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viernes, 8 de mayo de 2009

Sueños en Soledad...

...Porque la soledad se dibuja en mi vida como un abismo incondicional. Han pasado muchos días encerrado entre estas cuatro paredes que me ahogan y desesperan, y aunque siento pasos en el pasillo no logro abrir la puerta para saber quién anda afuera a hurtadillas... siento que esa persona puede hacerme daño, el pánico se apodera de mi, dejo de respirar para que nadie sepa que estoy aquí.
Hoy escuche unos tacos afuera, el picaporte que se habría rechinando sus mecanismos, y un golpe me hizo pararme de mi cama y mirar por el ojo mágico de la puerta hinchada por la humedad y envejecida por el paso del tiempo, estoy seguro que cayeron las llaves de unas manos nerviosas, que con el apuro de querer abrir la puerta las dejó caer. El pasillo estaba en soledad, y curiosamente la puerta que con tanto apuro habían querido abrir como si la persiguieran, permanecía abierta. ¿ porqué?...
La aldaba que trancaba mi puerta estaba oxidada, vieja y apretada, no podría abrirla aunque quisiera, permanecía encerrado en un mundo que no me dejaba salir. Tras la puerta había alguien que no sabía quién podría ser, pero sentía su perfume que lo invadía todo sin dejar la libertad de respirar otra cosa que no fuera él. Celoso de la piel que cubría, no permitía que otro olor tocara la piel de la que lo poseía. Y me quedé ahí dentro esperando que los tacos volvieran a salir, permanecí horas sentado en el suelo hasta que el cansancio se apoderó una vez más de mi, y mis ojos se cerraron para no volverse abrir.
Sin embargo en mis sueños pude tirar de la manilla y abrir la puerta y acercarme a esa puerta que permanecía abierta invitándome a entrar. Todo en su interior tenía un aroma a frutillas, y al entrar pude divisar la puerta de la recámara abierta, los muslos torneados de una mujer permanecían cerrados como un candado sobre la colcha de raso de color azul y blanco... el sol que entraba por el oriente caía cálidamente sobre su piel, y le iba acariciando a medida que entraba por la ventana... no pude evitar acercarme y mirar como un fizgón su cuerpo semi desnudo tirado mientras dormía. Sobre el pequeño velador había una fuente de frutillas cubiertas de almíbar, y su fragancia envolvía mi cabeza haciéndola girar dentro de mi... e imaginé que al comerlas esta mujer, sus flujos vaginales olerían del mismo modo, y que al pasar mis labios sobre él, su sabor seria tan dulce como el fruto que estaba ahí. Su cuerpo giro abriendo sus piernas como atrapando el sol que ya le alcanzaba, sus vellos del color de la miel, brillaban por el sudor que empezaba a brotar con el calor del astro rey, y sus labios vaginales estaban hinchados por el calor que emergía de su alma. ¿ qué estaría soñando? ¿ que razón tubo para entrar tan apurada y tenderse en esa cama deshecha?¿porqué no tapar su cuerpo y dejar la puerta abierta estando desnuda casi por completo?...Las preguntas golpeaban mi mente, atocigando de pensamientos esquisofrenicos mi cabeza... estaba mudo y me movía por la habitación sin que ella pudiera percibir mi presencia... Y me detuve frente a sus piernas entre abiertas para observar con detenimiento su sexo que empezaba a despegarse por el efecto cálido del sol. Tras algunos segundos el carmesí interior se abrió para mostrar la intimidad más deseada por una amante, y al agacharme pude percibir el brillo que brotaba de su interior, estaba bañado en aceites que se expandían dentro de ella y se contraían a cada giro de sus piernas, era un espectáculo que no podría interrumpir, todo se veía tan claro y transparente, que mis ojos no dejaban de orvitar en su interior. Ese aceite que parecía empalagoso a la vista y espeso, no dejaba de maravillar mi sentido más preciado, era tan transparente como una fuente virginal, sin duda la perfección misma creada por las manos de Dios, hecho para acariciarse , oler y degustar. Al acercarme a su piel, mi teoría de las fragancias se cumplía a cavalidad... su fragancia era a frutillas o fresas, como le llaman en otras partes, y quise probar la segunda, y rocé levemente con mi lengua el nácar que se abría ante mis ojos invitándole a probar... era una sensación maravillosa sentir el deseo y probar sin despertarla, la adrenalina brotó en mi interior y aunque pude haberlo evitado, pose mis labios sobre la mojada piel, y mi lengua se abrió camino entre sus pliegues... e sabor era increíble, una mezcla de vino burbujean te y un delicado dulzón, sin lugar a dudas, por el efecto de este fruto que traspasaba sus aromas y sabores a la carne, absorbiendo esta todo su sabor que luego le haría brotar a través de su piel... Entre ronroneos y susurros fui creando oleajes en su vientre, tan delicados como el sabor que poseía su piel... y sus senos se fueron endureciendo y formando entre caricias, mientras sus pezones se erigían mostrando su esplendorosa belleza... no sé cuánto tiempo pasó, pero mis labios estaban untados del exquisito sabor y mi mente estaba inundada de su olor... y su cuerpo agónico fue cerrando sus rodillas, y tensando su piel hasta que por fin derramo a caudales ese aceite que cómodamente había visto hace un rato emerger timidamente desde su interior... y su cuerpo se convirtió en infinitas contracciones que hacia que su espalda se despegara de la colcha azul... su cuerpo disminuyó los espasmos y fue relajándose devolviendo la espalda a su lugar... Nada más hice, ese había sido un regalo de Dios y volvía a mi departamento, cuando sentí del fondo de la habitación un susurro afable que decía ...



- Gracias Gustab.......!!!