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lunes, 3 de marzo de 2008

Extraña mujer...

Caminaba por los oscuras callejas del puerto, para variar contaba adoquines a mi paso cansino. La soledad de la noche me cubría del frío que sentía en mis carnes. Una silueta envuelta en sedas y ropajes extraños se cruzó en mi camino, un escalofrío recorrió mi cuerpo, tras el pañuelo que cubría su rostro, dos verdes ojos me miraron fijamente, parecían reconocerme. Eran dos faros que iluminaban mi camino, parecían faros que impedirían que este barco encalara Eran tan hermosos como el mar, tan profundo como el caspio, y tan transparentes como las aguas del caribe.
No pude evitar detener mis pasos y levantar la vista, esos ojos me envolvían como el musgo a la roca, sin dejarme respirar. Nuestras miradas se congelaron por unos instantes, sus dedos bajaron rápidamente a la túnica que cubría sus hermosas facciones, la extraña mujer hizo que mis ojos se cerraran y volaran junto con mis pensamientos.
De pronto ella estaba afirmada el en el viejo muro cubierto de grafitis, y su falda dejaba ver, expuesta por sus manos, el más dulce y brillante sexo empalagoso de deseo... sus dedos desnudaban sus más escondidos secretos, aquellos que como baúl de un tesoro, brillaban dejando escapar la miel de oro que correría por sus muslos, sus dedos iban esculpiendo sus depilados labios, para sacar de su interior el beso mojado de la pasión. Aquel que quise recoger y que no podía alcanzar congelado por la imponente belleza morena de sus carnes. Sus dedos no dejaban de acariciar su sexo, no dejaban de moverse en su piel encendida y enrojecida por la fricción. Sus delicadas prendas interiores eran jaladas con desespero, y se perdían entre las suaves sedas que envolvían como un regalo el hermoso gusano de seda que no la dejaba de mojar. Sus gemidos y palabras seductoras en musulmán, me transportaban montado en olas de cristal, hasta que un jadeo acompasado, la hicieron desaparecer entre sus dedos, y evaporarse en una nube de vapor... hasta quedar los adoquines húmedos y brillantes por efecto del sudor....
Cuando abrí los ojos, ya no estaba, y sin preguntarme que fue de ella, corrí a por las eternas escaleras del puerto hasta llegar a mi departamento, y escribir una nueva versión del cuento que había iluminado mis horas nocturnas en mi Niñez,
Gustab.

11 comentarios:

Ayanay dijo...

Uyy los ojos verdes causan estragos!!!

Te lo juro gallo, creo estar enamorandome d un par de esos jaajaj

Me encanta leerte, me encnta sentirte bien


Besos

BELMAR dijo...

la creatividad no para de desembarcar en este rincón...

la chica del tango dijo...

Gracias por ese despertar tan bello

Te quiero mucho, te deseo mucho

Abril_de_otoño dijo...

hufff waaauuuuuuuuuuu, que decir,? vengo recien a leerte porque cuando te lei en mi blog quise venir e intentar incursionar en las "grandes ligas" como pusiste en mi blog,
definitivamente esquisitamente apasionante y caliente porque no decirlo, si el fuego de esos ojos verdes y de esos labios que te atraparon entre sus piernas emanaron fuego puro entre los grafitis y el sudor de tus deseos,

me encanto gracias por invitarme a venir, espero vengas tambien a mi rinconcito de placer....

besos otoñales...


abril.

El hombre de la Mancha dijo...

Caramelo, la seducción no tiene que ver con la música, sino con todos los sentidos.

Dulcinea Ardiente dijo...

Quiero morder tu carne, salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos como ramas de ceibo,
eguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños ese pecho,
cueva donde se esconde mi cabeza hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece suave y negro bajo mi piel desnuda seguir después hacia tu ombligo hacia ese centro
donde te empieza el cosquilleo, irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí a ese lugarcito,
apretado y secreto, que se alegra ante mi presencia que se adelanta a recibirme
y viene a mí en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas firmes
como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta con las que vienes a mí con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor, que tanto tienen aun que recorrer
sin mí y volver a escalarte hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir de mar furioso
y quedemos los dos tendidos
y sudados en la arena de las sábanas.



Un beso caido mi señor

Dulcinea Ardiente dijo...

Beso calido queria decir

Y caricias claientes en tu piel sagrada

Besos mojados

La chica de tus sueños... dijo...

Hoy me siento excitada y
no domino mi deseo
todo mi cuerpo se agita
entre sacudidas y fuego

quiero besar tu boca
sentirla por primera vez
y apretar con tus manos
mis hinchados y cálidos senos

necesito sentir endurecer
mis pezones entre tus dedos
y que las lenguas bailen
lujuriosas en los besos

quiero ver como tu vientre
se aprieta contra el mío
enredarte entre mis piernas
y mojarte entero con mi sexo

sí, hoy necesito tanto
llenar todos los vacíos
porque me duele no tenerte
y me muero por hacerlo

ver tus ojos que me miran
en sus últimos destellos de pasión
y llevarte al éxtasis
muriendo lentamente contigo dentro

y ver como esa amplia
y agradecida sonrisa
se acerca para besarme
una y otra vez, y una vez más
como en una danza
que apenas da comienzo…

Ayanay dijo...

Ven, redúceme al instinto carnal de tu laberinto,
comulga en mi templo la penitencia del pecado
que no es pecado, es la necesidad justa, natural,
grano a grano de tus manos en mis labios.
Poro a poro, sin fatiga tu cuerpo y mi cuerpo
se irán desgranando en el verbo prehistórico de los deseos.
Bebe de mi piel cada sorbo, mira estos labios
que buscan la humedad de tu sexo.


Ven, busca en mis pupilas asilo para tus demonios,
toca la expresión de mi carne, la alquimia de mis senos,
antes que el amanecer extermine esta hora.
Devoro tu cuerpo como Saturno a sus hijos,
y es que siento como tus aspas rompen el madero
de mi cautiverio y soy el reventar de olas nocturnas,
el caudal que silencioso recoge la nieve del verano.



Tu respirar corto, agitado, espacioso anuncia el malparir
de nieves condensadas, y yo cómplice del aborto,
dejo caer servilletas blancas sobre la selva sudorosa de tus colinas.
Hemos calmado la náusea placentera del alma y cuerpo,
hemos sondeado el vértigo del placer, el aullar de la noche,
hemos liberado al demonio escondido...
a ese esclavo anónimo que llevamos dentro.

ALDOXP dijo...

ALDOXP: QUE BUENA ONDA TU BLOG. ESTA COPADO , QUERES CAMBIO DE BANNER ?

RosaMaría dijo...

Un apasionado y exquisito sueño, veo que los adoquines te inspiran, ya sea por la soledad o por lo desparejo... En realidad son evocadores de noches especiales y tu las describes fenomenal.