El Quinto Elemento.

Nadie no tiene cuerpo. Todo el mundo es para cada cuerpo, cualquiera con cualquier cuerpo. Estoy atrapado en este mundo desolado y estéril... El desdén y el rechazo se encontraron con oportunidad de escapar.
Escribo muerto, arrojo palabras a la habitación obscena del papel que se esconde detrás de las palabras, a la perversión de mi tinta y de aquella orgía sublime, surge mi aliento.
Las ramas erguidas sobre recuerdos invertebrados probables me hipnotizan hasta el punto de embrujarme. Las espinas sangran.
Somos pasajeros, efímeros, perdidos, errantes, metamórficos, universales., prohibides.
Me invento crudo, desnudo de incertidumbre y embrujo.
Arrodíllame entre ofrendas, tiéntame hacia una nueva resurrección, hazme mortal y culpa, convencimiento cruel... escribo sólo; solo escribo...
¡¡¡Quiero una pastilla para olvidar!!!.
Estamos desnudos, nos tocamos... Recorro su cuerpo palpitante, caliente en su mente, frío en sus carnes. Nos entregamos, el orgasmos esta cerca, lo siento y lo siente. Nos mojamos y alimentamos de nuestros fluidos tibios y sangrantes... volamos libres de nuestras obsesiones... Entonces somos; Agua, aire, tierra, fuego... Éter... éter...
Somos el quinto elemento...

Gustab:
Oremos
"Abún d'bashmaya Nethqadash shmakh Teitay malkuthakh Nehwey tsebyanakh ykana d'bashmaya aph b'arha
Hablan lachma d'sunkanan yaomana Washbuqlan khaubayn wahtahayn Aykana d'aph khnan shbaqn 'khayabayn syuna la patsan min bisha Metol d'dilakh hi malkutha, wa khayla, wa teshbuchtha, l'alam almín..."
Amén....

Un jueves con Dafne. 

Comentarios

  1. — Amén, susurré, pero no como quien reza, sino como quien despierta.
    Y entre las ruinas de todas las palabras que quisieron salvarnos, encontré tus ojos.
    No prometían redención ni olvido, apenas una tregua.
    Me acerqué a tu sombra y la mía dejó de temblar.
    Éramos dos cuerpos cansados de ser frontera, dos incendios aprendiendo a arder despacio.
    Tus manos no me poseían... me reconocían.
    Y en ese reconocimiento hubo más vértigo que en cualquier caída.
    Afuera, el mundo seguía estéril y desolado.
    Adentro, en el pequeño templo de la piel y el silencio, respirábamos el mismo aire.
    Bastó un roce, apenas un roce, para que el tiempo olvidara su oficio.
    Entonces comprendí que no necesitaba una pastilla para olvidar, necesitaba una razón para quedarme.

    Y esa noche, eras tú.

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    1. Me acerque a tu sombra, te vi temblar y en la oscuridad te busque para llevarte conmigo a la perversión de mi tinta y de aquella orgía sublime donde surgió el aliento para llevarte al templo de la piel y el silencio... yo contigo , tu conmigo.

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    2. Me dejé llevar por tu sombra; y en el roce de la noche, encontré refugio en tu aliento, allí, donde la tinta arde en silencio y la piel guarda sus secretos, fuimos un mismo pulso... tú en mí, yo en ti.

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    3. Sólo podemos ser sombra... el límite somos nosotros, los pulsos no tienen tiempo ni espacio.

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  2. Hay pastillas para olvidar, pero no son eficaces para desear.

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    1. El deseo es a la perversión de mi tinta y de aquella orgía sublime, donde surge mi aliento.

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  3. Impressionante, quase impactante e muito bem trazido teu texto, Gustav! Bela participação! abraços, tudo de bom,chica

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    1. lo impactante va más allá de la pervensión de la que se me acusa, la orgía esta lejos del limite que nos ponen los incautos.

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  4. Respuestas
    1. No voy por los aplausos, voy por la libertad de escribir sin limites.

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