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sábado, 24 de septiembre de 2016

Diálogo interno con Alma....

Había decidido cerrar mi ventana para siempre, de echo llevaban largo tiempo cerradas .... pero la brisa se coló entre los maderos y la humedad volvió  a brotar dentro, echaba de menos recorrer los cuerpos desnudos que dibujaba día a día mi mente, echaba de menos el aroma a sexo entre mis sábanas.... al abrir las persianas pude descubrir nuevamente el puerto, el aroma a café lo inundaba todo esa mañana... las persianas de los negocios volvían a descerrajar los candados, había mucho bullicio, la mañana se veía agitada. Volví a escuchar las gaviotas, sus graznidos roncos y dormidos me habían despertado de un lago sueño... llevaba muchas horas encerrado golpeando las teclas y doblando papeles sin saber que escibir, cuando escuche las voces de ellas en el balcón de enfrente, quizás eran gemidos, no sé, fué una extraña experiencia... pero luego, volví a cerrar las persiana , las que se quejaban del frío y la humedad, del oxido en sus bisagras, creí que caerían, y así después de empezar el nuevo libro, me fuí a recostar en la cama y a pensar en que estarían haciendo esas dos, si se abrían ido, o si simplemente se habían quedado dormidas, sentí mis parados caer y no supe más de mi. 
Esa mañana sentí los tacones agitados bajar las escaleras, el granito multiplicaba su bajada, pero estabas tan cerca...  Puse mi ojo en la mirilla, y  pude ver tu derrière tan perfectamente dibujado , más abajo, alcancé a ver las lineas de tus medias, y como tus delicadas manos las iban tirando para que se dibujaran correctamente. Tu detención en el descanso, me detuvo el corazón... todo parecía tan callado., que no pude contenerme y abrí de golpe la puerta...
-Alma, dónde vas tan apurada.-
Diste vuelta tu cara  y mirándome hacia arriba, un poco sorprendida dijiste...
- Gustab, creí que andabas de viaje...- tus manos no dejaron de acomodar la linea, y hasta sentí que provocabas mi mirada....
Llevaba tanto tiempo sin acariciar una mujer, que los dedos se hicieron agua. Un silencio sensual cerró mis ojos por un instante, todo dio vueltas en mi cabeza, casi te pude imaginar desnuda. Te veías tan perfecta, tan exquisitamente alcanzable, que la imaginación jugo el más cruel de sus juegos, te veía enredada entre las sábanas, gimiendo amor y deseo, pidiendo con tus rojos labios semi cerrados, que me detuviera por un instante... entonces el silvido de la cafetera me despertó de sopetón, y te vi nuevamente mirándome profundamente a los ojos, y el brillo negro de ellos lo traspasó todo, llegando a acariciar mi alma, sujetando el corazón con tus manos y besando la  más sensible de mis neuronas, aquella que lo conectaba todo con mis hormonas, por supuesto, no están solas, la acción de ellas en el hombre no se limitan sólo a la adolescencia y el despertar sexual. Nos acompañan toda la vida, cada vez que vemos una mujer que nos atrae, y esta era la situación , que podía hacer, adentro todo temblaba y lo que la boca calla , el cuerpo grita. Todo se empezó a mover adentro, hasta sentí como bajaba nuevamente esa electricidad del día anterior...
-Gustab... ?.- 
Habías terminado con lo de tus medias y volteabas girando tus caderas mientras tu cabeza levantaba la vista para sorprenderme en la más incomoda de las situaciones, temblaba con mis ojos cerrados. Entonces emergió detrás de tu giro, el hermoso escote, haciendo aún más incomoda la situación, estaba excitado, de pies a cabeza, ya nada en mi lo ocultaba, hasta mi pantalón de pijama me acusaba, todo estaba en contra. Alcance a recoger la correspondencia que había en el buzón para cubrirme, pero notaba que tu ya habías visto suficiente. 
-Parece que el barbero no ha habierto?.- mascullaste entre los dientes.
- la verdad es...
-descuida te queda bien, eres atractivo.
Y dejaste tu mano caer por mis mejillas, tan suave , que todo mi cuerpo pareció desaparecer entre nubes.El aroma a orquídeas, dejó una huella por mi barba...
- iba a bañarme, porqué no pasas y me dices que te parece lo que acabo de escribir, habla de un balcón, y de Eros.
-Bueno, si te parece importante...
Entonces entraste y corrí a abrir los visillos y las añosas ventanas de madera , Todo olía a tabaco, y una botella de ron, yacía sobre el sofá.
Entonces quise ordenar todo, y tiré las colas de tabaco en el papelero y la botellas que torpemente resbalaba entre mis manos. Cerré la puerta tras de mi, luego de entregarte las hojas que ya había escrito, abrí la ducha y dejé que el agua tibia me despertara... Mi sexo estaba aún intentando recuperarse de todo lo que había sentido... 
Sin aviso, y mientras trataba de aquietarlo, sentí el agua de la ducha  golpeando fuertemente sobre la cortina de la ducha, que se abría inesperadamente, sorprendiéndome con él en la mano... y tus manos queriendo linerarlo....
-No, déjalo.., me gusta así....
Y entraste en  la ducha sin dejarme tiempo para pensar en lo que estaba ocurriendo, y mientras una de tus manos se apoderaba de él, la otra rodeaba mi cuello, para atraerme, atrapándome con tus labios en un beso que se  había escondido en mis pensamientos, reclamando que
nunca volvería a salir. Pero era tarde para decidir, ya el agua mojaba tu vestido dibujando tus nalgas tan redondas y maduras, que mis manos no desaprovecharon el momento para , tomándote de la cintura , ceñirte  a mí. Entonces dejé mi cuerpo libre, mientras mis manos se deleitaban dibujando tus nalgas tras la telas mojadas, y disfrutar de tus senos, dejándolos fundirse con mi pecho. Tus manos ya no necesitaban sujetar mi cuello, bajaban libremente por mi espalda hasta acabar entre mis carnes más expuestas siñiéndome aún más a ti. Abrí los tirantes de tu vestido, hasta dejar tus senos desnudos , luego subí el resto, para sentir desnuda tu piel. Mis labios no perdieron el tiempo, y se dejaron caer por tu cuello, mientras te iba devorando entre aguas tibias, hasta acabar de rodillas y tirar del vestido para dejarte finalmente desnuda y expuesta a todos mis deseos. Besé cada rincón de tu cuerpo, y pasando entre tus senos , baje por tu vientre jugueteando con el agua que corría por tu ombligo, y aunque los gemidos eran ahogados por el agua que corría por tu cuerpo, podía escucharte, y sentir como temblaba tu boca a cada beso robado, hasta que pude escabullirme entre tus piernas, y mientras una de ellas buscaba apoyo en el borde de la bañera, me hundí en tu sexo, bebiendo justo donde tu sabor se mezclaba con el del agua,  que corría buscando un cause para escapar de mis fauces. Todo se volvió fantasía, tus piernas se rendían a mis labios , buscando aún más fricción, tus caderas bailaban deslizándose agitadas sobre mi lengua, que no dejaba escapar ningún vaivén mientras mi mano sujetaba con fuerza el miembro erecto preparándolo para la acción final, hundirse entre tus carnes arrancando todos los gemidos y jadeos que permanecían atrapados, sentí como te corrías jadeando sin aire, y justo en ese momento te tome de las caderas para sujetarte y apretar tu cuerpo con el mio contra la muralla, enterrando sin clemencia mi sexo en el tuyo empujando hasta que estuvo todo adentro... embestí hasta ver como se doblaban tus piernas abatidas por un orgasmo inevitable y no dejé de empujar hasta deshacerme  dentro de ti, eyaculando todo lo que había acumulado en esa larga estadía en el infierno....
Una vez afuera y acariciada por la toalla que te secaba abrigándote con mis manos, tomaste las hojas y empezaste a leer mi historia mientras terminaba de secarte. Yo te miraba mientras te paseabas semi desnuda por la habitación, caminando de un lado a otro, y jugando con la toalla que cubría desde tu cintura hasta las rodillas, ojeando cada pagina, batiendo las manos inquieta sobre tu vientre, y hasta buscar entre tus piernas, hasta que por fin preguntaste acercándote a la ventana y hablando hacia afuera.... ¿ ése es el balcón?.....
Y tus manos se perdieron finalmente entre tus nalgas, empujando la toalla y dejándola caer, para voltear desnuda y mirarme coquetamente a los ojos, y con un brillo que invitaba a volver a empezar...

  A Alma Baires, Gustab.