Lo que miraba Baudelaire, el del cuarto 88. Poseía una mirada humana, tanto más irracional que el día que lo habían gestado.
Su madre limpiaba el retrete, cuando su padre entró intempestivamente al baño, subió la falda de Madeleine, su madre, y brutalmente le encestó toda su humanidad para dejar su semilla dentro, en un lapsus tan corto, que ella, sólo se le quedó mirando con desconcierto.
Para él, su mirada fija provenía del espanto de la forma en que lo habían gestado; Desde la fealdad del acto y la brutalidad de los resultados.
La estética de lo feo es la estilística que utilizaba para mostrar la fealdad como una forma de la belleza profana. No buscó relativizarla, trató de buscar un equilibrio entre lo importante y lo urgente y no destruirla; No buscaba decir que todos los hombres son hermosos, sino poner de manifiesto las contradicciones del humanidad.
Baudelaire jugaba con el límite, lo subrayaba, lo acentuaba, y con eso demostraba que la mejor forma de escapar del disgusto de la fealdad, era asumirla. Así como existe el bien gracias al mal y así como la mentira existe, existía la verdad. Así ocurre con la belleza y la fealdad. Y la fealdad no es mala, como sugiere el progresismo con sus necias racionalidades.
En el poema "El Espejo", el hombre feo que mira su reflejo en el espejo, está mirando que todos los hombres son iguales en derecho; De allí que posea el derecho de mirarse, con placer o con disgusto. Él lo hacía desde del disgusto.
Una vez le grité:
- Estúpido, ni las enfermeras te miran de lo feo que eres.- Ofendido, el hombre me respondió:
- ¿Son todos los hombres igual de bellos que tú Gustab?.- El hombre horroroso no entendió, que lo que le decía, era que le hacía mal mirarse si le provocaba disgusto, tristeza o bronca; le decía que no se mire. Si sufre cada vez que su fea y malformada cara aparece en el reflejo... que no se mire..
Sin embargo, Eulalia , la gorda enfermera, un día se apiadó de él, y lo desvirgó en la oscuridad de su habitación después de darle su pastilla , como lo hacían conmigo.
Su disgusto al mirarse al espejo, igual le producía la misma pena que antes.
-Si sufre cada vez que su fea y malformada cara aparece en el espejo, que no se mire.- le dije a la enfermera que quería repetirse el plato conmigo.
Bendita sea su fealdad, que por despecho, ellas terminan aplicando la misma receta conmigo.
Gustab, desde la mirada estúpida y grosera de Baudelaire.


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Has hecho un magnífico texto.
ResponderEliminarLa imagen elegida no puede ser más semejante a tus letras.
Aquí me hago una pregunta.
Tal vez la fealdad (está debo decir que es objetiva) podría ser que tenga algo que ver el placer al gestar un bebé, si este se hace con deseo compartido o es aquí te pillo y aquí te mato???.
Sería cuestión de hacer un estudio.
A veces los seres humanos no razonamos, la excitación viene y te enfrenta a lo que deseas, y si los estas viendo, bien merece el impulso. JJJJ
EliminarYa se sabe que la suerte de los feos...los bonitos la desean...y sino, fijate la cantidad de feos con parejas hermosas...y no se trata de billete mata galán, sino que ser bello tiene sus desventajas,.nadie considera que sean fieles..ni ahi!...Ya vengo..voy a seguir tu consejo y mirarme al espejo sin disgusto...bsss
ResponderEliminarOh, el espejo te devolvera la vida.
EliminarMuito bom,Gustavo e escolheste o bem feio mesmo,rs... Alguns preferem a feiura pra não enfrentar o mundo...Se escondem nela!
ResponderEliminarabraços, chica
Uf creo que la traición va más en la mente, un feo o un bonito sólo disfrutan siéndolo.
EliminarLa fealdad de unos, es el logro de otros como en tu texto. Aunque no está mal mirarse al espejo de vez en cuando.
ResponderEliminarUn abrazo
Si te disgusta o te da pena... no te mires, le dije, pero Budelaire nunca lo entendió.
EliminarNo sé si una brusca concepción tendrá que ver con la fealdad. El tal Baudelaire me parece más raro que feo, como preparado para ello. En cuanto al cuento te ha salido muy bueno, con una reflexión de que a todos los pacientes kes aplican la misma receta.
ResponderEliminarUn saludo
puede ser, lo narra un loco
EliminarLa fealdad como castigo o prueba de fuerza de voluntad, quizás la estrategia es saber transformar aún lo más feo en belleza, o en ternura. Claro que a veces cuesta! Abrazo y gracias por participar
ResponderEliminarLa belleza es abstracta a los ojos del observador
EliminarTu texto es una feroz y real descripción de la fealdad, que por otra parte se va modelando a los ojos de quien mira, se va "deshaciendo" si se tienen otras virtudes. Me ha gustado, muy intenso.
ResponderEliminares lo que le decía a Mónica.
EliminarTe diría que has hecho un relato de los mejores que te he leído, además incluye toda una filosofía alrededor de la fealdad y una moraleja: la aceptación de todo aquello que nos preocupe al mirarnos al espejo cuanto antes de resuelva el problema con unos mismo, mejor.
ResponderEliminarTe felicito.
Creo que hay muchos que deberían probar el resolver sus problemas desde si mismos, pero lamentablemente...
EliminarCreo que coincido que la fealdad Baudelaire fue en gran parte a la manera que lo gestaron, como todo proceso creativo.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Saludos
No, fue un rapidín.
EliminarLa fealdad en todos sus ámbitos queda muy bien recogida en tu relato. Importante preguntarse que hay tras la fealdad no física sino la psíquica, que lo ha provocado, que lo alimenta... Tu relato da para reflexionar. Un abrazo
ResponderEliminarLa fealdad psíquica la llevan muchos consigo generando culpas de las que jamás pueden escapar. En estos jueves suele darse.
EliminarBaudelaire, el poeta maldito, y su interesante teoría sobre la belleza. Es muy curioso cómo los seres humanos podemos encontrar belleza hasta en lo más horrendo, y esta no deja de implicar sentir placer a través de nuestros sentidos. ¡Qué inspirador!
ResponderEliminarGenial participación, Gustab
Un abrazo
La belleza es implícita a la forma de pensar, lo bello es abstracto e interpretativo.
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