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lunes, 13 de abril de 2009

Nacer...

Muchas veces me habían preguntado porque escribía tanto de sexo, no me gustaba responder, o no sabía...porque sería?...
Bueno si regreso en el pasado podría descubrir de donde viene, cuando fue la primera vez que sentí que mi sexo tomaba un curso incontrolable... y Aquí atado a esta cama hoy puedo contestar, tengo todo el tiempo del mundo.
Llevo horas imaginando el principio de todo, las pastillas me adormecen y mi cabeza no quiere pensar. Afuera los adoquines me quieren recordar lo que pasó hace ya mucho tiempo, mis ojos se cierran y mi mente empieza a dibujar.
Alguna vez en mi infancia, tendría unos ocho años, acostumbraba a acompañar a mi madre y una tía a la modista, curioso nombre, pero muy evocador... Uno entraba por un oscuro pasillo que a ambos lados estaba cubierto de pedidos, vestidos encargados por señoras de todos los grupos aristócratas y no tanto, la naftalina inundaba mis fosas nasales, era un olor profundo, que entraba a mis narices rompiéndolo todo. Era algo fascinante ver desnudarse a las mujeres sin pudor. Acostumbraban a cubrirse todo, menos ese pronunciado escote que tan bellas y elegantes las hacían ver.
Esa vez mamá estaba enferma, y acompañaría a una tía a buscar un traje que había mandado a confeccionar para una fiesta de año nuevo. Ella era muy esbelta, y tenía una figura, si bien gruesa, muy bien proporcionada, era elegante y gustaba de la moda de París, en ese entonces vogué unía la moda a un delicado y elegante diseño de revista que pocas veces se podían ver acá, y de ahí nacía un modelo digno de alguna estrella de cine que todas las que tuvieran dinero podrían comprar.
Al entrar al vestidor, la modista me quiso hacer salir, pero mi tía era muy cuidadosa a la hora de alejarse de un niño. Por primera vez, vería a mi tía a solas mientras se cambiaba de vestidos delante de mi. Aunque me hicieron voltear mientras ella se probaba, la curiosidad sería más fuerte. Las escuchaba murmurar tras de mi, y eso me producía cosas dentro. Por un momento sentí salir a la modista del lugar. Era la oportunidad, la tía estaría distraída mirándose al viejo espejo de cuerpo entero de puro bronce, y muchos dibujos a su alrededor. Y sin pararme a pensar en las consecuencias volteé para verla... Enmudecí al contacto de mis ojos con su cuerpo, frente a mí, mi tía lucía hermosa, sensual y muy atractiva, pero no pude evitar detenerme en su pubis oscuro, tan negro como el carbón, y muy , perdonando la vulgar expresión, peludo, muy peludo, y eso provocó una reacción rara en mi, jamás me lo habría imaginado, ¡¡¿pelos ahí?!!...aunque no fue muy agradable, produjo , lo que yo llamaría hoy un morbo... Mi tía no hizo nada por ocultarlo, yo me sentía muy avergonzado, pero impresionantemente atraído por esto. Sus ojos me miraron, y sin mediar palabra, ni provocación, estiro sus manos hacia las mías y dijo en voz baja- ¿Primera vez?- no podía hablar y sólo asentí con la cabeza, entonces sentí por primera vez una sensación en mi cuerpo, algo se agitaba en mis pantalones, hasta el dolor. Ella lo notó, y se agacho para darme un beso en la frente... se sentó en un sofá y abrió sus piernas levemente.. un carmesí brotó de su interior, la luz de la habitación se hacía más intensa, mis manos sudaban a morir, y ese culebreo tras las telas de mi pantalón. Las batió por un rato, yo era una momia, y sin despejar la vista, no dudé en acercarme a ella...- Espera- replicó,- con calma, ¿quieres tocar?-
yo no estaba para cuestionar nada, y esa voz, sentí que mi cabeza estallaría en cualquier momento... Una de sus manos acunó la mía entre sus piernas, era una sensación exquisita. Sus carnes eran suaves, con una curiosa rugosidad, tibia, y sentía como se humedecía y subía la temperatura al hacer que mis manos la rozaran . Esa sensación de tocar y ver, de escuchar su voz tan lejana me transportaba a no sé donde, y esos pelos enredándose entre mis dedos a medida que ella me hacía recorrer. Mis dedos se hundían entre los labios carnosos cubiertos de vellos crespos y oscuros, esa sensación... estaba mojado, resbaloso en su interior... algo corría entre sus carnes, tan rico, tan suave, tan lleno de calor...-mmmmm, seee,así- saltaban sus palabras lejanas a mis oídos, y gemía entre susurros, como una gata en celo...
De pronto los tacos de la modista anunciaron su llegada, yo volteé y mi tía sonreía algo colorada en sus mejillas,.... mis pantalones estaban mojados, nunca supe cuando sucedió... desde ese día, mi visión de las mujeres cambió, y mis ojos la miraban de otra manera, un cura lo llamaría lujuria. Creo que ahí empezó todo....


Gustab...sensaciones.

2 comentarios:

Arkantis dijo...

Con ocho años que precoz...

ERÓTIKA dijo...

MMM curioso yo a esa edad pude saber lo que comenzaba a provocar en los hombres, es una etapa d e inocencia una transicion hacia el morbo
besos para tí
con el pelo rojo y mojado oliendo a frutas
lleno d e rizos salados
en esta noche de otoño
y la entrepierna vacía.