otro lado de la barra una mujer. Pedí un vaso de aguardiente, y sin más fije mi ojos en los de aquella mujer. Acostada sobre el mesón lloraba las tristezas de un amor. Ella era un farol en medio de una cortina de espeso humo, de r...

Seducción...

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Camine largas cuadras bajo la lluvia, a pesar del viento que corría ese día, el músico tocaba en la esquina del café, abrí mi paraguas para dirigirme a casa, al pasar frente a él, hizo un guiño con su sombrero, el capriccio n° 7 de Paganini sonaba un poco destemplado, los entumecidos dedos del músico no se rendían aún, solté unas chauchas en el estuche del violín y corrí para guarecerme de la lluvia en el portal del edificio, la maldita cadena del llavero se había enredado una vez más con la cadena del reloj que había heredado de mi padre. Al subir las escaleras, frente a mi puerta, las botellas de leche que había dejado el lechero en mi portal, destilaban por los suelos el dulce manjar, el gato de mi vecina lo había echo otra vez. Cansado de lo mismo, golpeé en su puerta tratando de exigir una explicación... al abrirse , la vieja puerta raspo los baldocines hinchada por la humedad... - Gustab... que sorpresa, había esperado mucho por conocerle- Alejandra, la chica de sociedad, de a...

Magazine... en el Biógrafo.

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Llevaba muchos días sin ir al biógrafo. Pero ese día domingo no había nada más que hacer, el invierno nos calaba cada vez más ondo, las calderas del edificio estaban en reparación; Cansado de pasar frío, me encamine bajando por colón a la nueva sala del Plaza, la que prometía una gran inauguración con la película "Casa Blanca". La magia del cine acaparaba por estos días toda mi atención. Bajé caminando las interminables escaleras que me llevaban al centro. La boletería estaba llena, la filas interminables para el gran estreno daban vuelta a la esquina, todos comentaban las elegantes terminaciones de mármol blanco que exhibía el frontis del teatro.  Como siempre me escabullí por el callejón, ahí estaba Martín, el acomodador que siempre pedía mil pesos por el mejor lugar. Hicimos a un lado la bella cortina de terciopelo que anunciaba elegantemente el escape. Mis pies se hundían en la mullida alfombra del Corte Inglés, y ubicandome al centro de la sala me preparé. Las Elegantes ...

El Burdel....

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Esa mañana estaba fría, el frío se colaba por mis vestimentas congelándome. Tomé el viejo ascensor de los astilleros, las tablas se apretaban, gruñendo al abrazarse.  El intenso olor a cera mareaba mi mente creando una suspensión en el tiempo. Afuera la intensa neblina no dejaba ver el puerto, un metro quizá de miradas, me separaban con el vacío, y si caía jamás sabría de que altura. Al llegar abajo y tomar el oscuro callejón de luminarias a medio encender, pase frente al burdel de la japonesita, la comadrona empezaba a cerrar las aldabas despidiendo a los marinos que habían bajado del winnipeg, un buque francés que transportaba inmigrantes, hacia américa.... Los ojos enrojecidos de los marineros delataban el largo trasnoche de juerga y licor. Al pasar frente al portal su voz susurrante y llena de carraspeos provocados por el tabaco barato que consumía, me invitaban a pasar... - Mi dulce Gustab, te olvidaste de mi? -Hoy no Amanda- besé su mejilla y continué caminando para alcanzar...

El de la barra....

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Muchas ideas salían de mi cabeza, pero no sabía que poner en la maldita hoja. Como siempre cruce al bar, sabía que ahí habría alguien con quien distraer mis ideas, no se porque el fantasma se hacía presente cada vez que quería escribir. Al entrar sentí el ahogo, el maldito cigarro una vez más llenaba de humo el ambiente, he de reconocer que eso era lo que me gustaba, hacía frío, nada que un buen agua ardiente no solucionara. El hedor que había adentro me gustaba, entre las faenas, el cigarro, el olor a alcohol y los perfumes baratos, hacían de este bar algo muy especial. El jazz golpeaba a mis oídos como los pájaros al amanecer. Entre en él buscando respuestas que no encontraría.Al fondo de la barra, nuevamente el extraño sujeto maldecía como siempre a cuanto cristiano se le cruzara en el camino, siempre vestido de cuero negro, desarreglado, y con esa barba oscura y a medio cortar..... no había mucho lugar donde sentarse, era tarde, la media noche ya había pasado a la historia, sólo u...