Hoy todo es soledad en el puerto. Al caminar junto al malecón, las olas parecen conversar con las rocas, la lluvia cae incesante sin dar tregua a los barriales que bajan por las escaleras, el frío es el único abrigo, la noche esta oscura. Intento seguir los senderos donde el agua no quiere pasar, los ascensores están detenidos. Puedo escuchar como los tirantes de acero se tensan al roce del frío, crujen como si se fueran a cortar, el propio peso los exige. Las escaleras se han convertido en caudales, las piedras tratan de contener las aguas... la humedad traspasa la suela de mis zapatos y el frío no deja respirar... es tanta la soledad que puedo escuchar los susurros del silencio conversando con la noche. La luz de la casona esta encendida, aunque el rojo ya no es tan rojo, el farol ya no tiene el color del día de su inauguración. Al pasar frente a ella diviso un cuerpo al otro lado del cristal, es Rebeca la chica nueva... dicen que tiene 18, y que es virgen... Pero jamás lo podrí...