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El gran masturbador.

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Nadie quiere ser drogado por las palabras de otros, especialmente, cuando esos otros, son drogadictos por el sólo hecho de existir. Nadie quiere escuchar a los locos, a los alucinados. No mentiré que enamorarse brevemente de una puta de ocasión es una terrible experiencia. Por suerte, ¡siempre hay una línea de fuga !, tengo una novia encantadora y es fácil olvidarse de una puta de dorados cabellos entre sus piernas . Sin embargo, esa puta poeta y el sexo entre ella y yo, constituyen una amalgama de propulsiones deseantes que quemaron mi cordura y me llevaron a escribir este texto para liberar así, una de las noches más maravillosas de mi vida. Una delicada línea blanca separaba sus muslos, hacia el final, esa luz dorada de centro carmesí me invitaba a terminarla para entrar al paraíso y avancé sin medir las consecuencias...  En el viaje vi elefantes de largas patas temblorosas, caballos tan altos como la humanidad, caballos blancos que paraban sus patas amenazándome con morir, y ...

La silla.

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La presencia de una silla frente a la cama puede evocar una sensación de contemplación . Los huéspedes podrían usarla para reflexionar, conversar o simplemente disfrutar de la vista de la habitación, sin ninguna intención explícita y hasta voyerista. Hoy en este cuarto blanco, frío y húmedo, encerrado entre cuatro llaves, mientras escucho a lo lejos la canción de la llorona cantada por Chavela Vargas , parece que es ella la que me observa a mi, no me quita la mirada de encima, luce desnuda y sin gracia...Cuatro palos desteñidos y una sonrisa irónica, casi fantasmal. Gime  y cruje con la misma gracia de un muro desgastado y me habla de las veces que han hecho el amor sobre ella, o simplemente han tenido sexo. Me habla de lo desvencijada que ha quedado con los años de tanto ir y venir, de tanta pasión, de tanta mentira y de lo infiel que han sido con ella. No hay pudor, sólo roces de cuerpos desnudos, frágiles y gentiles, de cebo y perfumes, de cuerpos mojados por tanto orgasmo y des...

Dados Húmedos.

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Cada combinación de dados indicaba parte del cuerpo, caricias, y hasta posturas sexuales. La temperatura de la cabaña era agradable, mientras, afuera, una lluvia torrencial marcaba el ritmo sensual de dos cuerpos desnudos. La ventana permitía ver el mar golpeando en las rocas , que a ratos, al bajar la intensidad de la lluvia, se podían escuchar sus golpes azotando la caliza . El aburrimiento nos hizo tomar los dados y hacerlos rodar por el cuerpo de ella, donde cayeran, se colocaban caricias y besos; Al rodar sobre la piel creaban temblores sobre su vientre, y las heladas superficies se convertían en excitantes sensaciones. La última tirada, fue a rodar por su vientre dibujando su figura, mientras uno de los dados se perdía entre sus muslos. Al intentar detenerlos, mis dedos acariciaron su sexo acusando su humedad, mientras las caderas se quebraban entre gemidos y jadeos. Suplicó entre murmullos: -mira donde han caído y por donde pasaron, cumple con las reglas y deja que tu boca dib...

¿Cómo vine a estar aquí?...

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Y mi recuerdo adolescente se acurrucó en sus hombros de enfermera, ¿Cómo vine a estar aquí?. Me tomo un café con tu ausencia y le enciendo un cigarro a la nostalgia, mientras tu colocas la bendita pastilla en mi boca. Me das un beso en el cuello y me abrazas mientras se va mi cabeza. Eres tan niña y yo tan viejo. Desearía desearte como de niño te deseé. A tu espacio vacío le acaricio la espalda... a la memoria  seduces con un par de zapatos azules de charol que olvidaste.  Realmente no estoy tan solo, le dije. ¿Quién te dijo que te fuiste?. Ella parecía no entender nada: Si uno no esta donde está el cuerpo, sino donde más la extrañan y aquí te extraño tanto. Tu sigues aquí sin ti, conmigo, ¿Quién esta contigo, si ni siquiera estas tu.?. Platico con tu memoria de seda, con tu cuerpo de delirio. Le preparo un croissant al recuerdo, mientras rasco una rodilla a esta vida sin vida. Le canto una canción a la nada, y me burlo de la ...

Perturbado.

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Cargado de deseo, desorientado, recorro un pasillo, y en el oscuro pasillo se abre una puerta, y salen dos mujeres seductoras vestidas de portaligas blancos y cortas faldas que dejaban ver más allá de la piel, mientras unos profundos escotes hipnotizaban mis pasos. Antes de dormir las había visto entre las nubes perturbado con bandeja de plata y minúsculos círculos de sal que prometían hacerme dormir profundamente... y así empezó mi viaje. Un recorrido por lugares de una ciudad, de la que se cuentan leyendas, guiado por personas que fingen ser sobrenaturales . Y resultan serlo de verdad por su belleza inmaculada, profunda y sensual. Sus bocas rojas agrandaban su sonrisa ,mientras sus dientes mordían los labios, y el paisaje dibujaba calles sombrías y fríos adoquines que reflejaban los parafineros focos de luz amarillentas y titilantes. Perturbado entre la vigilia y el sueño, soy tentado para usar una máscara que me daría un poder oscuro, ellas sonreían mientras yo, me desnudaba dejando...

"Danse Sauvage”

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" La Revue Negree ". El espectáculo tuvo un éxito sin precedentes, el público enloqueció y en cada café de cada esquina de París el comentario era el mismo: hay que ver a la " Venus Negra " en acción. Una adolescente casi desnuda, sin más atuendo que un taparrabos sobre sus caderas ¡ Josefina Baker !, su risa cegadora de mulata ensombrecía la luz de los reflectores. Su aparición produjo el flechazo. París se prendó de aquella fuente viva, hirviente, de aquel cráter en erupción de ritmos sincopados. Con su agitación furiosa, sus dislocaciones temerarias, andando a gatas y provocando los paroxismos de un público en delirio. Ella montó un número tan impúdico como genial en el que bailaba frente a espejos ataviada únicamente con la falda de las bananas, " Danse Sauvage ” . Las buenas críticas corrían tan rápido como las copas de champagne en noches mundanas e infinitas. París era la capital cultural del Mundo y pintores, escritores y artistas acudían a la Capital...

El circo...

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El sanatorio amaneció agitado, los pasos y gritos se sentían en todos los pasillos y por la ventana se escuchaba el desafinado organillo de primavera . Como todas las primaveras, el circo volvía como tema central, y todos corrían a asomarse por las ventanas. Charlot agitaba sus llaves detrás de la puerta susurrando... -Gustab, Gustab...ha llegado el circo...- y de pronto la puerta estaba abierta y ella de impecable blanco corrió hacia la ventana para mostrármelo. - Mira a esos saltimbanqui como saltan en las calles sin tocar las veredas...- Entonces excitada se colgó de los barrotes levantando las pompas, la falda subía más allá de sus muslos asomando sus redondeces suavemente labradas, mientras sus bombachas eran abducidas por sus nalgas...Entonces, ya el circo no importaba, su delicada y entumecida piel encarcelaba mi mirada dejándome caer de rodillas y perderme en ellas. Puse un beso suave en su pandero y volé cual trapecista entre sus aromas perdiendo la cordura que tanto tiemp...