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domingo, 25 de julio de 2010

"Las cartas a Sofía."

" Estaba confundido con las lecturas de una cortesana, eran cartas amarradas con lienzos de seda... de ahí debía de surgir alguna historia, de ahí debía definir que había leído, y sacar conclución para escribir un nuevo libro.
Las cartas estaban ajadas, olían a humedad... asomagados papeles que relataban la más extraña de las biografías afiebradas de una mujer. Nunca dejaba de mandar aquellas letras a Sofía.. quién era sofía?.. quién era la otra... enloquecía tras cada parrafo tratando de entender... mi obseción se volvía cada vez más ulcerante en mi estomago..sentía arder mi vientre por dentro sin lograr darle calma a mis pensamientos.. en cualquier momento llegarías hasta mi puerta para darme de comer aquella dichosa pastilla blanca, y luego lo de siempre, las manos regordetas de las enfermeras agitando mi sexo hasta hacerme explotar, sus labios sedientos que me harían escupir mis entrañas por la boca...luego el silencio, y mi mirada perdida en el techo de la habitación rebuscando telarañas sin habitantes, y aquellos vichos atrapados por los finos hilos de seda...los gemidos de las enfermeras se escuchaban lejos, pero sus caderas bailaban sobre mi...las hojas de papel, aquellas servilletas que había guardado, estaban arrugadas, y la tinta se perdía diluyendose en ellas, esperaba que ellas terminarán de gemir, que abandonaran el cuarto para volver a escribir, pero eran dos o tres que no dejaban de montarme y clavar mi sexo en ellas... luego del orgasmo de ellas..otros labios volvían a cubrir mi sexo para seguir succionando todas mis ideas, haciendome olvidar las letras que acababa de ecribir, perdiendo la continuidad una y otra vez de aquella historia... las palabras de aquellas amantes no dejaban de agolparse en mi mente...el silencio y la oscuridad se apoderaba de todo. El cuarto encerrado entre barrotes, y los rayos del sol, calentaban mi cuerpo desnudo y entumecido por la labor de las enfermeras... yacía dormido y perdido entre las letras... hoy no podría seguir con este libro escrito en servilletas... Dios dame una oportunidad  de salir. Gustab, al borde del suicidio...  "



Gustab, otra vez en el hospital...