La proposición...
Se hacía tarde, esa noche el frío no dejaba estar en la calle, el bar estaba vacío, sólo un parroquiano dormía su borrachera sobre la barra. Serían como las 3:00 de la mañana cuando salí en dirección a mi departamento, al cruzar la calle. Al abrir el portalón note que no tenía llave, alguien lo había dejado abierto, no se, también podría ser la humedad, la cosa es que nadie se había preocupado. Al enfrentar la escala de granito, y el oscuro pasillo del hall, sentí a lo lejos, detrás de la puerta de mi departamento, un golpeteo monótono de una de las teclas de la vieja Royal. Subí procurando no hacer ruido, en la medida que me acercaba se hacía más intenso, el moho de las murallas soltaba su particular olor, la sensación de fierro oxidado al tomarme de las barandas de la fría escalera, me hacía tiritar. Cuando por fin llegué al departamento y pude mirar hacia adentro, logre descifrar la oscura figura de una extraña mujer sentada sobre el viejo y roto sofá. La silueta destacaba del fondo...