Detrás de los barrotes.
Detrás de los barrotes de mi habitación, ásperos por el paso de los años y la humedad, enverdecidos por el rigor de la sal, pienso en cual será mi salida... Cual vía crucis vestido de karma y poemas. Visten de frío cada uno; Y aquí estoy, desnudo y en silencio mirando a través de ellos hacia la salida del sanatorio y con una gran pastilla trabada en mi garganta... blanca y cruel, entre las cuerdas de mis palabras.
Así espero las visiones del día, llenando mis noches oscuras, encerrado entre estos cuatro muros blancos, guardando el silencio en mis labios. No hay palabras, solo demonios que dan vueltas a mi cabeza. Las enfermeras llegan en la oscuridad, mientras el dolor corroe mi garganta seca por el yeso de los muros. Un profundo dolor, un poeta en el abismo, un verso en el vacío..
Bajo la sugestión del infierno, hacía un largo y lento examen de la existencia noble para mi revuelta vida. Luchaba inútilmente por encontrar respuestas en esas delirantes imágenes de demonios que volaban en la oscuridad como luciérnagas de candilejas.
Danzan las arañas entre los barrotes, en los rincones, esperando el ritual, meciendo sus telas acariciando el rostro sumiso de quién las reconoce y guardando todos mis secretos. Pueden ver los peces dibujados en las aguas como yo, fundido en la esperanza de un nuevo encuentro con la libertad.
Aún puedo sentir esas uñas amarillentas que bajan por mi vientre, dan vueltas por la habitación, y resbalan ásperas sobre los barrotes azotando el oxido con mis dedos...
Ella entrará desnuda y culpable, rodará la llave del picaporte trabada por un cerrojo y la dejará caer , temblará ante mi figura desnuda. Cual vasallo, esperaré sus ordenes, hasta desgarrarme en mi impaciencia. Ella espera dar su entrega, una pastilla más para someterme a su desvelo y desvarío.
Los rayos de luna tocan su cuerpo creando un halo mágico en su piel... yo espero, erecto e impaciente.
Artesanos de la palabra

.png)
Ella sonrió apenas.
ResponderEliminarNo llevaba llaves ni remedios para liberarte, llevaba una ausencia escondida entre sus dedos.
Llegó a recordarte que algunas celdas desaparecen cuando dejas de nombrarlas.
Se acercó hasta tocar tu sombra.
En su mirada habitaban todos los inviernos.
— Mírame, -susurró-.
Y al hacerlo, los muros retrocedieron un paso, el silencio perdió su filo y tu nombre, tantas veces enterrado, volvió a respirar entre sus labios.
Ella no venía a salvarte del encierro.
Venía a quedarse dentro de él, contigo, hasta que dejara de doler.
te esperaba, le conteste, me dejaste con palabras llenas de obsesiones, sin embargo temblaron mis dedos buscando esa caricia que me arroparía mientras me quedaba dormido... tu calor cerca del mío mientras mis demonios se desvanecen por esta noche. No me dejes sólo, enséñame la caricia que no duele. beso... el invierno que no da frio.
EliminarNo te respondí con palabras… te respondí con silencio.
EliminarEse que se acerca despacio, sin pedir permiso, hasta rozarte la piel como si ya te conociera.
Y si tiemblo, no es distancia… es la forma que tiene mi deseo de no saber quedarse quieto.
Eras el rayo de luna, el halo mágico que entraba desnuda mientras me pedía que te diera la espalda para abrazar sin permiso el cuerpo desnudo que se quedaba quieto mientras tus dedos me abrazaban tímidamente por la espalda... y estabas tan cerca, que el fuego de tu piel me hizo no tenerle miedo al fuego que me abrazaba... no pedías nada a cambio, sólo mi atención, mientras, yo rescataba los verso perdidos en el vacío sacándome del abismo.
EliminarTus dedos calmarían a las arañas y te acompañaría en la danza de la noche...
-No eres tu, soy yo.
Gutab.
tu desnudo rozando el mío, tranquilizaba mi alma.
EliminarNo preguntes...
EliminarEscucha cómo el aire se detiene cuando en mí piensas.
Si me acerco, no es para ocupar tu vacío… es para volverlo respirable.
Y en ese instante breve; ya no somos dos... somos el mismo temblor buscando calma.
Acurrucarse conmigo, escucha el silencio..en él me vas a encontrar
EliminarEsos barrotes son crueles y testigo de pasiones inolvidables.
ResponderEliminarQue esas pastillas calman o alborotan sun más.
La visión de los barrotes desde dentro, desde el interior de la locura.... Me encanta también la sucesión de comentarios continuando el relato. :)
ResponderEliminarAlguna vez, sería maravilloso que pudieses agregar a las descripciones cuál es la afección que sufre tu personaje, lo haría más real, contribuiría a la imaginación del lector, en cierto punto lo acompañaría, ya que siempre mencionar la medicación, pero jamás para sanear qué dolencia. Coincido con Silvia, la visión desde adentro es muy poética y desgarradora, animate a completar de qué sufre. Rosana
ResponderEliminar