Ella me regaló una sonrisa sensual y se desplazó lentamente hacia un pequeño mueble que se encontraba al otro lado de la habitación. Abrió el primer cajón y extrajo un pañuelo de seda. Regresó, recorrió mi rostro con sus manos hasta ubicar mis ojos y suave pero firmemente los cubrió con la tela. Su ceguera era evidente, pero parecía no molestarle.
Mi primera sensación fue de angustia, pensé que ella debía convivir con esa oscuridad cada día de su vida. Pero luego la angustia dejó lugar a una pequeña inquietud, ya que estaba con los ojos vendados en la habitación de una persona desconocida.
Era una mezcla extraña de sentimientos los que tenía, pero mi excitación era mayor al miedo y a cualquier otra sensación que pudiera producirme la situación. Sentí que ella se alejaba de mi y luego se detenía, percibí claramente el sonido de su ropa deslizándose por su cuerpo …
Aunque mi instinto me pedía abalanzarme sobre ella, me acerqué siguiendo los sonidos y comencé por su cabello que olía a hierba mojada, como el aroma que queda luego de la lluvia. Bajé por su cuello y el olor de su piel era mas dulce.
Fui relatando paso a paso lo que percibía. Al descender a sus senos, mi nariz rozo uno de sus pezones, estaba duro, emitió un suspiro y casi susurrando dijo :
- Sin trampas.
Su respiración ya era un leve jadeo, podía escuchar su corazón latiendo aceleradamente. Descendí por su cuerpo, hasta su ombligo, el aroma se hacía mas intenso, olía a mujer deseando ser amada, me sentía un animal olfateando a su hembra.
Al llegar a su sexo comencé a soplar suavemente, su jadeo dio paso a pequeños gemidos y aunque no la tocaba podía percibir su vientre temblando…contrayéndose ante el contacto con la brisa tibia que salía de mi boca. Lo recorrí suavemente con mi lengua. Su piel estaba tibia y húmeda, un agradable gusto salado invadió mi boca. La estaba descubriendo, conociendo su cuerpo, un bello paisaje de suaves y tenues curvas, y yo, un turista ansioso de recorrerlo. Me preguntaba hasta dónde podría llegar nuestra excitación, cuánto podría durar el juego, sentía miedo de explotar en aquel momento. Decidí continuar con su vientre.
Al pasar sobre su pelvis, nuevamente el intenso aroma me invadió, besé el interior de sus muslos, que ya estaban húmedos, por sus piernas corría el sudor y el deseo, mojaba mi boca.
No esperé mas y subí hasta su sexo, lo recorrí de punta a punta, absorbí el nectar exquisito que manaba; Su cuerpo convulsionó, sentí sus uñas rasgando mi espalda..
-¡ Por Dios, por Dios !.- No aguanté más y hundí mis lengua, mi rostro se empapó y un calor infernal invadió el espacio y me apartó bruscamente de su sexo.
Tardo varios segundos en recuperar su aliento y luego un poco más tranquila, su aliento comenzó a recorrerme desde el cuello hacia abajo, me retorcía de placer. No se hizo esperar, dejó caer pesadamente su cuerpo sobre el mío aullando como una loba y clavó sus uñas en mi pecho, nuestras bocas se buscaron desesperadamente y se unieron en un beso .
Perdí la noción del tiempo, no se cuanto duro aquella locura, pero finalmente nos precipitamos a un orgasmo explosivo, profundo, infinito; podía morir en ese instante sin que nada me importara. Dejó caer su cuerpo exhausto sobre el mío, permanecimos unidos, inmóviles, en silencio, solo con el sonido de nuestras respiraciones agitadas como fondo.
La pastilla fue delicadamente puesta en mi boca, desapareciendo para siempre.


Gracias, Gustab.
ResponderEliminarLos aromas y olores nos traen siempre recuerdos y no hay que olvidar que cada uno de nosotros tenemos esa huella única que nuestro propio aroma.
Has hecho un reto muy sensitivo al placer del aroma compartido de dos cuerpos donde las feromonas son altamente olorosas.
Un abrazo, feliz miércoles.
Disfrutar la vida es sentir la existencia del otro.
EliminarHay locuras que pueden llegar a transportarnos a un mundo lleno de sentidos, aunque sin pastilla sería más loable para percibir todas y cada una de las sensaciones que los cuerpos despiertan.
ResponderEliminarUn abrazo
La pastilla cae después del abismo en el que nos sumergimos... la pastilla es el final del día, nunca antes , nunca después sentir es vivir el otro.
EliminarEn este momento me deslizo por mis recuerdos. No estuvieron mal pero lo tuyo, es de cine con un Oscar a la mejor interpretación.
ResponderEliminarUn saludo
Los libretos siempre salen después de haberlo vivido.
EliminarHay poesía en texto en que los demás sentidos se impusieron a la vista. Y lo hicieron con intensidad, sensualidad, erotismo.
ResponderEliminarAceptar la vulnerabilidad es el precio de tan intenso placer.
Saludos.
Lo vulnerable es la vida de los que no lo disfrutan, no hay precio para la felicidad PLENA
EliminarHola Gustab,
ResponderEliminarNos trasladas sin ver, recordando que hay otros cuatro sentidos que nos pueden hacer estallar como al protagonista. No me extraña que después de todo la medicación se suministre con tanta facilidad.
Un saludo
Después de tantas emociones , tranquilizar la mente es bueno. Sobretodo en el sanatorio
EliminarLa privación de alguno de los sentidos ensalza los demás. Y el olor a sexo es uno de los más característicos ;)
ResponderEliminarMuy buen y sensorial relato.
Un besazo juevero
Si, me arrebate en el poema de versos locos. Las caricias envejecen con el cuerpo... y si eres capaz de resistir pasarás la línea.
EliminarDicen que hasta que no experimentamos el olor de la otra persona no sabemos en realidad si la atracción funciona, si la química es real. Un abrazo, Gustab
ResponderEliminarLa fragancia funciona conmigo. Y me gusta
EliminarDicen que hasta que no experimentamos el olor de la otra persona no sabemos en realidad si la atracción funciona, si la química es real. Un abrazo, Gustab
ResponderEliminarQué importa si es disfrutado... química es química y puede durar lo que dura , o la vida.
EliminarPor supuesto que has descrito un apoteósico viaje sensorial del que nos has dado todos los detalles, incluso parece que hemos conocido su perfume corporal, algo que es difícil de olvidar
ResponderEliminarBesos
En esta historia hay memoria, los detalles son increíbles... y absolutamente verídicos.
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