Inmanere...
Leía este aviso en un periódico local, mientras pensaba en que significado podría tener el sexo , el erotismo y la sexualidad del ser humano con mi experiencia de vida, o en este paso por la vida;
(Aviso) "Este curso-taller pretende validar y reconocer la fuerza de la sexualidad como seres encarnados y sexuados. Dios entra a nosotros a través de los sentidos afirma San Buenaventura y esto implica una mirada a lo que somos como seres de placer y relación."
No tenía nada que hacer y decidí tomarlo. Había que estar muy loco para dejarlo pasar,, y entonces comprendí: Que el reconocimiento del cuerpo, la posibilidad de sentirse, de encarnarse, abre en el tema de la espiritualidad caminos interesantes de reflexión para comprender un poco más la trascendencia-inmanencia, (Inmanere, que significa «permanecer en» o «quedarse dentro».) Y ahí me quedé.
¡¡¡¡Eureka!!! ... Acertadamente, quien no se siente a sí mismo, no puede sentir a Dios. Quien no se ha experimentado a sí mismo, no puede experimentar a Dios.
Todo estaba claro... Los sentidos, la sensación placentera de tocar (se), oler (se), gustar (se), no sólo conectan con la realidad, sino que permiten acceder y profundizar en las relaciones de intimidad y de conocimiento del otro, pero además, permite acceder al sentido y a lo trascendente. Sólo ahí, en relaciones de auténtico deseo, confianza y compenetración se puede iniciar un camino de construcción.
Así, esta danza de eros y ágape, abrió paso al sentido más profundo de lo humano, a lograr la común unión y a este sentirse mutuo gracias al deseo y la atracción que me permitía acceder a una experiencia de Dios auténtica y liberadora orientado al autoconocimiento y el placer a través de técnicas tradicionales; respiración, presencia y tacto.
Por supuesto, esto era lo que buscaba y terminé acostado con la profesora. Creo que ella nunca había aprendido más. De profesora a pupila, de pupilo a profesor.... Ni Dios habría entendido nada. Pero la espiritualidad se apoderaba de nosotros.
Ella experimentaba la desnudez desde mis ojos, descubría la caricia desde mis dedos, su olor desde mi nariz, su sabor desde mi boca,,, se oía desde mis oídos... Descubrió la paz de sentirse libre y deseada y yo, sólo disfruté de mi sabiduría y mis ganas nivel Dios.
Gustab.


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Una entrada a todos los niveles perfecta, muchas gracias por participar con ella en mi Jueveando
ResponderEliminarUn abrazo
Encantado de participar Tracy.
EliminarEsa desnudez que comienza en los ojos , será la guía para una secuencia de momentos únicos.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo que Dios nos hizo para complacer y ser complacidos y no hay maldad en ello
Está reside en otros ámbitos que nada tienen que ver con la belleza del sentir de la vida
Saludos, Gustab
Dios no hizo dicen por ahí... nosotros lo aliñamos
EliminarUn poco pretencioso, creyendo que él es el maestro y no el aprendiz, pero el relato me ha gustado mucho leerte y descubrir esa visión sobre Dios y la conexión con los sentidos y el placer.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sólo me tienes que leer. ;)
EliminarUn aprendizaje.
ResponderEliminarTiene sentido llegar a lo elevado a través de los sentido.
¿Y que más estimula a lossentidos que la sexualidad?
Y parece que la pr fesora también aprendió algo,
Saludos
Uno nunca termina de aprender.
EliminarA nudez pelos olhos... Ambos aprenderam algo mais,aluno e professora! Proveitoso curso!
ResponderEliminarabraços, lindo dia, chica
La desnudez sin pudor siempre será el primer paso a la agonía del orgasmo
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