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martes, 4 de septiembre de 2007

La proposición...

Se hacía tarde, esa noche el frío no dejaba estar en la calle, el bar estaba vacío, sólo un parroquiano dormía su borrachera sobre la barra. Serían como las 3:00 de la mañana cuando salí en dirección a mi departamento, al cruzar la calle. Al abrir el portalón note que no tenía llave, alguien lo había dejado abierto, no se, también podría ser la humedad, la cosa es que nadie se había preocupado.
Al enfrentar la escala de granito, y el oscuro pasillo del hall, sentí a lo lejos, detrás de la puerta de mi departamento, un golpeteo monótono de una de las teclas de la vieja Royal. Subí procurando no hacer ruido, en la medida que me acercaba se hacía más intenso, el moho de las murallas soltaba su particular olor, la sensación de fierro oxidado al tomarme de las barandas de la fría escalera, me hacía tiritar.
Cuando por fin llegué al departamento y pude mirar hacia adentro, logre descifrar la oscura figura de una extraña mujer sentada sobre el viejo y roto sofá. La silueta destacaba del fondo por la luz de los faroles de la calle, y uno u otro flachazo de luz que dejaba escapar algún luminoso cuyos fluorescentes no terminaban de encender.

-¿Quién eres tú? - dije entrando a la habitación..
- Katty......
- ha ... si ...cati....., ¿ como entraste ?
-No es difícil de descubrir donde esconde las llaves un hombre sólo.

Luego, al encender la luz de la mesa de centro, una figura femenina de platinados cabellos y profundos ojos negros, me miraba fijamente. Las piernas cruzadas, el tajo del vestido abierto de par en par, enmarcaban los carnosos muslos encarcelados entre encajes negros, un porta ligas sostenía las medias en su lugar. Sin embargo, un curioso has de luz, alcanzaba mis ojos, algo había sujeto por los encajes, que al caer la luz chocaba para cegar mis ojos.

- ¿ qué tienes ahí?- le pregunte nervioso.
- Una daga....
- ¿qué quieres?-
- quiero que escribas un libro, eres escritor, ¿ o no?
Asentí con la cabeza, pero le dije que no escribía novelas. La habitación estaba extrañamente perfumada, un intenso olor a almendras llenaba la habitación. Sus cabellos estaban teñidos, sus pestañas eran particularmente largas, postizas ... seguro.

- ¿La quieres?, tómala.....

Abrió aún más el vestido, e hizo un ademán, bajó la pierna. Una de mis manos se deslizó por sus piernas hasta alcanzar la Daga, al tocar, una jota labrada en el mango hacía presumir el nombre del dueño, al tirar hacia arriba, mis manos rozaron su sexo, su vientre serpenteó y un gemido se escapo de sus labios. Tome la daga en mis manos y al mirar de donde la saqué. descubrí que la chica no llevaba ropa interior, solo las ligas vestían sus piernas, una gota de miel asomaba de él.
viscosa era atravesada por la luz tenue que escapaba de la lampara del centro de mesa. Sus piernas se abrieron y baje instintivamente hacia él. Los gemidos y serpenteos se hicieron a su vientre, hasta caer sobre mi cuerpo con la respiración entrecortada...

- ¿Lo vas a hacer?.-
- ¿qué?
- escribir la historia....
-no escribo novelas.
-no es una novela, es una biografía....
- no, simplemente no.-

Arregló su vestido, y sin decir nada abrió la puerta, antes de salir le pregunté:

- ¿ y como se llamaría el libro?
- Cuentos de gitanos.....- me contestó, luego un portazo cerró la conversación, la manilla de viejo bronce fue a dar al parque. Encendí un cigarrillo y me acerqué a la ventana para verla salir, ahí estaba, apoyada en el farol, mientras la lluvia recorría su cuerpo. Miró hacia mi ventana, y se alejó por los adoquines hacia el ascensor de los panaderos para bajar al puerto, al doblar la esquina pensaba.....
"Cuentos de gitanos" ..... jajajajaja..........al abrir la ventana, el olor de las faenas se devoraba la fragancia a almendras que había dejado su paso por aquí... ese es el olor del puerto..... quizás sólo fue mi imaginación......