Se abrió como las alas de una mariposa, se escondió tras las luces de la ventana, mientras mi boca sólo deseaba probar cada uno de sus rincones... Éste es mi paisaje.
Su cuello lánguido y tranquilo brillaba por el sudor anestésico del día. Más abajo, sus senos escondidos entre las sábanas con luz de plata en sus copas, dos breves montañas haciendo temblar mi garganta , mientras mi mente se azotaba entre los deseos de descubrirla..
Me espera su piel de espigas danzando entumecidas en la oscura llanura de su espalda , la figura sacudido a besos en la redondez de sus nalgas y en el abismo de sus caderas.
Su cuerpo posa desnudo enredado entre las sabanas. Mi boca se aferra a la forma de su cintura, a los quiebres temblorosos de sus respiros; Al mirarle, su espalda tallada con un final de dunas de arena dibujadas por el viento y entre los volúmenes del derrière, el estero brillante, el sudor de la angustia en su mirada.
Mis manos dibujan, mis dedos irrumpen el calmo desierto sembrándolo de deseo despertando las aguas dormidas en la travesía. A sus temblores, el polvo levantado por mi boca.
Las piernas se abren mostrando una caracola de nácar, el pozo de agua, el abismo de luna enmarcado por sus vellos de rosas negras, otoño dorado regado con agua a raudales tibios, humedal de fuego coronado por su imagen sutil.
Mi boca la busca convertida en espuma, haciendo susurrar sus labios que sonríen al viento, luego, cada gemido marcando el tiempo que no existe en el tiempo, tiempo detenido.
Al fondo danza vibrando la lengua en el bosque inquieto, los arenales derrumbándose sacudidos por mi sed, encendidos por mis dedos. Arenales de luna, espigas de fuego, estrellas fugaces arrancadas a besos; El jadeo sopla en mi boca y su largo gemido me provoca noche de cuerpos, campos de éxtasis y orgasmo.
Así suelo vivir un viaje, no solo sexual y erótico, sino también espiritual. La imagen se desvanece en el vaho de la habitación, donde ella y yo respiramos conjunta y agitadamente.
Actuó la fuerza divina, conectamos con la mística del éxtasis y podemos ir más allá del abismo espiritual; adoré cada uno de sus rincones, las caricias, los besos.. Amén... amén...
"Al cerrar los ojos... vive el momento y no tengas pudor de disfrutar este viaje". La emoción se intensifica, concéntrate en tu intención y visualiza como lo practicaste. Luego, al llegar, retén la sensación de tus deseos antes de liberarlos al Universo.
Disfruta la conexión cósmica por encima de todo y quédate reposando en su vientre mientras ella se contonea buscando en su orgasmo la explosión de estrellas.
Gustab

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