El gran masturbador.
Nadie quiere ser drogado por las palabras de otros, especialmente, cuando esos otros, son drogadictos por el sólo hecho de existir. Nadie quiere escuchar a los locos, a los alucinados. No mentiré que enamorarse brevemente de una puta de ocasión es una terrible experiencia. Por suerte, ¡siempre hay una línea de fuga !, tengo una novia encantadora y es fácil olvidarse de una puta de dorados cabellos entre sus piernas . Sin embargo, esa puta poeta y el sexo entre ella y yo, constituyen una amalgama de propulsiones deseantes que quemaron mi cordura y me llevaron a escribir este texto para liberar así, una de las noches más maravillosas de mi vida. Una delicada línea blanca separaba sus muslos, hacia el final, esa luz dorada de centro carmesí me invitaba a terminarla para entrar al paraíso y avancé sin medir las consecuencias... En el viaje vi elefantes de largas patas temblorosas, caballos tan altos como la humanidad, caballos blancos que paraban sus patas amenazándome con morir, y ...