Sándalo...
Los poemas cantan el deseo de los cuerpos, de la piel que se une a las palabras. Ese verano inolvidable, ella jugaría a crecer...
Quizás era el aire caliente cargado de oración, quizás, pétalos abiertos en la piel.
Ella tiembla al escucharse, mientras sus dedos escudriñan en su piel. Luego vendrá el orgasmo, quedando una huella de azafrán sobre su piel y su aroma perfumado por el sándalo en sus dedos. Es el escandaloso deseo; algo ha cambiado éste verano.
Ella muestra su riqueza, su piel abierta al éxtasis, sus rincones carmesí y sus ríos de plata. El encierro de su brocado púrpura iluminado, mojado por la humedad del momento.
Sobre su corazón, dos espejos ovalados agitados y coronados por erectos botones de color ámbar,... Ese día vio la daga con empuñadura de jade, se sometió, deseando que le cortara la piel.
Su mirada manchada de infancia, intenta asemejarse a la mujer; su silueta cambia, las calles ya no parecen tan divertidas, pero muestra su riqueza en ambos pechos al pasear por ellas: ¿Qué puede haber más delicioso que ver el cuerpo de una mujer a punto de probar el deseo?.
Su pudor era una isla bañada por olas constantes, era miel de belleza. Hoy tiene las partes de la temprana juventud conspirando por el deseo de complacer y ser complacida. Abajo, placer de deliciosas vides en cuya alma de sombra, está el bendito despertar . Apenas amaneciendo, está llena de sueños.
La adorable criatura juega a ser mujer , mira la profundidad de su ombligo y con una mirada lateral, acaricia su piel confirmando el crecimiento de sus nalgas, de sus senos. Acaricia en secreto su tormenta, su cintura agitada por el calor de ser, aunque se mantiene unida a la timidez con el rio desbocado entre sus piernas.
Aún practica la virtud, pero en secreto desea pecar, daría su vida antes de entregarse por completo. Una sola mirada al amante ocasional y la prohibición, incluso a pesar de lo que más le gusta, el temblor en su cuerpo y el escandaloso vacío que le deja luego de marchar sin volver la vista atrás. Se acabó el verano, sólo queda crecer.
Gustab; Quiero ser tu verano, Quiero ser tu piel.



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Gracias por tan bonito relato, donde el verano es vida y un nuevo amanecer en el cuerpo de esa niña que se va convirtiendo en mujer. Muy bonito, Gustab.
ResponderEliminarTe agradezco tu participación.
Gracias a ti por dejarme plasmar en tu blog tan hermoso relato, que curiosamente suele ser en verano inolvidable.
EliminarQuizás esos pecados no lo son tanto. Toda niña se transforma al ser mujer y el deseo despierta dentro de ella con verano sofocante o sin él.
ResponderEliminarMuy buen texto.
Un abrazo
La piel y el cuerpo se vuelve tibio.
EliminarEl verano se convierte en juego eterno.
Daga de fuego, estuche de agua
Hola Gustab,
ResponderEliminarDescribes muy bien ese bombardeo de hormonas que pasamos en la adolescencia. Quizás, al estar sola, pierde el temor a su deseo... empieza a madurar.
Un saludo
Madura y se vuelve frágil.
EliminarSe vuelve sombra
Y luz ...
Brilla como si volviera a nacer,
Definida, completa intransigente.
Madura y se vuelve frágil.
EliminarSe vuelve sombra
Y luz ...
Brilla como si volviera a nacer,
Definida, completa intransigente.
Recuerdo rsa confusión de sensaciones e incógnitas, deseando lo que se teme mientras por un lado se desea crecer y por el otro pesa la culpa y el miedo por lo que nos obligaron a asumir. Un abrazo
ResponderEliminarSi, las adolescentes suelen pasar por eso... y es tanto lo que las he observado, que creo entenderlas con un mínimo de esfuerzo. Tengo una hija que pasó por todo eso, una hermana... y de verdad se vuelve difícil de soportar... pero es de una belleza única, mágica.
EliminarHas escogido ese trozo de vida adolescente en la que todos y todas hemos sentido los mismos miedos y los mismos deseos.
ResponderEliminarMuy original el decantarte por estos días tan especiales.
Me gusta eso complejidad cuando ellas lo descubren mientras muchos terminan jugando con juguetes... La barbie se convierte en mujer, con las antiguas muñecas te preparaban para ser madre, con barbie , ser mujer.
EliminarAún lleva la infancia prendida en la mirada, pero el verano le ha cambiado la piel.
ResponderEliminarDescubre que crecer es un jardín donde florecen el asombro y el temblor.
Cuando el sol se despide; ya no queda el verano: queda ella, aprendiendo a nombrarse mujer.
Y es momento en la vida sólo te toca mirar y entender.
EliminarY a ella le toca descubrir que ser mujer no se sucede de un día para el otro, llega despacio, entre el asombro, las dudas y el valor de habitarse.
EliminarTú miras y entiendes...
Ella vive, siente y florece.
Como sempre uma arte de criar historias dentro de uma realidade. Aqui as transformações por que passam os seres independente de sexos. Seja num verão ou inverno, havera sempre uma Primavera florescendo nos corpos desejosos de crescimento e de viver emoções.
ResponderEliminarBelo trabalho Gustab.
Abraços e bom domingo de feliz semana.
Creo que hay dos etapas emocionantes en la vida, la adolescencia y el descubrimiento llena de curiosidad, y una tercera edad donde ya conocemos eso que nos parecía una curiosidad
EliminarDespierta la piel en ese verano convirtiendose en mujer.. Bonito!! Un abrazo.
ResponderEliminarCuando la flor se abre al rocío
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