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sábado, 6 de abril de 2013

Borrando huellas.....

Dos cuerpos fundidos por el deseo, reclamando atención, buscando destruir cualquier rasgo de historia... tratando de sanar viejas heridas que habían dejado viejos amantes.
Las manos eran serpientes deslizándose por sus sexos, provocando contracciones involuntarias... sus cuerpos quebrados por la pasión, no dejaban rincones sin descubrir... sus mentes divagaban entre paisajes calientes, buscaban el deseo permanentemente; si este no se concretaba, provocaba la ira y la angustia, la inseguridad, y aparecían los fantasmas del pasado brotando la rabia en sus cabezas. Entonces las manos de ella tomaban el sexo de él, lo acariciaban y erguían para prepararlo para el gran viaje, él se retorcía por dentro, mientras buscaba entre los encajes y telas que los separaban .... sus dedos dibujaban en su vientre la ruta del deseo, hasta alcanzar la humedad que brotaba desde dentro, dedos enredados entre parajes crespos y morenos buscando la tibieza entre sus labios que rodeaban la profundidad de su sexo... ella gemía en silencio, botaba el aire que le provocaba sentirlo, entre sus labios silentes y apretados, nadie debía escucharlos, la oscuridad que había en la habitación los cubría, y se hacía cómplice en esas horas de angustia. Él le provocaba ese deseo incontrolable, salvaje de ser poseída; ella, y su piel morena inquieta, le provocaba saltarse los protocolos de los amantes y desnudarla con sus manos embrutecidas por la excitación; entonces se abalanzaba sobre sus senos endurecidos por el deseo, hasta que sus labios llegaban a morder suavemente los casquillos oscuros... su lengua los acariciaban con ternura, los rodeaban provocando angustias en su mente y oleajes en su vientre, entonces, ella se entregaba a las manos suaves y dulces del maduro amante que la trastornaba.
 Ella no dejaba de agitar el sexo endurecido por sus manos, de buscar que su cuerpo temblara descontroladamente   ante sus ojos... le disfrutaba en deseo, y reía por lo que provocaba. él desesperado se retorcía hasta que lograba soltar la correa que sujetaba ese pantalón de tela que les separaba, y sin preguntar, los sacaba, desnudando el pudor que ella trataba de controlar y mantener oculto. Una vez desnuda, lograba liberar su sexo de las manos de la mujer, para deslizarse por su vientre hasta alcanzar su sexo grueso y sus hinchados labios mojados, que apretados eran chupados por los labios del hombre frenético y audaz, que sin respetar a los que dormían cerca, la hacía a su cuerpo y apretaba su sexo con el de ella, provocando jadeos y gemidos ahogados entre las telas de la almohada, entonces y sólo entonces, los fantasmas del pasado desaparecían mientras dos cuerpos sudaban y se agitaban en la oscuridad de la habitación... las manos del hombre buscaban agarrar sus caderas y acomodarla para penetrarla en silencio, apretando sus labios para no jadear ni gritar en medio de la noche, ella, volvía a tomar el sexo de su amante para agilizar y apurar la penetración que tanto le angustiaba.. él no dejaba de que le aprisionara, y tomándola de las caderas, la arrastraba hasta el borde de la cama , para recostarla y entrar a sus espaldas, buscando una acción salvaje,  sodomizar su cuerpo entumecido por el deseo y saciar la angustia que estos cuerpos sentían al no poder gritar en cada acto que sus orgasmos provocaban... luego se deslizaba suavemente entre sus carnes hasta alcanzar el último rincón que enmarcabas sus perfectas nalgas... ella mordía las telas de la almohada para ahogar sus gemidos, él se apretaba a su cuerpo provocando contracciones ahogadas.... sus embestidas eran cada vez más salvajes, parecían desgarrar las carnes internas en gozoso vaivén, y cada entrada se hacía eterna, sus mentes divagaban y se dejaban llevar por el calor de sus cuerpos... gritaban en silencio, gozaban en la oscuridad, mientras los otros dormían y el sólo echo de ser descubiertos, aumentaban las probabilidades de un orgasmo infinito, de pronto, mientras ella sentía que su cuerpo despegaba, el se deshacía por dentro dejando escapar un gemido ausente, y lo hacía sentir en sus manos que se aferraban  a los senos de ella empujando con rabia hacia el fondo de su  paraíso mojado y candente, hasta alcanzar la profundidad más vertiginosa de sus jadeos, apretándose a sus nalgas y dejando su cuerpo pendiendo de un espacio infinito, sin tiempo ni lugar... ella era bañada por dentro del licor más espeso y dulce, más caliente y jugoso.... el cuerpo de ella no dejaba de jadear, el de él, temblaba...y en silencio se deslizaba por su espalda, para voltearla y quedar cara a cara con el cuerpo de su amante, bajaba por sus senos hasta su vientre, y se perdía entre sus piernas besando el sexo mojado de la mujer... Viviana experimentaba la más exquisita de las sensaciones, rodrigo,  buscaba impregnarse de la miel de ambos en su sexo, para luego llevarla a los labios de ella y reirse en silencio como dos chicos traviesos... así terminaba la noche, así la rabia, y dejaban difusas las imagenes del pasado, para disfrutar del presente imperfecto y dichoso.


Gustab, historias de amantes.