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miércoles, 20 de octubre de 2010

El Burdel... ( Algunas anotaciones de Gustab).


Desde muy joven asistí a burdeles, donde muchas veces escuche historias, miles de historias.
Las mujeres que trabajaban ahí, iban recopilando anecdotas que significarían un manantial de vivencias que algún dia debían ser transmitidas.
La vida de burdel esconde secretos inconfesables, pues ahí entran desde un presidente hasta el barrendero de la localidad, sin diferencias, sólo pagando por el servicio que quiere obtener.
Son en estos lugares donde los hombres lo cuentan todo, su intimidad, sus frustraciones y deseos, esto es un burdel, un gran cofre donde se esconden las vidas intimas de politicos, abogados, policias, en fin todos los escalafones de la comunidad.
Estas mujeres que se visten para satisfacer cada uno de tus deseos, por extraños y complejos que sean. Y cada una debe guardar estas historias entre las cuatro murallas de su dormitorio, conocen cada uno de tus secretos.
Amor, sexo, consuelo, angustia, deseo, de todo circula entre las historias de Burdel. Aquí podrás descubrir todos esos secretos que se guardan en lo más intimo de sus murallas y bajo las sàbanas mil veces lavadas.






Gustab; de ellas escribí mis primeras historias, y por ellas me hice escritor.

domingo, 25 de julio de 2010

"Las cartas a Sofía."

" Estaba confundido con las lecturas de una cortesana, eran cartas amarradas con lienzos de seda... de ahí debía de surgir alguna historia, de ahí debía definir que había leído, y sacar conclución para escribir un nuevo libro.
Las cartas estaban ajadas, olían a humedad... asomagados papeles que relataban la más extraña de las biografías afiebradas de una mujer. Nunca dejaba de mandar aquellas letras a Sofía.. quién era sofía?.. quién era la otra... enloquecía tras cada parrafo tratando de entender... mi obseción se volvía cada vez más ulcerante en mi estomago..sentía arder mi vientre por dentro sin lograr darle calma a mis pensamientos.. en cualquier momento llegarías hasta mi puerta para darme de comer aquella dichosa pastilla blanca, y luego lo de siempre, las manos regordetas de las enfermeras agitando mi sexo hasta hacerme explotar, sus labios sedientos que me harían escupir mis entrañas por la boca...luego el silencio, y mi mirada perdida en el techo de la habitación rebuscando telarañas sin habitantes, y aquellos vichos atrapados por los finos hilos de seda...los gemidos de las enfermeras se escuchaban lejos, pero sus caderas bailaban sobre mi...las hojas de papel, aquellas servilletas que había guardado, estaban arrugadas, y la tinta se perdía diluyendose en ellas, esperaba que ellas terminarán de gemir, que abandonaran el cuarto para volver a escribir, pero eran dos o tres que no dejaban de montarme y clavar mi sexo en ellas... luego del orgasmo de ellas..otros labios volvían a cubrir mi sexo para seguir succionando todas mis ideas, haciendome olvidar las letras que acababa de ecribir, perdiendo la continuidad una y otra vez de aquella historia... las palabras de aquellas amantes no dejaban de agolparse en mi mente...el silencio y la oscuridad se apoderaba de todo. El cuarto encerrado entre barrotes, y los rayos del sol, calentaban mi cuerpo desnudo y entumecido por la labor de las enfermeras... yacía dormido y perdido entre las letras... hoy no podría seguir con este libro escrito en servilletas... Dios dame una oportunidad  de salir. Gustab, al borde del suicidio...  "



Gustab, otra vez en el hospital...

martes, 13 de julio de 2010

MOJADA....

"Escuchaba desde la cama como la ducha mojaba su cuerpo, como sus gemidos atravesaban las murallas del baño del viejo cuarto. Yo le esperaba semidesnudo tendido en el colchón enmohecido por la humedad del mar. Valparaíso entregaba esa magia bucólica de estar tan cerca del mar y tan lejos de él, como la altura de los cerros lo permitían. Podía imaginar como deseaba salir de aquel cuarto de baño, con su pelo envuelto el una toalla , mientras yo, inquieto jugaba con mis manos bajo mi ropa interior esperándola… su cuerpo goteando mojado envuelto tras la toalla blanca semi gastada, y roída por el tiempo… parecía un hotel barato, pero sin embargo, era la antigüedad de la vieja casona restablecida para fines de hostal turístico, cada detalle estaba hecho de adrede, cada rincón de ese hostal guardaba una historia de amantes… como nosotros..Furtivos y escondidos de las miradas de nuestras respectivas parejas, que ni siquiera alcanzaban a imaginar lo que hacíamos en nuestros viajes de trabajo. De pronto la ducha se detuvo paralizando mi corazón… el momento estaba más cerca que nunca. La impaciencia tenía mi verga henchida y endurecida por el juego lujurioso de mis manos…mis testículos estaban gordos de deseo, llenos del más exquisito de los manjares…
Guardé silencio en la espera, no dejaba de mirar la roída y oxidada manilla que abriría el escenario más maravilloso que podría imaginar. Sentí como la vieja llave giraba dentro de la cerradura… esperé.. pero no salió, no pude aguantar, la lujuria entraba en mi mente poseyéndolo todo, y sentía como el corazón luchaba por mantenerse dentro de mi… me acerqué a la puerta y miré a través de la cerradura, detrás de la puerta podía ver sus nalgas blancas temblando por el suave masaje que se propinaba con la roída toalla, podía distinguir el fin de su espalda exquisita y desnuda… Me detuve a pensar mientras la espiaba si ella lo sabía o no, claramente sus nalgas le acusaban, estaban permanentemente ante mis ojos temblando…sentí que todo quedaba en silencio mientras volteaba hacia la puerta, su sexo brillaba, y sus dedos acomodaban sus labios vaginales para que se mantuviera perfectamente mojada para mi, rosada y enrojecida por el ejercicio que había tenido dentro de la vieja bañera de loza rústica. Todo se puso Blanco, la toalla la envolvía y su cuerpo se acercaba impaciente a la puerta de alerce carcomido por los golpes del uso que había en ella. Volví a la cama y me desnude para tirarme sobre la cama de bronce, que no dejaba de rechinar, y tiré la sabana que había desordenado para sólo cubrir mi sexo a su salida, la estiré para que mi sexo se dibujara bajo las telas। Cuando ella salió del cuarto de baño, me quedó mirando a los ojos incitándome con sus preguntas…
-¿Me esperabas?.- no respondí, dejé que sus ojos buscaran las respuestas a la luz dela sabanas revueltas. – mmmmmmmmmmm, creo que si- me dijo con sus ojos bien abiertos y fijos en el sexo que se esbozaba debajo de la tela.
Mis ojos fijos en ella, su cuerpo se dejaba traslucir bajo las telas de la delgada toalla, la luz que entraba por la ventana, la esculpía con su cálida luz.. el espectáculo era maravilloso. Su cuerpo aún mojado era , dibujaba su figura, y sus palabras nerviosas no escondían su impaciencia.
-¿ Qué ves?- preguntó।
-Nada… sólo un cuerpo que tiembla de lo mojada que esta- respondí.
Ella se acercó a mí mordiendo sus labios, temblando de impaciencia y esperando el próximo movimiento que haría.. Yo la esperé, y cuando estuvo cerca, desde la cama, estiré mis manos que fueron a desaparecer debajo de la empapada tela de que cubría su cuerpo. Sus piernas se apretaron atrapando mis manos entre los muslos mojados, y su boca gimió tratando de contener el aire que quería escapar tras los gemidos tibios que salían de su alma contenida de deseo y pasión… se alejó tratando de alargar el momento, tratando de ocultar el temblor que habían producido mis dedos rozando su sexo mojado. Me senté sobre la cama, y tiré de la toalla dejándola desnuda frente a mí, ella se congeló en el tiempo y el espacio… yo no dejaba de mirarla de arriba abajo sin esconder ningún pudor. Me encantaba, y deseaba tocarla con locura, pero me contuve, sabía que a ella le gustaba exhibirse frente a mí, le excitaba hasta perder la compostura. La atraje hacia mí, procurando tomarla de sus caderas aún tibias por el baño caliente que se había dado. Recorrí su cintura, rodié sus nalgas dibujándolas con mis dedos, y acerqué mis labios a su vientre para recoger con mi boca las gotas que corrían por él, temblaba como una niña indefensa, pero deseando que mis manos y mis labios no se detuvieran. Ella, tiró de la sabana, para dejarme en la misma condición,y miró fijamente mi sexo endurecido por el deseo, se agachó para alcanzar mis labios, mientras mis manos daban exquisitos masajes en sus senos, y rozando sus pesones con delicadeza. Pero no quería detenerme ahí, y la tomé con fuerza tirándola encima de mí, procurando que su sexo quedara en contacto con el mío, y mis manos pudieran disfrutar de sus nalgas redondas y tiernas, las que apretaba con suavidad procurando que sintiera mis manos sin dañar su piel. La tendí sobre el colchón, y entre con mi rostro entre sus piernas apenas rozando su sexo húmedo, estaba mojada, extasiada por mi ímpetu y deseo… hasta que alcancé su clítoris, el que se fue hinchando entre golpeteos y chasquidos de mi lengua, le vi crecer, le sentí mojarse, sentí como su vagina convertida en charco, empujaba para que yo pudiera profundizar en su interior. Su fragancia era intensa y su sabor empalagoso… denso.. pero tan suave como jamás le habría podido adivinar. Si vientre se batía entre contracciones,su voz parecía desaparecer a ratos, y sus senos al masaje de mis manos, se fueron endureciendo, creando una locura en mi mente, mientras mis dedos torneaban sus pezones endurecidos para soltarlos y estirarlos suavemente mientras crecían duros entre mis dedos. Mi lengua quería separar y entrar lo más adentro que se podía, ella jadeaba y gemía de placer hasta las lagrimas, mientras su corazón amenazaba con escapar entre sus senos… su vientre era una serpiente enloquecida, que no dejaba de contraerse ante las abatidas de mis boca que no dejaban de saborear el manjar que más le apetecía, la miel más pura que jamás probaría, los gritos y jadeos se apoderaron del viejo cuarto, su cuerpo agitado hacía gruñir el somier, el bronce golpeaba las murallas, luego una corriente de néctar empapó mi garganta, me baño en miel espesa, ahogándome hasta la locura… abrí sus piernas y me deslicé dentro de ella hasta topar el fondo acerado y mojado de su interior… y baile en su interior mientras ella jadeaba y gritaba de placer, agarrada a mis nalgas rasguñaba desesperada clavando sus uñas en mi piel, hasta lacerar mis duras nalgas que no dejaban de clavarse en ella hasta que por fin exploté dentro de ella soltando todo el caudal de que había retenido mientras ella se bañaba y preparaba su sexo bajo las aguas de la ducha… mojada… resbalosa y cubierta del semen más espeso que no dejaba de salir, y rebalsar su sexo de placer… ella se quemaba por dentro y yo me deshacía dentro de ella liberando todo el deseo contenido del que habíamos creado chat tras chat , palabra tras palabra… besos tras beso… luego rendidos y enredados entre las sabanas nos acariciamos hasta el éxtasis, mientras nuestros cuerpos seguían temblando al menor rose de nuestra piel…
Y gemimos en silencio mientras nuestros cuerpos seguían deseándose con locura y se preparaban para una segunda herejía de lujuria y amor. "
Gustab. Eterna espera.....

lunes, 19 de abril de 2010

Cartas de un amante...

Amo Valparaíso y todo lo que esconde, lo amo cual hombre moreno, de girones de canas blancas como la espuma del mar, su cuerpo delgado y desnudo haciendome el amor en un playa abandonada, lo amo mientras gime, infla sus pulmones, recorre, besa, muerde y revienta sus olas en mi sexo y a mis dedos cuando lo reemplazan.
Gustab me golpea siempre de noche, llega tarde y con bolso de cuero  a la espalda, chascón, lleno de callecitas empinadas, rincones oscuros y paredes pintadas, se hace esperar en un terminal lento y cansado, y con una sonrisa de repente lo alegra todo y a sorbos de vino y tabaco clandestino, ese que descargan los marinos gringos, me encumbra en los ascensores, mientras me acaricia para despertar mi deseo entre las piernas, aunque nadie lo nota, mi cuerpo se funde, y mis mejillas se sonrojan, mi vientre tiembla, y mis piernas se doblan.
En su cielo reconozco a Escorpión brilla entre nubes, me rio entre dunas y rayitos de sol, me dejo abrazar y medio desnudar, su mano me estremece este cuerpo cansado, a lo lejos las luces....Valparaíso entre mis piernas.
Me dejo amar por él, dejo que me tome y me penetre a su gusto, me vendo los ojos para no verlo, siento su lengua recorrerme, absorverme, succionarme, bebe mis jugos a destajo, en una ciudad ebria de mí, de mis pechos blancos y los pezones erguidos, de mi carne gorda y piernas bronceadas, de mi sudor, de mi saliva.

Despierta con mis ganas, con mis pasos cortos, con mis senos endurecidos, con mi espalda sudada, la acaricia entera caminamos  desde que amanece hasta que me duermo, desde la Victoria hasta Artillería, me monto en sus cerros, me encaramo en sus casas de colores, beso su boca, recorro su paladar y sus encías, muerdo su cuello, me pierdo en sus tetillas, hundo mi nariz en sus axilas, rasco su vientre, lo muerdo...infinitamente lo muerdo, desciendo a su centro mismo, me dejo golpear, entrar y salir, arrastrarse dentro de mí, atragantarme, soy los gemidos de una ciudad entera que lo ama y desea, Gustab es de todas y se entrega como las olas que bañan el puerto.

Con manos hábiles toma mis caderas y me embiste en plazas y bares, con borrachos y putas me llena de caricias técnicas ciegas y desconocidas, en una carpa me muestra sus virtudes, sus luces, sus artimañas patrimoniales, me adormece entre sus placeres, me duermo oyendo sus historias, entre sus brazos respiro y suspiro.

Y la luz cenicienta de su amanecer abre mis ojos, me muerde la oreja, me susurra palabras inconfesables, me cuenta secretos que no recordaré, me aplasta con su historia, como un trolebus recorre mi espalda, me masturba y penetra con sus dedos y labios hambrientos, el es único,él es un loco.Amanezco en Valparaíso, soy Valparaíso,

Amo a Gustab y sus viejos adoquines mojados, amo Valparaíso y todo lo que esconde entre sus oraciones vanales y vulgares... amo sus putas y bulevares. amo cada milimetro de su cuerpo oliendo a agua ardiente y tabaco.
 
Te amo Gustab....

sábado, 6 de marzo de 2010

Terremoto

"El puerto se había convertido en un desastre del que era imposible evadirse, el mundo caminaba como zombie por las calles desoladas, y todos se agarraban a las primeras manos que se les estiraban.
Así fue como bajar por las escaleras , mientras aún temblaba y el terror se hacía presente, una mujer en ropa interior que alcanzaba a escapar, se aferraba a mis brazos para gritar que el mundo se acababa, y que era hora de liberar todo lo que ella había escondido por años de pudor.
Sentados a las escaleras esperamos que todo dejara de moverse, una vez tranquilos, entramos a lo que quedaba de su casa y a lo que quedaba parado en su habitación, y entre escombros desocupamos el viejo catre de bronce y nos tendimos a esperar la replica que sería el final de todo, podíamos ver a través de los adobes que no dejaban de caer, el polvo y la luz del sol, envolvían la habitación en un halo intimo y aterrador.
Sus manos me abrieron el pantalón, y sus dedos sacaron la verga confundida y lacia , para convertirla con suaves lamidas en el obelisco que aún no caía en la plaza del puerto. Y el corazón pasó de un temblor a otro, convirtiendo el terror en deseo. Y acomodándome en la alicaída cama, mientras los somieres reclamaban, alcance sus bombachas para deslizarlas suavemente entre mis dedos, mientras mi boca buscaba beber de la sabia que corría entre sus piernas, y aunque la tierra seguía moviendose, no nos distraía de nuestras pasiones.
Los cuerpos cubiertos de polvo , se convertían en miel, y la luz que entraba por las grietas mientras seguían abriéndose, nos dejaban ver la piel sudada y empolvada de nuestros cuerpos. De pronto ella gimió dejando escapar un rugido de placer y alegría, mientras de mis entrañas salía el néctar que mojaría sus secos labios. Yo aferrado a los barrotes me hundí en su sexo y lamí hasta el ultimo rincón de su carne abierta y gozosa... y todo el polvo que aún quedaba entre las sabanas voló por los gritos desesperados de un orgasmo que nacía, produciendo más movimiento que el terremoto que acabábamos de vivir.... separé sus piernas y me enterré en su abierta piel, que no dejaba de latir, de untarse de saliva, de apretar y soltar hasta atraparme dentro de ella para transformar todo el terror que sentíamos en placer... hasta quedar exhaustos y tirados en el viejo catre de metal.

Allí, esperamos el fin del mundo que nunca llegó, y entre replicas repetíamos el ejercicio una y otra vez, mientras nuestros cuerpos embarrados por el sudor y el polvo no dejaban de gemir..."
Gustab, entre polvos y sudor.

lunes, 15 de febrero de 2010

San Valentín...


" Y le apretaron entre sus nalgas para sofocar el miembro de Gustab...Erotika y Ayanay no dejaban de gemir peleando la entrada que no podía ser... entonces le refregaron el miembro erecto hasta hacerle bañar las nalgas de ambas... después de una pausa, ambas como el ying y el yan bebían del cuerpo de la otra el suave elíxir que corría entre sus nalgas... mientras este alucinaba entre sueños eróticos, y gazas de la delicada ropa interior de sus victimas que cubrían su rostro y así, fueron turnándose para clavar la espiga del escritor por turnos entre sus delicadas piernas enfundadas en medias de seda, donde los corsé, no dejaban de apretarse a sus pechos...casi ininterrumpidamente le hacían eyacular guardando turnos de angustiosa espera, donde sólo dejaban de montar para beber de cada una, en la vajilla de piel donde la miel se acumulaba a borbotones, y que se habría cada vez que el acababa...
Abajo, el puerto bullía entre descorches de chapagne y golpes de copas, que no dejaban de resonar, en la tibia noche de San Valentín..."


Gustab, entre las sombras.