La combinación entre sensación de control y excitación, me hace querer experimentar la sensación intensa de estar viendo algo extraordinario. Una pequeña dosis de emociones fuertes que podemos saborear..
Este estado nace en la soledad de mi habitación, me ocurre con mucha frecuencia, y sin embargo es más fácil que aparezca cuando siento que nadie está mirando o me ve, eso me permite dejar de preocuparme por la imagen que doy y mi atención se puede focalizar totalmente en la tarea en cuestión. Entonces imagino o recuerdo momentos que luego escribo, no me preocupa quién me lee, sólo suelto lo que mi cabeza y cuerpo viven; Un desnudo mirar desde mi erótica y sensual vista de la realidad, donde los cuerpos se funden en una danza de sensualidad y lujuria, donde la belleza es sólo lo que yo siento.
Normalmente, se produce en una habitación en la que estoy solo y puedo relajarme sin pensar en lo que estoy haciendo, la ducha por ejemplo. Además, tengo la posibilidad de ajustar la temperatura del agua y de masajearme la piel relajándome, lo cual a su vez, me lleva a producir estados de libertad. Libero dopamina, una sustancia que en multitud de contextos me pone de buen humor y ser más creativo.
A partir de ahí, el resto es simplemente unir los puntos, ordenar las ideas y hacerlo real: Estoy solo, con un sonido constante que enmascara todo lo que pasa con mi cuerpo y las paredes están tan aisladas que toda lujuria rebota en ellas; además mis manos están ocupadas, pero mi cabeza no. La magia surge adentro, fuera de la realidad, alejado de los problemas, y sólo importo yo y la imagen en mi cabeza.
He visto a las enfermeras al abrir la puerta, me esperan para la pastilla y luego convertir mis ideas en realidad. Quizás no ven las cosas como yo, pero satisfacen sus fantasías.
-¿Aún erecto Gustab?, quiero saber más de lo que pasa detrás de esa puerta...
Gustab
Lo que otros sienten AQUI


Gracias, Gustab.
ResponderEliminarTu texto hoy es aún más tú mismo; por lo tanto, mi agradecimiento por ser así.
Cuando nadie nos ve, somos realmente nosotros, dejamos cualquier pose fuera y nos centramos en el yo más auténtico.
Las manos ocupadas y la cabeza no... Sacando de contexto la frase, no sé si alguna vez lo he conseguido. Un saludo.
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