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martes, 23 de junio de 2015

A cambio de unas pocas palabras de poeta.


 “…ella conduce su cuerpo con toda decisión, su culo es más sonoro que los mundos de Rubens y se parece a la esquina de las palomas de l´Avenue des Champs Elysées …todo lo más habrá que ver cómo vivir sin ella…no me voy solo cuando salgo de tí, sólo busco otra para guarecerme del respingado culo que acabo de desenfundar, ya estaba húmedo y sus carnes descansaban sobre las fundas gastadas del viejo catre de bronce, hasta las bolas estaban negras por el paso inexistente del tiempo... es un bello culo, pero se me antoja otro ..”....
Nada hoy tiene sentido, lo que acabo de escribir no tiene principio ni fin, ni lógica alguna, a veces pienso que el sanatorio en algo había cambiado mi mundo de escritor, y aún cuando intento retomarlo, no logro encontrarle sentido... Veo en mi ventana los últimos rayos tibios del Otoño que nos acaba de dejar... el sillón de batro paja seca medio desarmado , me invita a recostarme en él, el sol entra por la ventana y da de lleno, la manta de huaso que alguna vez me regaló Pablo, toma sentido sobre el sillón, aunque los marcos de la ventana están un poco roídos por la humedad. Todo me invita, me invita a sentarme a conversar con esos últimos rayos del otoño que me acaba de dejar....
Tendré que pintar los marcos, hasta telarañas cuelgan de él, huele húmedo, pero es un tono agradable después del aroma del sanatorio. A pesar del moho que adorna los rincones del ventanal, y el encadilamiento del sol sobre mis ojos, me recuesto para pensar una vez más esas lineas sin sentido, cierro mis ojos, el tibio rayo calienta mi rostro y mi cuerpo frío.. uf que ganas de dormitar, que ganas de dormir, pero debo esperar la noche, sino, terminaré en algún bar desvelado....El ruido del puerto me mantiene despierto, y no es el mar, tampoco el trafico en la ciudad, son las voces del cerro.. el del diario que no deja de gritar... mercurio mercurio...el que me trae la leche que discute con alguna cristiana bajo mi ventana, la de la fruta, que aunque no esta fresca, no deja de ser.... y el café, si el café, con la ventana abierta todo despega, los aromas se cuelan por todos lados e inundan el departamento que tanto tiempo lleva cerrado... el pan recién horneado es una delicia ... y la fritura de huevo que le cocinan a algún marino u obrero, que de trasnoche se atrasó... pero, todo se mueve lentamente en los cerros. La royale que de seca su tinta, sólo me perfora las hojas, no me deja concentrar.. sólo necesito un momento, sólo un momento, quiero dormir.
La cama no deja de rechinar, hasta el somier esta oxidado, y la chica que duerme ahí, esa de las nalgas de paloma, se mueve de un lado a otro, bellas nalgas, tan frescas y jóvenes, el sol también alcanza sus cara y no la deja dormir... quien la manda a embarcarse con un escritor tan loco como yo... pero como ella escribe, seguro que quiere sacar algo de mi, pero la royal, la vieja royal, ya no tiene tinta, sólo golpea y perfora.. que voy a escribir... pero luego vierto un poco de tinta de pluma y las letras aparecen mágicamente.... Pero que bella es, que bella. Su cuerpo es tan perfecto, tan perfecto, que podría escribir sobre ella toda la noche. También es algo vulgar , media hippie, de esas gringas blancas como la leche, pero tan joven... es rica, es muy rica. Su piel tiene un olor descuidado, como si el desodorante no fuera su mejor amigo... lo que más me gusta de ella , es que es natural... su sexo esta  cubierto de vellos, como sus brazos y sus piernas, pero son tan blancos que hasta me parecen atractivos... es como ... chupar un tesoro, rubios rubios... y su sabor es más suave que la de una piel morena... no lo entiendo, pero me gustó... y se entregan tan libremente al sexo, que hasta parecen que se hubieran enamorado de ti.
Desde la silla logro que mis manos la recorran, y hasta se pierdan entre sus nalgas, y que ese olorcito a sudor y sexo, impregne mis dedos, además que del sexo se puso a dormir, tiro como 5 frazadas en la cama, sudó como china, si anoche podía sentir las lagrimas de sudor entre sus carnes, eso mismo me permitió entrar entre ellas, carnosas y respingadas... ¿porqué le gustará tanto por el culo?... porque quedarse con todo ese olor entre las nalgas... de sólo pensar me vuelvo a excitar... pero ya le entro más suave y las pastillas dicen que disminuirá mi libido, pero yo sé que no es así, sólo me siento más cansado, pero sexualmente, las ganas y la facilidad de tomar forma y estructura , se mantienen intactas... la deseo ... se que la deseo y antes de echarla a la calle , quiero volver a hacerle el amor... ojalá no despertara...
ahí esta, entregada a mis caricias, gime como un bebé, refunfuña y reclama, quiere seguir durmiendo, y mis besos sobre sus nalgas no la dejan dormir, pero se deja...remolona , que exquisita eres, que fragancia.. me volviste loco desde la primera vez que te vi en el bar, entre intelectuales hablando de literatura, hasta que alguien me señaló a mí. De ahí, sólo un baso de ron...y nos comunicamos sin hablar, tu hablabas y hablabas de mis libros, y yo sólo fumaba y bebía, hasta que no pude más y te dije que te callarás y fuéramos a hacer el amor, no quería escucharte hablar ni preguntar nada, y los vaqueros hechos tiras, de donde tu piel florecía .. me excitaban , en que querías que pensara, conocías mis libros más que yo, de que íbamos a hablar... y a tan sólo cruzar la calle, mi cama revuelta reventó tus sentidos, y no demoraste en dejarte desnudar y te dejaste obligar a beber de mi sexo, para obtener sólo unas palabras de poeta a cambio... yo sólo me tiré en la cama sólo a gozar de la fina sonrisa que me abrazaba haciéndome tiritar y agarrarme de los barrotes de la cama mientras repetía y repetía...

-fock me.. fock me... fock me ... hasta derramarme en Tu boca, de ahí en sólo una aventón baje los vaqueros donde yo los quería y mientras tu gemías he implorabas, te volteaba el culo para hacerlo mío... me habías convertido en un salvaje, y tu sólo te entregabas a lo que mi mente inventara. 
Tengo que pintar estas ventanas... tengo que llamar a rosa para que limpie el departamento, y comprar algo para comer, aunque sólo sea café y pan... que día será hoy.. que día.. que ricas  nalgas. ¿Porque hoy despiertas en mi cama?... ni se quién eres y resultas ser morena, ahora eres morena y yo sin saberlo hasta hoy en la mañana... me encanta el sol que entra por mi ventana "

…ella conduce su cuerpo con toda decisión, su culo es más sonoro que los mundos de Rubens..." y se va sin siquiera saber yo su nombre, pero que importa, ella sabía el mío y había leído todos mis libros...que rico culo tiene, que lindo ....





Gustab, blasfemo y sin remedio.


lunes, 1 de junio de 2015

Otoño

Caminaba por los patios del jardín del sanatorio y divagaba entre mis escritos creados en lo más profundo de mi mente, las hojas se quebraban bajos mis pies, crujiendo y llevando el sonido hasta sus oídos...muchas mujeres, muchas vidas. Entonces los recuerdos volvían a surgir, otoños dorados y lluviosos, los distintos aromas a jazmines , a tierra mojada, y el frío que entraba por los pies, el rostro de la vecina brotaba chispeante entre las hojas,... alta y de constectura grande, una gran sonrisa, unos ojos café dorados y profundos.
 Solía mirarla mientras caminaba, de andar elegante y sinuoso, una hembra de tomo y lomo, juguetona como una chiquilla mimada, seducía a cada paso con su pañuelo envolviendo su cuello, mostrando su escote entre las telas desordenadas... un perfume dulce y con notas cítricas entraba por mi nariz, haciendo inevitable el seguirla con la mirada, cuando apenas se acercaba y pasaba por mi lado... luego su falda más arriba de las rodillas, sus caderas y sus nalgas turgentes que iban de lado a lado insinuando todos los placeres que uno podía soñar, luego volteaba disfrutando la mirada fisgona de adolescente que sabía encender cada vez que se me acercaba.
 En esa mirada el tiempo se detenía, pasaban siglos por tu cabeza, y sentías como tus piernas se doblaban, y se te humedecía el sexo con sólo pensarla. Todo entraba en tu mente como un gran tornado revolviéndolo todo, y así, cada día que salía a pasear esperando su llegada. Mmmm , la palabras se congelaban en tu boca, los labios parecían atados a tus pensamientos, y tu estomago serpenteaba dentro llevándote incluso a las nauseas... el deseo se hacía carne, y tu pantalón pitillo, no ocultaba la erección que te producía.
Ella disfrutaba las miradas de los adolescentes y les hacía imaginar justo lo que sabía que provocaba. Señia un ojo y juntaba sus labios para hacerlos más gruesos y carnosos. Todos nos escondíamos cuando por el barrio aparecía su marido, un caballero de sombrero y bastante mayor que ella, pero acaudalado, cosa que demostraba en cada cosa que lucía su vestuario, cadenas, espejuelos de oro, grandes puros apretados por sus labios, y esos dientes quebrados y fundidos en oro puro, el se pavoneaba cada vez que salía del brazo de su mujer... pero no escondía su rabia cuando todos le miraban... se sentía envidiado, pero además muy inseguro a los gestos de su mujer.
En mi época de adolescente, disfrutaba del otoño como ninguna estación, el ruido de las hojas secas, su caída de los Liquidámbar, sembrando el suelo del exquisito dorado y de algunas hojas rojizas que parecían sangrar entre las amarillas, me tiraba para descansar y acostarme mirando el cielo azul cubierto de nubes blancas. De ahí mi cabeza se disparaba en las más exquisitas alucinaciones y sueños despiertos sin que nadie me perturbara. Los matorrales hacían de mi descanso una guarida de donde nadie me podía ver, el viento frío de otoño y la humedad del cesped,hacía que todo se sintiera aún más agradable...Hasta que un día, en esos sueños imperturbables escuche el crujir de las hojas suaves cerca de mis oídos, tan cerca, que casi podía oler cuando se quebraban y abrí los ojos para encontrarme con unas piernas largas, y una enagua que serpenteaba ante mis ojos, unas pantorrillas tan dibujadas como la obra de un gran artista,... ahí estaba ella, mirándome fijamente a los ojos y sonriendo socarronamente... Sin pudor sus piernas se separaban buscando mi rostro, y dejando a la vista todo lo que podía ver de donde estaba... seguí cada centímetro de sus piernas, e inevitablemente terminé justo en ese triángulo oscuro y perfumado que dejaba caer el aroma más exquisito sobre mi rostro encendido de purpura escandaloso, y cuando quise reponerme y levantar mi cabeza, me vi prisionero por sus tobillos, y amenazado con sus filosos tacos aguja.
 -Te gusta mirar?.- preguntó
 -Si,.- respondí con una seguridad que no sabía de donde aparecía.
 -Entonces disfruta esto,. .. Así fué como sus piernas empezaron a separarse ante mis ojos tan abiertos, que parecían salir de sus órbitas, atónitos con lo poco pudoroso de sus palabras y pude ver en detalle como los encajes de su calzón se agitaban de un lado a otro, dejando escapar sus labios íntimos entre las costuras, los que se dibujaban suaves entre vellos que se quebraban entre los hilos...

 - Mira, si mira y dime que tan bello es.- temblaba su voz en cada palabra. Y yo sólo atine a levantar mi cabeza para alcanzar ese rincón tibio y húmedo que me embriagaba. Ella apretó sus piernas amarrando mi cara entre sus muslos y dejó que la tela se separara dejando entrar mi nariz y mi boca dejando que mi lengua entrara, sin vergüenza, afirmó mi cabeza para que se clavara dentro y mojarme de su esencia, impregnando su fragancia en mi rostro ya afiebrado de excitación.... mis ojos se nublarón y un calor entibió en frío que segundos antes sentía, agitó sus muslos y parte de sus nalgas sobre mi rostro hasta hartarse y terminó gimiendo y doblando sus piernas , para ahogarme contra el suelo, y refregarse hasta que un profundo quejido enmudeció el otoño,... se derramó sobre mi boca y dobló su cuerpo para alcanzar con su boca mis labios y besándome dijo... .
-Eres un niño exquisito, sigue así y me tendrás antes que el otoño llegue a su final y podrás conocer porque una mujer no puede vivir sin un hombre...

 -¡¡¡Vamos Gustab, vamos !!!!... hora de tus pastillas, ven acá viejo travieso. En que piensas este otoño, en que lugar de tu vida estas ahora...alguna mujer que no conozcamos?.- reían y gritaban las enfermeras desde el balcón del sanatorio mientras yo apretaba mi mano sobre el pantalón...
pero yo ya no escuchaba, mi mente divagaba en otoño.

Gustab.