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sábado, 21 de febrero de 2009

Morena.




Había descubierto su soledad. Cada mañana subía a la asotea, se quitaba la ropa, y miraba al puerto. Su cuerpo ya no era el de una adolecente, pero mantenía intacta sus facciones de mujer, y aunque ya nada estaba en el mismo lugar, no dejaba de seducir a una simple mirada.


Sólo me acerqué, no estaba sorprendida de verme, y su cuerpo despedía un fuerte aroma. Sus ojos cabisbajos no dejaban de mirarme, mientras su piel se desprendía en granos al sentir la brisa del viento en su cuerpo, la sal se prendía en su cuerpo, el sudor de la noche anterior, aún permanecía en su piel, el sol seguía quemando su figura morena, y sus cabellos se mecían con el viento. Oscuros sus ojos, no dejaban de mirar al mar, el puerto la saludaba con las sirenas de los barcos en esa fría mañana de neblina. Las gotas de humedad se iban adhiriendo a su cuerpo frío.


Respiré profundamente y me acerqué para rozar su piel, la que agitada por el roce de mis dedos, parecía desprender un aroma aún más fuerte. Olía a sexo, profundo, voraz. Hormonas les llaman, pero ese lenguaje técnico, no le hace honor a ese aroma. Mis dedos subieron desde su vientre hasta sus senos disparados y duros. Levantó su cabeza y miró a mis ojos. Mirada permisiva, candente y deseosa. Sonrió, mientras mis dedos volvían a bajar para recorrer su exquisito vientre, éste serpenteaba a cada desliz de mis dedos, hasta que se perdieron entre sus bellos púbicos, los que se enredaban entre mis dedos. Luego como un gran equipo se unieron todos para bajar entre sus muslos humedecidos por el rocío de la mañana y el espeso néctar que fluía desde su interior, excitada, impúdicamente atractiva, hasta hundirse entre sus labios hinchados. Empalagosa sensación, resbalosa, lúdica, suave como la miel y resbaloza como el aceite. Luego busque la primorosa cabeza que asomaba entumecida. Ahí estaba, asumida como un atractivo cuerpo de mujer. Fueron mis dedos los que hicieron que sus rodillas temblaran mientras se escondían en la tupida y salvaje selva de sexo y deseo. Gemidos bañaron la soledad de la asotea, y sus cuerpo empezó a moverse al ritmo cadencioso que le inyectaban mis dedos. Su boca babeaba de placer hasta que sus piernas no resistieron el peso de su propia humanidad y cayendo de rodillas ante mi, dejó que su boca se apoyara sobre mi sexo. Sus manos no tardaron en buscar mi desnudez, y desabrochando mi pantalón, dejó que éste cayera, para tenderse de espaldas en el frío cemento de la construcción. Me acercó tomándome de las caderas para que mi cuerpo se enterrara en ella. De ahí sus manos hicieron todo el trabajo. Aferradas a mis nalgas me insinuaban el movimiento que ella quería, mientras sus labios sólo se dedicaban a gemir palabras de deseo. Deliciosa sensación, ese cuerpo sabía exactamente lo que quería, y mi cadera giraba produciendo contracciones en sus muslos que no dejaban de aferrarse a mi espalda. Sin darme cuenta de como pasaba el tiempo, me dejé llevar....


Las convulciones no demoraron en llegar, su interior fue bañado entre sabrosos quejidos de mi boca, mientras mi vientre convulcionaba a cada pequeño movimiento que ella producía, y no dejé de convulcionar hasta sentir como sus piernas me ataban para no dejarme escapar de sus deseos y en ese momento me apreté a sus sexo dejando salir todo aquello que le aprisionaba su corazón, y temblando entre jadeos, nos fundimos como una pieza de metal forjada a fuego vivo.


No quise levantarme cuando ella se fue, ahí desnudo en el frío suelo, la vi salir del lugar, mientras sus muslos iban dejando escapar un suave néctar que goteaba entre sus carnes y sus nalgas se remecían a cada paso que daba. Al verla como se agachaba a recoger su ropa, no pude dejar de mirar el brillo que tenían sus vellos al caer el sol que emergía para iluminarlos, morenos, crespos y deliciosos. Me miró, sonrió y desapareció por la pequeña puerta de la asotea.

Gustab.

4 comentarios:

ERÓTIKA dijo...

Excelentemente escrito como siempre.
BESO EROTIKOS desde el lunes en santiago

MeRieM dijo...

Realidad o ficción?
Me haces dudar, porque me llega esa brisa del mar, la sal... pero no escucho los gemidos...

Baldosa Floja dijo...

Muy buen blog.. me sorprendi mucho al saber que eras de Chile.. parece que compartimos varias cosas...
quizás quieres darte una vuelta por mi blog.. http://porqueriasobscenas.blogspot.com

- CONTRABAJISTA, AÚN - dijo...

la cagaste pa escriobir harto
pareciera que te levantas cada dia
con una nueva historia