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jueves, 1 de noviembre de 2007

Cuando un amigo se va....

Venía del velorio, todo parecía más oscuro ese día, las calles se hacían pesadas paso tras paso, piedra que se cruzaba por el camino era pateada sin dirección alguna, hasta que en uno de los rebotes fue a dar a la vidriera del café, y un estruendoso ruido me hizo correr sin dirección.Recién en ese momento me di cuenta que el destino no depende de nosotros, ni siquiera aquel que estimamos que está escrito en algún libro mágico.
Si, un gran amigo de juventud se alejaba de mi sin siquiera avisar su partida, tres años más joven que yo, lleno de vida, pero un gran fumador. Su corazón reclamaba una vida de maltratos, y cayendo en huelga, dejaba de alimentar los halos de vida de un, aún joven amigo. Un paro cardiaco terminaba con años de farra y vida licenciosa. Muchos vasos de agua ardiente se quedaban sin beber, sin nadie que los pagara. Cuarenta cigarrillos menos se fumaban en el mundo, y muchas prostitutas se quedaban con un cliente menos. Como dice el tango cuesta abajo la rodada....tan tan.

Pero ese día, él querría que nadie estuviera triste, el show debía continuar, y sin pensarlo dos veces, entré donde el farol rojo me indicaba que el mundo sigue girando, una vez más como dice el tango:
" Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa,Giiiiiiiiiiraaaaa Giiiraaaaa, aunque te quiebre la vida , aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favoooor.....".
Estaba Susana esperando la visita de Claudio, y era yo el elegido para comunicarle la noticia, desnuda como Dios la hecho al mundo, sensual como nunca, como para recibir la triste noticia del fallecimiento de su mejor cliente. La tomé entre mis brazos, y colocando el fajote sobre la mesa, pedí sus servicios para pasar la pena, y una botella del mejor champagne, para ahogar los malos pensamientos, aquellos que me habían molestado todo el día... y que ahora serían olvidados por las suaves caricias de una bella María Magdalena, nacida para entregar placer, y esconder sus propias tristezas, envolviendo con sus piernas carnosas, las tristezas de otros.

Al terminar la faena, las sirenas del puerto anunciaban el fin de un día más en el puerto, mientras yo con las chicas de la Japonesita, elevábamos los vasos que se golpeaban entre ellos, para brindar con agua ardiente, la partida de un amigo más que se va....

Gustab

( Homenaje a un amigo que se va).