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Mi cárcel de cristal...

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Siento el ardor por dentro, siento como el fuego va quemando mis vísceras, mi cuerpo se encoge con gran dolor… quema… quema… hoy la sangre brota desde adentro, sin aviso, sin sentir, el púrpura cubre mis desechos, y siento como la angustia se apodera de mi. Mi alma sangra por dentro, mis ojos lloran angustias, pero al caer la noche , la brisa del mar me alcanza, la brisa del puerto entra fresca entre los barrotes, pareciera que las olas golpean bajo mi ventana. Al encaramarme sobre la ventana, veo las luces del puerto tililantes a lo lejos, los neones se reflejan en los adoquines mojados y una que otra mujer de cortas faldas y porta ligas negros me miran, sus caras llenas de angustia reflejan su desazón, ellas quisieran liberarme, pero saben que estoy preso de mis sentimientos, ellas quisieran responder a mis gritos de auxilio, pero los gritos se van ahogando en la noche porteña. Sangro en silencio, y las caricias de aquellas manos suaves que me atienden, suelen recorrer mi pecho desn...

Entre los barrotes...

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" A través de la pequeña ventana,un cálido rayo de luz,calentaba el cuerpo desnudo de Gustab. Sus ojos semi cerrados se dejaban acariciar por el cálido resplandor. Fija la mirada entre los barrotes buscaban liberarse, de aquella blanca habitación en la que vivía recluido desde hacía días. El sueño que le producía la blanca pastilla, le hacía caer minuto a minuto en sueños de resplandeciente belleza. La aguja cortaba sus muñecas para sacar la tinta que aún brotaba de las heridas. Uno tras otro los poemas se ensangrentaban en las servilletas. Gustab, perdido en la depresión y la soledad esperaba que algún alma caritativa le liberara. ¿Cómo hacer para que sus notas se convirtieran en alas que le ayudaran a salir volando por los barrotes?, ¿Cómo hacer para que su propia sangre se convirtiera en el combustible para cargar la nave que lo llevaría a los brazos de aquel señor del que tanto le habían hablado cuando niño?. Hoy atrapado por la soledad sólo espera el momento para volar y atr...

La ventana...

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"Déjame entrar como cada noche por tu ventana, deja que sea la brisa que recorra refrescando tu cuerpo. Sentirás mi presencia cuando los vellos se ericen en tu piel. Como cada noche abriré tu ventana, sin despertar tu sueño tranquilo. Me acercare a los pies de tu cama, tiraré de la colcha que cubra el tesoro que vine a buscar. Sentirás como tu cuerpo se refresca al bajar las telas deslizándose por tu piel, serena y tranquila, tus ojos cerrados me esperaran llegar." Como un delirio, y detrás de las gruesas rejas de la prisión, deliraba Gustab, tras la atenta mirada de las enfermeras, mientras el cuerpo desnudo del escritor, dejaba que sus manos les poseyeran. " Abriré tus piernas y dejare que mi sabor te recorra, que tu piel se abra entre telarañas de deseo, el jugo de la vida correrá por tu sexo cálido y abierto, beberé del manantial que florezca de èl..." Así escribía en la pequeña servilleta, el la que la sangre de las heridas, servía de tintero para los poem...

Colapso....

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La angustia del frío y sombrío invierno en el puerto habían sumergido a Gustab en una profunda depresión. Las reiteradas embriagadas con agua ardiente y el fuerte tabaco que fumaba día a día, habían deteriorado la salud del escritor. Un mundo repleto de desenfreno erótico habían llevado al personaje a un mundo oligofrénico, casi tan distante como su razón. La soledad que le acompañaba lo iba arrinconando en un pasaje de su vida, donde los laberintos se sucedían uno tras de otro, donde las puertas se iban cerrando a su paso, hasta sumergirlo en una angustia que le arrancaba de cuajo cualquier atisbo de creatividad. La empolvada Royal, con hoja enquistada, parecía predecir el rumbo donde el desaparecería hasta convertirlo en un alma delirante y congestionada de ideas inconclusas. Un alma sin rumbo determinado. Sensuales imágenes ocupaban su mente, cuerpos desnudos que habrían sus piernas para ofrecerle cálidas caricias húmedas. El mundo del bacanal encuentro amoroso con el erotismo y la...

Irónico Placer....

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Los ojos de Teresa...

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Melancólica tras la barra de un bar la vi por primera vez, el vaso del fuerte licor mantenía su mirada extraviada en algún punto lejano. Fijos, herejes, apasionados, rebeldes, extraviados, irreverentes, amenazantes, sugestivos, extraños, pero bellos sus ojos iluminaban el bar, no había nadie que no los hubiera notado. Teresa era así, tras sus pupilas se agolpaban las ideas más revolucionarias, su vanidosa personalidad la convertía en estrella donde iba. Los hombres y las mujeres solían enamorarse de ese ser luminoso que las seducía con esos verdes manantiales de infinita profundidad, hasta la languidez de su mirada ocupaba los sentidos que poseíamos, atrapaba cada uno de los ojos que revoloteaban a su alrededor. Ese día Teresa tramaba algo, tras el humo del cigarrillo y los brillos del dorado licor, las ideas se iban dibujando en su mente, cada detalle parecía pensado con detención, las horas no pasaban por la pausada existencia de esta joven escritora. Sus ojos verdes dejaban entreve...

La esencia, Teresa.

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Hay miradas que a uno lo pueden transportar al infinito o a esferas que van más allá de lo comprensible. Pero hay otras (las menos) que aparte de llevarlo a uno lejos, definitivamente lo matan, lo hacen replantearte este viaje llamado vida como un nuevo ser, como un iniciado. Cuando me enfrenté por primera vez a la mirada de Teresa Wilms, en esa preciada fotografía tomada en Buenos Aires en 1916, comprendí realmente lo que significaba conocer una mujer con esa clase de mirar, a una "mujer fatal". En ese momento pasaron a mi olvido voluntario mujeres como Matta Hari, Isadora Duncan, Anais Nin o las hembras de Gustav. Pero esta mujer, tan poco conocida, pitonisa de las letras, generadora de tantas pasiones e incluso de un suicidio, ha sido una heroína olvidada por el pueblo chileno, como suelen decir acá, en la patria del sur: Ha recibido "el pago de Chile". Intentando resarcir, en parte mi olvido, de tantos años.Esta primigenia Marilyn Monroe, arquetipo verdadero de...