
Ese día, sin más entré al café, al otro lado de la barra una mujer. Pedí un vaso de aguardiente, y sin más fije mi ojos en los de aquella mujer. Acostada sobre el mesón lloraba las tristezas de un amor. Ella era un farol en medio de una cortina de espeso humo, de ruido y gritos de alcohol. En la oscuridad del escenario, dos bandoneones remecían la sala, de pronto la fijación en esos ojos negros fueron ahogando el ambiente, los ruidos se empezaron a apagar, las voces parecían lejanas, mis ojos se empezaron a cerrar. El tiempo y el espacio desaparecieron del lugar.
Entre el humo, una voz emergía invitándome a bailar, y mi cuerpo sin oposición se entregó al baile. Las
manos a la cintura, el bandoneón volvía a escucharse, los tajos del vestido exhibieron los brillantes muslos envueltos en seda, y los senos temblaron al primer compás.
Al avanzar la música, el calor y la humedad, permitieron a mis manos resbalar por la espalda hasta caer en el derrièrre, las sinuosas formas se entregaron a la pasión, sin defensa alguna, derrotadas por el deseode dejarse tocar, de volver a sentir que estaban vivas, que alguien las deseaba y que las quería poseer, aquellas abandonadas por algún estúpido don Juan. Las nalgas temblaban tras el delgado género del vestido, los sexos se acercaban sin pudor, se rozaban y encendían entre notas fuertes y frágiles a la hora de girar, las piernas se enredaban como amantes desenfrenados, desenfadados, sin temor a quienes gozaban fisgoneando tras las copas a medio beber, mi mano se perdió en la partidura del vestido, y mis dedos gatillaron los elásticos del porta-liga, para acceder a la piel desnuda que se desvestía tras cada movimiento sordo, pues los bandoneones volvían a desaparecer tras los pensamientos confusos que develaban nuestras cabezas. Las manos hacían delicias, ella había dejado resbalar su mano de apoyo, para perderse en la abultada forma del pantalón, aquel que me acusaba de excitado y perdido escritor. Aquel que no dejaba un instante del día sin pensar en una mujer. Los bandoneones se acercaban al final, sus senos se despegaban de mi pecho, sus labios agradecían con delicado beso mis caricias, y sin decir más se alejó de mi para perderse en la lluvia que empezaba a caer sobre los adoquines del viejo barrio, mientras los faroles la seguían hasta perderse en la oscuridad.
Gustab
Que bueno que volviste Gustab!! ya te extrañaba :)
ResponderEliminarMe gusto ese baile, que te parece si bailamos esta noche en nuestro cuarto ;) me dieron ganas de bailar un tango contigo...
Te envio la musica ahora
Kisses
"Viajar... por tu sangre... no es lo suave lo que me hace temblar... es tu risa" Lucybell
ResponderEliminarTe quiero loko
Gustab, he leido por fin "Tango y burdel! tienes razon, creio que cuando yo empeze a escrebir eso estaba seguramente pensando en alguien como tu...pues, el tango es una danza muy caliente, hay que narrarla despacio para que la gente disfrute... de todos los compaces...lol
ResponderEliminarun beso dulce
OYE RODRI , VIVIS EN VALPO? NO DEJES DE IR AL DIA PORNO EL 6 DE ENERO VA A SER ACÁ EN EL PUERTO
ResponderEliminarAHI VAI A APRENDER LO QUE ES BUENO
JEJEJEJEJEE